Es una dicha para Estados Unidos tener a un vecino como México. Gracias a ese gran país y a sus hijos, esta nación ha crecido y tiene en sus mismas fronteras a un pueblo laborioso y admirador del progreso y el bienestar.
México, el gran vecino
Los mexicanos son talentosos, dedicados al trabajo y a su familia. Se puede encontrar a naturales de esa nación en las mejores universidades, en el Gobierno, sirviendo en el Ejército, en la agricultura o manejando los mejores negocios.
También son unos grandes consumidores y por lo tanto, grandes contribuyentes de la economía y de las arcas públicas. Su impacto hay que medirlo día a día en las calles y no en los titulares de los noticieros amarillistas o en las palabras despectivas de algún político o ciudadano común.
La cultura de México ha calado tan fuerte en Estados Unidos que es posible apreciarla en la música, en su inigualable gastronomía y en su espíritu de sacrificio.
México también representa el mejor protector de Estados Unidos. A través de la frontera común se han evitado la entrada de delincuentes del resto del continente y de otros países que constituirían una amenaza para este país.
Y cuánto se debe hablar de la descendencia de los mexicanos en Estados Unidos, esos que sin olvidarse de sus raíces, envían millones de dólares a sus familiares y sienten a los cincuenta estados como su primera patria.
México es un gran vecino. Así lo ha demostrado en la historia y mucho se debe alabar el haber tenido esa dicha.
Estados Unidos es una nación fuerte gracias a su multiculturalidad y a su labor a favor de los pueblos del mundo, en especial de aquellos amigos que siempre le dan la mano.
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