Mi padre
Hemos tenido, como todos los hijos con sus padres, momentos en los que nos hemos peleado y nos hemos dicho cosas horribles y hemos dejado de hablarnos
n
Y todo lo he olvidado, lo olvido todo el tiempo cuando me encuentro siempre en sus maneras tranquilas, en sus bajas ambiciones, en su educada manera de evitar el conflicto. Con los años, se ha convertido en un hombre al que he terminado admirando. Como dirían los argentinos, es un copado. No me jode nunca. Y no joder a los demás es un gran mérito. Es como si el tiempo y sus estragos hubieran ido derrotando sus vicios, haciéndolo comprender que es mejor estar tranquilo, no hacer que el barco se mueva, dejar el timón en manos de otra persona y disfrutar del viaje en algún cuarto tranquilo, viendo televisión. n
n
Mi padre llegó a la casa comprensiblemente alcoholizado, pero con ganas de hablar conmigo. Yo estaba metiendo mi ropa a la lavadora cuando vino y me lo dijo, de una: u00bfEso es verdad? Me quedé helada. Su mirada no me dejó mentirle. No pude mentirle. Y creo que hice bien.
n
Le dije es una larga historia. Lo llevé a mi cuarto y así, borracho como estaba, sin saber cómo lo iba a tomar, si estaba en condiciones para comprenderme, jalé una silla y se lo conté todo. Cómo nos habíamos conocido, cómo una cosa llevó a la otra y al final recuerdo que le dije: pa, lo quiero. No sé como va a terminar esta historia, pero lo quiero. Es todo lo que puedo decirte. n
Y desde entonces mi padre se ganó mi respeto para siempre. Creo que fue ese momento en el que me dejó ir. Nunca más una pregunta sobre nada. Cuando ciertas noches yo me iba y no volvía hasta tarde y estaba claro que no había estado en una discoteca, él mantenía prudente silencio.
n
Unos meses después le dije: voy a ir a su programa de televisión. Me dijo: confío en ti. Nada más. Qué grande mi padre. Aún así creo que mi lengua libertina lo hirió y me dejó ir de nuevo, porque después de esa entrevista me fui de la casa y él no pareció oponer resistencia. Me volvió a dejar ir y lo querré siempre por eso. n
Por eso, yo me veo en mi padre. En su afición (ya olvidada) a la cerveza. En sus líneas comedidas. En su afición a los libros, a las películas, a estar en paz, a decir no me jodan, no quiero hablar con nadie, y si hay algo que me incomoda yo me siento aquí, en esta esquina en silencio, a mirar mi programa preferido o a leer este libro que está estupendo.
NULL
Deja tu comentario
Te puede interesar
EEUU
Por
Ascensión Reyes y María Ferreto
Jueces agilizan más de 3 millones de casos atascados en corte de inmigración; revisiones de asilo más "estrictas"
Negociaciones
Por
REDACCIÓN/Diario Las Américas Marco Rubio afirma que Trump "no hará un mal acuerdo" y que solo falta la respuesta de Irán
POLÍTICA
Por
Sofía Nederr Incertidumbre y polarización marcan escenario electoral para presidenciales en Colombia
EEUU
Por
JESÚS HERNÁNDEZ Memorial Day, gran día para honrar a quienes pagaron con sus vidas nuestra libertad
CEREBRO DIGITAL
