MIAMI.- El cirujano general de Florida, Joseph Ladapo, presentó un nuevo enfoque para atender los problemas emocionales y de conducta de niños y adolescentes, basado en investigar las causas médicas, familiares y ambientales, comenzar con psicoterapia y reducir la dependencia de medicamentos psiquiátricos.
Florida recomienda limitar psicofármacos en niños y priorizar terapias y cambios de hábitos
El cirujano general Joseph Ladapo cuestiona el uso extendido de medicamentos para tratar la depresión, la ansiedad y el déficit de atención en niños. La nueva guía estatal pide evaluaciones integrales, psicoterapia y mayor apoyo a las familias antes de recurrir a fármacos
Durante una mesa redonda con médicos, funcionarios de Medicaid y defensores de pacientes, Ladapo afirmó que se siente “extremadamente preocupado” por la frecuencia con la que se recetan antidepresivos, estimulantes y otros psicofármacos a menores sin abordar primero factores como la alimentación, el sedentarismo, el aislamiento, el uso de pantallas o las circunstancias familiares.
El Departamento de Salud de Florida publicó el 24 de julio una guía dirigida a los profesionales sanitarios en la que recomienda evitar el uso de medicamentos psicotrópicos para tratar en menores de 5 a 17 años condiciones como depresión, ansiedad y trastornos relacionados con el déficit de atención.
La recomendación no constituye una prohibición legal ni plantea suspender de manera repentina los tratamientos existentes. El propio documento advierte que la retirada de medicamentos debe evaluarse individualmente, puede requerir una reducción gradual y nunca debe realizarse abruptamente.
Más de un millón de recetas pagadas por Medicaid
La dimensión del uso de estos medicamentos quedó reflejada en las cifras presentadas por Brian Meyer, subsecretario de Medicaid de la Agencia para la Administración de la Atención Médica de Florida.
Según Meyer, durante 2025 Medicaid pagó más de un millón de recetas y reposiciones de medicamentos psicotrópicos para más de 150.000 menores de entre 5 y 17 años.
“Estos números son grandes”, reconoció Meyer, quien recordó que Medicaid cubre aproximadamente al 40% de los niños del estado y es uno de los principales financiadores de su atención médica.
El funcionario aclaró, sin embargo, que las cifras deben interpretarse cuidadosamente antes de llegar a conclusiones generales. Entre 2024 y 2025, Florida registró una reducción de aproximadamente 10% en las recetas de antipsicóticos y antidepresivos y una disminución de cerca de 6% en los medicamentos utilizados para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, conocido como TDAH.
Meyer señaló además que Florida supera la mediana nacional en controles metabólicos para menores tratados con antipsicóticos y en el uso de atención psicosocial antes de comenzar esos medicamentos. Estos controles son importantes porque los antipsicóticos pueden aumentar el riesgo de alteraciones de glucosa, colesterol y otros problemas que pueden extenderse hasta la edad adulta.
Tenemos un sistema basado en recetas rápidas
Ladapo atribuyó parte del problema a un sistema sanitario que, según sostuvo, incentiva las consultas rápidas y la prescripción de medicamentos en lugar de dedicar tiempo a determinar por qué un niño está atravesando una crisis.
“Ha habido un cambio hacia simplemente tratar”, afirmó. “La estructura del sistema incentiva las recetas rápidas, el flujo de pacientes y no profundizar en por qué las personas realmente tienen problemas”.
El cirujano general consideró que los problemas de salud mental infantil ya venían aumentando antes de la pandemia, pero se agravaron durante el COVID-19 debido al aislamiento social, el uso de redes sociales y la interrupción de las relaciones personales.
“El aislamiento fue promovido cuando, de hecho, es literalmente veneno para el alma”, expresó Ladapo, quien sostuvo que los niños necesitan conexión social para desarrollarse y prosperar.
También cuestionó el uso de medicamentos cuando no se han investigado factores como la falta de actividad física, el consumo excesivo de azúcar y alimentos ultraprocesados, los colorantes artificiales, los pesticidas, el tiempo frente a pantallas y otras condiciones ambientales.
“Estos son problemas que requieren abordar la causa de raíz; ese debe ser el enfoque principal”, afirmó.
¿Qué recomienda la nueva guía?
El documento del Departamento de Salud establece que, salvo en una emergencia, antes de iniciar un tratamiento un menor debe recibir una historia clínica completa, una evaluación psicosocial, un examen del estado mental y un examen físico.
También recomienda evaluar el sueño, el tiempo dedicado a dispositivos electrónicos, el desarrollo emocional, el lenguaje, la capacidad de autorregulación y la manera en que el niño juega e interactúa.
Antes de recetar medicamentos, la guía pide completar pruebas físicas y de laboratorio para identificar posibles trastornos nutricionales, endocrinos o sanguíneos, así como exposición a metales pesados o moho. Dependiendo del caso, podrían considerarse electrocardiogramas o electroencefalogramas.
El estado recomienda iniciar psicoterapia y realizar cambios ambientales antes de considerar medicamentos, especialmente cuando los síntomas son leves.
También propone enseñar a padres y cuidadores técnicas de manejo de conducta sustentadas en evidencia, promover la actividad física, reducir alimentos procesados, azúcar e ingredientes artificiales y limitar considerablemente el tiempo frente a pantallas.
El Departamento de Salud fundamenta su preocupación en que muchos medicamentos psicotrópicos no tienen indicaciones aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos para niños y en que sus posibles efectos adversos a largo plazo todavía no se comprenden completamente.
“¿Qué le está pasando a mi hijo?”
Laura Delano, fundadora de una organización que ayuda a pacientes a tomar decisiones informadas sobre medicamentos psiquiátricos y su retirada segura, relató que comenzó a recibir tratamiento a los 13 años durante una grave crisis emocional.
Delano aseguró que tomó medicamentos durante casi 15 años y llegó a consumir cinco simultáneamente. Con el tiempo, dijo, descubrió que ni ella ni sus padres habían recibido toda la información necesaria sobre sus efectos o sobre cómo abandonarlos de manera segura.
“No somos antimedicamentos”, aclaró. “Se trata de la posibilidad de elegir y de ayudar a las personas y las familias a obtener la información que necesitan para tomar la decisión correcta para ellas”.
Delano recomendó a los padres sustituir la pregunta “¿qué está mal con mi hijo?” por “¿qué le está pasando a mi hijo, en su cuerpo y en su entorno?”.
“Siempre hay una historia detrás de por qué su hijo está teniendo dificultades”, señaló. “Nunca es que su hijo esté roto o sea defectuoso”.
La defensora de pacientes reconoció, no obstante, que muchas familias no tienen acceso económico o geográfico a terapeutas, programas comunitarios y otras alternativas, una limitación que el estado deberá enfrentar para que el nuevo enfoque pueda aplicarse ampliamente.
Apoyo y capacitación para los padres
La doctora Lisa Spector, jefa de Pediatría del Desarrollo y la Conducta de Nemours, destacó la importancia de capacitar a pediatras y familias en estrategias para manejar problemas emocionales y de conducta.
Spector explicó que los programas grupales de formación permiten a los padres comprobar que no están solos, reducir el estigma y crear redes de apoyo con otras familias que atraviesan dificultades similares.
“Lo mejor que podemos hacer es ser entrenadores para ellos, como padres o cuidadores, para ayudarlos a navegar las cosas difíciles de su entorno y de su mundo”, sostuvo.
La especialista consideró que ampliar el acceso a estos grupos de apoyo en todo Florida sería “tremendamente útil”.
Por su parte, el psiquiatra infantil Kristopher Kaliebe, profesor de la Universidad del Sur de Florida, defendió una atención integral que examine la vida cotidiana de cada menor antes de decidir un tratamiento.
Kaliebe mencionó como problemas frecuentes el exceso de pantallas, la falta de ejercicio, las dietas altamente procesadas y la ausencia de actividades como deportes, música o arte.
El psiquiatra no descartó completamente los medicamentos, pero pidió utilizarlos de manera “juiciosa y sabia”, como complemento y no como respuesta automática.
“Mi enfoque es intentar que esas necesidades básicas sean atendidas y utilizar medicamentos cuando sean necesarios, pero con la expectativa de que, idealmente, no necesiten atención de salud mental de manera permanente”, afirmó.
A su juicio, el aumento generalizado de los problemas emocionales entre los menores no podrá solucionarse únicamente enviando a cada niño a un profesional para que reciba una receta, sino mediante intervenciones sociales y comunitarias más amplias.
cmenendez@diariolasamericas.com
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