Primero la verdad, luego las medidas
La vía hacia la democracia y la recomposición del cuadro social venezolano se toma, únicamente, en la esquina del servicio a la verdad.
n
La inflación acumulada durante el mismo período -con sus devastadores efectos sobre el bienestar social- ha roto un récord, alcanza a 56,2%, siendo la más alta del planeta. Acumula 1.948% entre 1999 y 2013, lo que se explica, sin rodeos, en la insuficiencia de productos para la dieta básica y medicinas, pues el establecimiento industrial y comercial que resta en el país, luego de 15 años de expropiaciones gubernamentales generalizadas e indiscriminadas para establecer una economía socialista y de Estado, muere de mengua. Y no tiene ahora acceso a los dólares requeridos para importar los insumos necesarios para su reactivación.
n
Los dólares, bajo secuestro oficial, anclados a un valor de cambio irreal para ocultar lo inocultable, apenas sirven para financiar una burocracia de Estado desbordante -Nicolás Maduro establece 111 viceministerios- y para enriquecer a los especuladores con vara alta en el Palacio de Miraflores. Y el Banco Central de Venezuela, presionado por la circunstancia, imprime moneda sin respaldo en los ingresos de divisas, para disimular el hueco fiscal.
n
No le fue suficiente a la revolución el volumen de dineros obtenido a lo largo de casi tres lustros -más de 1.300 billones de dólares- y su dilapidación criminal para el sostenimiento de otra ilusión neocubana, ni el endeudamiento que hoy hipoteca el futuro de las próximas generaciones. La deuda pública consolidada saltó de $32.809 millones (37,0% del PIB) en 1998 hasta $205.330 millones (54,1% del PIB) en medio del auge más intenso y prolongado de los precios del petróleo. Y la deuda adquirida con los chinos, para colmo, ya duplica el monto de las reservas internacionales de la república.
n
El cuadro es tan desolador. Tanto que, comparando cifras, en juicio desdoroso para quienes somos dolientes de Venezuela, Andrés Oppenheimer salva a Zimbabue de cualquier comparación con nuestra trágica realidad. Ésta, si bien restringe tanto como Venezuela la libertad económica, situó su inflación en 10% y crecerá este año en un 3,3 %. Nosotros apenas un 0,5%. Y si atendemos al informe que hace público la OEA, somos el puente marítimo para el tráfico de cocaína hacia el Caribe y el oeste de África, con destino final hacia Centroamérica, los Estados Unidos y Europa; y el puente aéreo hacia Centroamérica y el Caribe, teniendo como puerta de ingreso a la Honduras cuyo control buscó conservar a toda costa la Revolución Bolivariana. Y ello, según el mismo documento, explica el desbordamiento de nuestra violencia criminal doméstica. n
n
La URSS lo hizo en su momento, siendo potencia mundial y sin poder alegar que algún imperio lejano le ponía piedras en su camino socialista hacia el comunismo, que concluyó en un monumental fracaso histórico. n
La vía hacia la democracia y la recomposición del cuadro social venezolano se toma, únicamente, en la esquina del servicio a la verdad. Luego vendrán, como terapia adecuada, las medidas y los paliativos necesarios, hasta el desafío de padecer todos, por algún tiempo más, sangre, sudor y lágrimas.
* El autor ejerció como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
NULL
Deja tu comentario
Te puede interesar
DE CERCA
Por
CÉSAR MENÉNDEZ Hialeah abre las puertas de su gabinete en inédito ejercicio de transparencia
FLORIDA
Por
JESÚS HERNÁNDEZ Asistencia para personas con necesidades durante el paso de un huracán
OPERACIÓN
Por
REDACCIÓN/Diario Las Américas EEUU abate a tres presuntos narcotraficantes en nuevo bombardeo sobre embarcación en el Pacífico
BÉISBOL
Por
REYES UREÑA Un día inesperado
CORRUPCIÓN
Por
Olgalinda Pimentel 