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OPINIÓN

¿Se puede declarar victoria, antes de ganar la guerra?

Visión analítica desde Washington DC, la capital del país, donde el poder y sus efectos tienen otra perspectiva
Por SONIA SCHOTT

Aunque muchos creen que la frase La historia la escriben los vencedores fue de Sir Winston Churchill, quien fue primer ministro del Reino Unido (de 1940 a 1945 y de 1951 a 1955), en realidad nadie sabe a ciencia cierta los orígenes de la cita.

Según la revista Slate, una publicación en Internet que se describe como progresista “es muy probable que la confusión provenga de un chiste que Churchill dijo durante un discurso ante la Cámara de los Comunes en 1948.

Considero que todos se identificarán conmigo al decir que hay que dejar la historia en el pasado porque me propongo escribir esa historia yo mismo”, según el artículo de Matthew Phelam, publicado en 2019.

En todo caso lo que sí es cierto es que es una expresión predilecta en política y que implica que la historia no se basa en hechos sino en la interpretación de los ganadores, o en otras palabras: los vencedores tienen el privilegio de imponer su narrativa.

Pero acaso, ¿Se puede declarar la gloria antes de consumar los hechos?

Quién puede olvidar el momento cuando el presidente George W. Bush declaró la victoria contra Saddam Hussein, el presidente de Irak, luego de la invasión liderada por Estados Unidos en 2003.

La imagen que dio la vuelta al mundo mostraba a Bush a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln el 1 de mayo de 2003, pronunciando su discurso vencedor con una pancarta que decía Misión cumplida.

La guerra, sin embargo, continuó por varios años más.

Gobiernos en todos los tiempos siempre han enfrentado un sinnúmero de desafíos y por hora la fortuna del presidente Joe Biden depende de la variante ómicron de COVID-19.

Aunque ya se han dado varios pasos hacia una cierta normalidad, la amenaza del virus en la salud y la economía sigue estando al acecho.

Sólo un 45% de adultos ha recibido la vacuna de refuerzo, mientras que el 56% de los menores, entre 12 a 17 años, ha sido vacunado, según cifras del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Biden prometió poner fin a la pandemia y aunque las infecciones siguen altas están comenzando a disminuir, pero nadie en la Casa Blanca está pensando en cantar victoria aún porque odría ser prematuro.

Otro problema creciente que enfrenta Biden es la desinformación.

Quienes se preocupan por el futuro de la democracia centran gran parte de su ansiedad en las “noticias”, compartidas en los espacios públicos en Internet.

Ahora más que nunca, millones de usuarios aprecian los beneficios de la red digital, pero hay también “muchas otras plataformas sociales que recurren al envenenamiento de la población utilizando desinformación, teorías conspirativas o incitación a la violencia”, señaló el Pew Research Center en uno de sus últimos estudios de noviembre de 2021 titulado El futuro de los espacios digitales y su papel en la democracia.

Esas supuestas informaciones en las redes obtienen inmediatamente la interpretación de credibilidad, por parte de sujetos que se convierten en incautos útiles compartiendo lo que asumen como verdad absoluta.

Un buen ejemplo reciente es el de un micro vídeo en blanco y negro, con música de piano de fondo, compartido miles de veces en las redes sociales desde 2018 acompañado del texto: “La película egipcia L´altra par, que duraba solo 2 minutos, ganó el premio al mejor cortometraje en el Festival de Cine de Venecia”, presentando a un niño ignorado por gente desconectada de su entorno que solo presta atención a sus teléfonos celulares.

La realidad es que el video ni fue realizado por un director egipcio ni fue premiado en el festival italiano o en ningún otro. Todo es parte de una manipulación que circula en las redes y demuestra cuán fácil es convencer al público de cualquier cosa, según constató un artículo de la agencia francesa de noticias (AFP) publicado por Adria Laborda en enero de este año.

En el plano geopolítico, Biden espera un impacto positivo después del reciente asalto en Siria que terminó con la muerte del líder de Isis.

En otro escenario, la continua amenaza que representa Rusia y las consecuencias inesperadas de una posible invasión a Ucrania, serán claves no solo para el liderazgo estadounidense sino también en el plano económico internacional luego de que expertos prevén un dramático resurgimiento de los precios de petróleo.

¿Una coyuntura positiva o negativa para Estados Unidos?

Solo el tiempo y la versión oficial lo dirán.

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