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Opinión

Tercera carta a Marco Rubio: meta mano, Marco

Recuerde que los ojos están puestos en usted; el pueblo norteamericano y el exilio cubano confían en su capacidad para marcar la diferencia

Por ZOÉ VALDÉS

Han pasado varias semanas desde mi última carta a través de este medio, y la situación exige que, en cuanto a Cuba, se tomen acciones decididas y radicales. La paciencia tiene límites y la esperanza se alimenta de hechos, no de supuestas negociaciones y ya evidentes conversaciones con el régimen castrocomunista de Cuba. Es hora de dejar de lado la contemplación y pasar al movimiento con firmeza: meta mano, Marco. La gente espera respuestas y el momento de actuar es ahora porque Cuba se muere.

Recuerde que los ojos están puestos en usted; el pueblo norteamericano y el exilio cubano confían en su capacidad para marcar la diferencia. No permita que la inercia se apodere de los que pueden transformar realidades, y usted puede. Se puede -diría Jorge Mas Canosa-, adelante, adelante, adelante. Con decisión y coraje, usted puede cambiar el rumbo de manera radical. No lo dude: meta mano, Marco.

Nadie ha luchado más contra el comunismo que los cubanos por distintas vías, por la vía armada y la pacífica, desde hace sesenta y siete años han agotado ya todos los caminos posibles; merecemos esa libertad tan anhelada. Ni siquiera los norcoreanos, que este año cumplen ochenta años bajo férreo comunismo -desde 1946-, han luchado tanto como los cubanos por liberarse de ese cáncer que asola la humanidad, como bien recuerda la Marcha Anticomunista compuesta por el músico Frankie Marcos, e interpretada por varios artistas cubanos y norteamericanos.

Recientemente Monseñor Dionisio García envió un mensaje por el bien de los cubanos, en oración en la Ermita de la Caridad del Cobre, en Santiago de Cuba, y selló con lo siguiente: “Meta mano, Señor”. En Tiktok se ha hecho célebre una canción cuya letra, cantada por numerosos cubanos exiliados, desperdigados por el mundo entero, reza: “Ven y ayúdanos, Señor, que Cuba te necesita”. Por favor, óigalos, haga posible que el Señor dirija su mano, la suya, sea usted esa herramienta liberadora que desde hace tanto esperamos.

Estando situados a noventa millas será mucho más fácil derrumbar ese régimen, me atrevo a asegurar que pudiera ocurrir en apenas unas horas. El pueblo cubano lo reclama en medio de la oscuridad, cada noche cuando salen valientemente a enfrentar en las calles a los verdugos.

En las paredes y en las calles las demandas empiezan a ser numerosas: “Acaben de llegar de una vez”, “Viva Trump”. Hasta en las cárceles, como se pudo comprobar también hace apenas unas semanas, los presos políticos y los comunes se unieron en una sola voz: “¡Viva Trump!”. Ese clamor sólo quiere decir una cosa: “¡Viva Cuba Libre. Viva la Libertad!”. Por favor, no nos decepcionen esta vez, que nadie permita que los comparen y equiparen con el inepto de Barack Obama. Ruego que no tarden, no nos dejen para lo último.

Soy consciente de que la cola para ser liberados es larga, pero nosotros vamos primero desde hace rato, nos toca ya, no nos deje rezagados, el tiempo apremia, las elecciones están a la vuelta de la esquina; y si tardan, pues entonces vendrá lo que ya sabemos, la noria de los impechments de parte de los inútiles demócratas, pondrán en práctica su infinita maldad bien calculada. Estoy de acuerdo conque había que liberar a Irán, porque el horror pinta mal, la situación resulta temible por aquella zona, peligra Israel, y el mundo perdió aquella hermosa Persia sometida bajo el régimen de los mollah. Pero, recuerde, que todos estos mamertos islamistas se nutren muchísimo del régimen castrocomunista, y mientras ese régimen exista, más fuertes se sentirán los ayatollah.

Tumbe eso ya, se lo pido con respeto y urgencia. Viva Cuba Libre -y ahora lo pronuncio en un susurro desanimado.

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