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OPINIÓN

Un estadio de fútbol para la prosperidad de Overtown

Hay quien tilda a Beckham de loco por querer construir el muy esperado estadio en una zona que la mayoría de los miamenses no ve con buenos ojos
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

Dicen que a la tercera va la vencida y todo parece indicar que Miami tendrá un estadio de fútbol profesional en la barriada de Overtown, donde además de entretener al público y alimentar a las arcas de los acreedores, podría servir para ayudar a sus vecinos a vivir mejor.

El exastro inglés del fútbol David Beckham no tiró la toalla cuando no pudo construir un recinto similar frente al mar, ni cuando intentó hacerlo al lado del Marlins Park. Este hombre de suerte y negocio, que algo ve en nuestra ciudad para ser tan persistente, acaba de obtener el visto bueno de la Comisión de Miami-Dade para adquirir un terreno público que sumará al que ya posee para construir su estadio.

La propuesta, que fue presenta por la comisionada Audrey Edmonson, fue avalada por nueve votos a favor y cuatro en contra, y cede los derechos del mencionado terreno por 9.015.000 dólares, menos un crédito otorgado al comprador por 593.450 dólares por gastos de mantenimiento medioambiental.

De hecho, Edmonson logró demorar la venta y presionar al grupo gestor Miami Beckham United para conquistar a los vecinos de Overtown con una propuesta que no supera los 25.000 asientos, no cuenta con financiamiento público ni instalaciones de estacionamiento, lo cual traería congestión de tráfico en la zona.

Hay quien tilda a Beckham de loco por querer construir el muy esperado estadio en una zona que la mayoría de los miamenses no ve con buenos ojos. Incluso peor si no cuenta con parqueos propios y planea apoyarse en el servicio de transporte público, principalmente en la estación Culmer del Metrorail, y algún tipo de transbordo por el río Miami, dada la cercanía que tendrá el afluente al estadio.

Pero Beckham no está loco y probablemente confía en la costumbre de las grandes ciudades, en las que los fanáticos del fútbol asisten a los estadios en transporte público e inclusive andando. Para ello, Miami-Dade tendría que mejorar la oferta del Metrorail y sus conexiones con las diferentes rutas de autobuses.

Si este hombre logra convencer a los miamenses de que acudan en masa a su estadio, también podrá convencer a los inversores de que miren hacia Overtown y ayuden a esta maltratada barriada a tener empleos y prosperidad.

No podemos permitirnos el lujo de repetir las malas mañas del pasado ni el incumplimiento de las promesas de progreso, que los vecinos del Marlins Park continúan esperando.

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