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COLUMNISTA

Oscar para la educación

Miami.- Boyhood es una gran película al mismo tiempo que la prueba fehaciente de saber que la educación universitaria puede ganar un Oscar en nuestros días

Por DR. EDUARDO J. PADRÓN

Miami.- Dr. Eduardo J. Padrón
Presidente del Miami Dade College

Ya sé, me van a decir parcializado cuando les refiera la anécdota, pero la parte que recuerdo hasta con cierta emoción de la fascinante película Boyhood es aquella donde a la protagonista un joven hispano le está haciendo un arreglo en el patio y ella, al final, le dice que debería estudiar y hacerse de una carrera. Si mal no recuerdo hasta le menciona la posibilidad de hacerlo en horarios extraordinarios gracias al sistema de “community colleges”.

Luego más adelante en la historia, la señora organiza una comida con sus dos hijos en un restaurante local y se le acerca la misma persona, ya como gerente del lugar, y le dice que gracias a ella había estudiado y ahora se desempeñaba en esa profesión. Le hizo saber también que, en agradecimiento, la comida sería una cortesía de la casa.

Por qué un director de  cine de la categoría de Richard Linklater trae a colación esta secuencia, dividida en dos partes, una de exposición y otra de éxito, en un filme de por si complejo en su estudio de la condición humana y la crianza de los hijos en los Estados Unidos de nuestros días.

Pues más allá de la genialidad de montar su argumento con una misma persona durante 12 años, desde la niñez hasta los 18, cuando ingresa a la universidad, la historia de Boyhood planea, en todo momento, sobre la importancia de hacerse de una carrera universitaria, tanto para padres, como para los hijos.

La madre que interpreta con una naturalidad casi documental, Patricia Arquette, al quedar separada del padre de sus hijos, se da cuenta que su responsabilidad requiere de más ingresos y seguridad social y es entonces cuando realiza todos los sacrificios para estudiar y luego de muchas vicisitudes sentimentales termina su carrera y se desempeña como profesora de psicología en una universidad.

Aunque sus hijos transcurren por esa etapa difícil que va de la infancia a la primera juventud, pasando por la adolescencia, el director del filme se las arregla para mostrarnos que ellos sienten orgullo por la batalla de su madre a la hora de hacerse valer.

En otras dos ocasiones ella trata de crear una nueva familia pero elige la pareja equivocada y todos sufren de esos errores. Sin embargo, nada se interpone en el empeño de hacer que sus hijos vayan al college. Esa es una cruzada que llega a feliz término cuando, tanto la hembra como el varón, comienzan sus estudios universitarios luego de un pedazo de vida con altas y bajas.

Boyhood es una gran película al mismo tiempo que la prueba fehaciente de saber que la educación universitaria puede ganar un Oscar en nuestros días.

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