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ESCRITOR CUBANO

Otro rostro para el comunismo

El comunismo es una ideología, no se apaga sin dejar sus rescoldos. Hace unos pocos años, en un encuentro de varios partidos comunistas en Atenas, se acordó reestructurar la Internacional Comunista. A instancias principalmente de Cuba, se creó en Brasil el Foro de Sao Paulo. En su inicio estaban delegados de las FARC, del Frente Farabundo Martí, el Frente Sandinista y personalidades como Lula D´Silva

Por ANGEL CUADRA

“El comunismo no ha muerto; aún quedan China, Vietnam y Cuba”. Más o menos con estas palabras se expresó hace algunos años Gus Hall, ya fallecido, que fuera el presidente del Partido Comunista de los Estados Unidos. Sobre esa institución política se ha escrito algún que otro libro, y se han hecho varios artículos y comentarios con distintas implicaciones.

Pero a muchos de los exiliados políticos cubanos, ha llamado la atención ese señalamiento por parte del Sr. Hall, del Gobierno castrocomunista entre los tres portadores de la sobrevivencia de la ideología comunista.

Con mucha suspicacia hemos visto, cómo un proyecto, un interés marcado por mantener el régimen cubano. Más allá del desmantelamiento de la Unión Soviéica y la simbólica caída del muro de Berlín, mientras el Gobierno castrocomunista se mantenga hay la posibilidad de que, bajo cualquier variante, la ideología siga teniendo ocasión de subsistir.

El comunismo es una ideología, no se apaga sin dejar sus rescoldos. Hace unos pocos años, en un encuentro de varios partidos comunistas en Atenas, se acordó reestructurar la Internacional Comunista, en la que Fidel Castro tendría una importante asignación. De ahí que, a instancias principalmente de Cuba, se creó en Brasil el Foro de Sao Paulo. En su inicio estaban delegados de las FARC, del Frente Farabundo Martí, el Frente Sandinista y personalidades como Lula D´Silva.

Entre sus proyectos se señala el desestabilizar los gobiernos de Latinoamérica y la vieja sociedad democrática y convencional, para dar lugar a una variante del socialismo. Lo que fue llevando al poder, por vías de las elecciones, gobiernos como el de Hugo Chávez, en Venezuela y que, comenzando por una propuesta de revisión democrática, derivó en el programa del “Socialismo del Siglo XXI”, con su fuente generadora en La Habana. Y desde ahí la cadena de Ecuador, Bolivia, Nicaragua, y otros casos en los que llegado al poder exmilitantes de las guerrillas y movimientos subversivos, ahora sin disparar un tiro, y así en Uruguay y Argentina. Todos han recibido orientaciones desde Cuba. [Y hay otros casos en expectativas].

De ahí la suspicaz explicación del interés internacional, o de ciertas fuerzas internacionales, de mantener el régimen castrocomunista. Al mismo había que sostenerlo para llevar a efecto esa misión. Sin la presencia y funcionalidad de este régimen, el resultado antes expuesto difícilmente hubiera podido darse.

Bajo la cobertura de una social democracia –más balanceada hacia la extrema izquierda- se ha dado ese proceso en América Latina. Luego, a la profecía, o conocimiento de un proyecto, de las palabras de Gus Hall sobre China, Vietnam y Cuba, parece que hay darle cierto crédito: al régimen castrocomunista de Cuba había que preservarlo. Y llegado al punto de las actuales circunstancias de las actuales relaciones diplomáticas [y en el fondo también económicas] entre Cuba y los Estados Unidos [último salvavidas al régimen cubano], se abre el apoyo a la citada profecía del fallecido presidente del Partido Comunista de Estados Unidos.

En los trámites de estas relaciones diplomáticas EEUU-Cuba, Raúl Castro planteó que no haría concesiones políticas. La parte norteamericana ha estado aceptándolo todo. El camino de la fórmula o modelos China o Vietnam también está expedito. Para eso también habrá servido el resguardar al régimen castrista.

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