MIAMI.-BELÉN GONZÁLEZ
Especial
Remoción total de las amígdalas
Esta cirugía ambulatoria es considerada el segundo procedimiento quirúrgico más común en los hospitales infantiles de Estados Unidos
Una de las cirugías más comunes en el mundo es la remoción de las amígdalas o tonlisectomía, también conocida como amigdalectomía, un procedimiento que implica la extirpación de las anginas, como alternativa para contrarrestar la recurrencia y gravedad de los episodios de amigdalitis.
Otra razón para que un paciente se someta a una tonlisectomía es el tamaño de sus amígdalas, pues cuando estas resultan demasiado grandes, dificultan la respiración o la deglución, lo cual puede ocasionar trastornos del crecimiento en los niños.
En nuestro país se realizan aproximadamente 700.000 cirugías de amigdalectomía al año, y de este total, más de medio millón corresponde a la población infantil.
No se trata de un procedimiento novedoso en medicina, pues su historia se remonta varios siglos antes de la era cristiana, cuando era una práctica común extirpar durante el primer año de vida las amígdalas palatinas usando una crin de caballo para estrangularlas.
Con el paso de los años, estas técnicas rudimentarias se fueron transformando hasta que en 1923, se estableció un mecanismo aceptado definitivamente por la comunidad científica y que se mantiene hasta nuestros días.
Rápida y efectiva
Hoy en día la tonlisectomía implica una intervención generalmente de carácter ambulatorio, con una duración aproximada de 30 minutos, que se realiza bajo anestesia general y tiene un periodo de recuperación aproximado de diez días.
El procedimiento es bastante simple, se inicia cuando el cirujano introduce en la boca una herramienta pequeña para mantenerla abierta, posteriormente corta, cauteriza o rasura las amígdalas, lo que provoca unas pequeñas heridas que sanan naturalmente sin suturas.
Pero como en toda cirugía, el siguiente paso, es decir el postoperatorio, requiere de una serie de medidas básicas para evitar complicaciones. Lo fundamental es seguir una dieta blanda y fría, así como cumplir al pie de la letra las indicaciones del médico en relación con el uso de analgésicos para aliviar el dolor de garganta.
El principal riesgo de una tonlisectomía o amigdalectomía, es la aparición de una hemorragia. Esta se produce generalmente una semana después de la intervención, aunque ocasionalmente puede presentarse durante las primeras horas siguientes a la cirugía, si bien se trata de una respuesta normal del organismo, el volumen de sangrado es determinante, si este es más bien abundante se debe acudir al médico de inmediato.
Si bien la mayoría de los pacientes que se somete a una tonlisectomía son niños, esta puede necesitarse a cualquier edad, aunque ciertamente la tasa de complicaciones postoperatorias es más elevada en el caso de los adultos, siendo uno de los factores determinantes la edad del paciente.
De hecho, en el caso de los adultos, esta cirugía de extirpación resulta especialmente efectiva para contrarrestar la faringitis producida por estreptococo, así como la apnea del sueño.
Las protagonistas
Todos hemos oído hablar de las amígdalas, pero no necesariamente sabemos qué función cumplen en nuestro organismo. Estas masas de tejido linfático, localizadas en la parte de atrás de la garganta y las adenoides, se encargan de retener las bacterias y los virus nocivos que entran al cuerpo a través de la garganta, además de fabricar los anticuerpos que nos ayudan a luchar contra las infecciones.
Cuando las amígdalas se infectan o inflaman se produce la amigdalitis, un trastorno que se caracteriza por el enrojecimiento del área, así como por la presencia de una secreción blanca o amarilla. Otros síntomas comunes son: el dolor de garganta, las molestias al tragar, la fiebre, el malestar general y la inflamación de los ganglios linfáticos del cuello.
Una consideración importante al hablar de las amígdalas es el hecho de que algunos niños presenten engrosamiento o inflamación de estas masas de tejido sin que se produzca ninguna complicación, en estos casos, lo normal es que por sí solas estas reduzcan su tamaño con el paso del tiempo.
Medidas alternas
La infección de las amígdalas se produce cuando la actividad de los microorganismos supera su capacidad defensiva, esto ocurre como consecuencia de una invasión masiva de gérmenes contra los que no se dispone de anticuerpos, o por cualquier otra alteración en los mecanismos de defensa.
Una vez que aparece la infección, el primer tratamiento implica necesariamente el uso de antibiótico para destruir a los gérmenes invasivos. También es usual la administración de analgésicos para reducir el dolor causado por la inflamación, así como los gargarismos con antisépticos.
Ahora bien, cuando los episodios de amigdalitis son recurrentes y este tratamiento de choque va perdiendo efectividad, es necesario tomar medidas radicales, por eso lo recomendable es someterse a una tonlisectomía para la remoción total de las amígdalas.
Datos importantes
- No hay edad mínima para realizar esta intervención, aunque lo más recomendable es que se practique luego de que el paciente cumpla los dos años de edad.
- Aunque se cree que lo ideal es extirpar las amígdalas en la primera infancia, esto no es necesariamente así porque las razones para la intervención son distintas en cada caso, aunque ciertamente para los adultos el procedimiento resulta más doloroso.
- Una vez removidas, las amígdalas no vuelven a crecer.
- La tonlisectomía no genera cambios en nuestro sistema inmunológico, especialmente porque tras cumplir los seis o siete años de edad, las amígdalas no cumplen ninguna función.
- Comer helado ayuda en el proceso posoperatorio, no necesariamente solo que su baja temperatura produce una vasodilatación que evita el riesgo de sangrado, pero realmente no funciona como analgésico.
- No se trata de una cirugía corta e inofensiva porque toda intervención quirúrgica para la que se aplique anestesia general, implica un riesgo importante para la vida.
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