Sonidos disarmónicos
En los Estados Unidos más de 30 millones de personas están expuestas diariamente a niveles nocivos de decibeles
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Cuestión de decibeles n
Si bien, el nivel sonoro que podemos soportar depende de varios factores, entre ellos el tipo de ruido, la distancia de la fuente sonora y el tiempo de exposición, la Organización Mundial de la Salud sostiene que el oído humano pude tolerar 55 decibeles sin ningún daño, pero cuando se superan los 60db se provocan malestares físicos como: dolor de cabeza, taquicardias, respiración agitada, parpadeos acelerados y tensión muscular. n
Pero si una persona se expone durante mucho tiempo a más de 85 decibeles puede, incluso, correr riesgos cardiovasculares, además de registrar un incremento sustancial en los niveles de colesterol, triglicéridos y glucosa en la sangre. Adicionalmente, estudios recientes han demostrado que estar expuestos a niveles de ruido superiores a los 90 dB desencadena la formación de moléculas en el interior del oído que lesionan las células ciliadas auditivas, provocando la pérdida de audición.
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Entre tiempo y frecuencia n
El ruido se clasifica, según el tiempo, en: estacionario, aquel cuyo nivel de presión sonora permanece constante; fluctuante, en el que el nivel de presión sonora varía; intermitente, que aparece solamente en determinados momentos; e impulsivo, caracterizado por un incremento repentino de presión sonora que supera el ruido de fondo.
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Mientras que, en función de la frecuencia, se habla de: ruido blanco, como se define al que cuenta con un espectro plano, es decir, tiene la misma energía en todas las frecuencias; rosa, el que no tiene una respuesta uniforme en todo el ancho de banda, sino que decrece a razón de 3dB por octava; tonal, enmarcado en un componente de tonalidad; y de baja frecuencia, como se llama a todo ruido que se encuentre entre los 20 y los 125 Hz.
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Entre ruido y sonido
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Existe una gran diferencia entre el ruido y el sonido, pues mientras el primero nos resulta desagradable y produce una sensación de estrés e irritamiento, el segundo implica, generalmente, una experiencia placentera.
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Pero esto tiene una explicación, y es que mientras las vibraciones producidas por el ruido son de frecuencia irregular y sin altura definida, las que provienen del sonido resultan regulares y cuentan con una altura definida.
Por ejemplo, la forma de onda del ruido es completamente distinta a la de la voz o la música, y por eso el oído humano no reacciona de la misma manera ante un sonido disarmónico que ante una conversación. nPero hay que aprender a vivir entre decibeles, porque el ruido es una constante a nuestro alrededor: el tránsito, los aviones, las maquinarias de construcción, los procesos industriales, las cortadoras de césped, los equipos de sonido y los teléfonos celulares emanan algunos de esos sonidos no deseados, así que lo mejor que podemos hacer es cuidar nuestro aparato auditivo, con un volumen adecuado y el uso de tapones que nos alejen de cualquier espectro peligroso. n
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Algunos efectos del ruido sobre la salud: n
- Pérdida parcial o total de la audición. n
- Presencia de acúfenos, como se denomina a los silbidos que se producen como consecuencia de una alteración del nervio auditivo. n
- Fatiga o pérdida temporal de la sensibilidad auditiva. n
- Aumento en los niveles de estrés, insomnio, depresión, falta de rendimiento o concentración, irritación y agresividad. n
- Alteraciones en los procesos de comunicación interpersonal. n
- Cambios abruptos en el metabolismo. n
- Tensión muscular excesiva.
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