ver más
EEUU

Discursos de odio contra Trump alimentan la extrema violencia política

Stephen Miller, asesor de seguridad nacional, dijo que "el Partido Demócrata ha dejado de ser un partido para convertirse en una organización extremista nacional"

Por Leonardo Morales

La extrema violencia política en Estados Unidos contra el presidente Donald J. Trump no sólo es cuestión de “lobos solitarios”, religiosos radicales ni personas con supuestos problemas mentales como lo presentan los medios de prensa de izquierda para justificar la gravedad del asunto.

El "culto de la izquierda al odio", como afirma la Casa Blanca, es la principal causa del auge de la violencia política en los últimos años junto a la erosión del respeto a la democracia, a un Presidente elegido en elecciones libres por la mayoría del pueblo estadounidense.

"Esta violencia política emana de una demonización sistémica de su persona y de sus partidarios por parte de comentaristas; sí, por parte de miembros electos del Partido Demócrata e incluso de algunos sectores de los medios de prensa", explicó la portavoz Karoline Leavitt.

"La retórica odiosa, constante y violenta, dirigida contra el presidente Trump día tras día durante 11 años, ha contribuido a legitimar estas acciones y a conducirnos a este momento sombrío", añadió.

Lo mismo sucedió cuando el asesinato de Charlie Kirk el 10 de septiembre de 2025, el joven líder conservador y una de las voces más prominentes de esta tendencia política. Los demócratas y activistas de la misma ideología culparon al propio Kirk de provocador, cuando sus únicas armas eran el diálogo abierto en defensa de EEUU, la familia y su amor a Cristo.

Intimidación y odio

El propósito es siempre el mismo: intentar acallar, censurar y atemorizar a quienes representan y lideran la defensa de las ideas conservadoras: la familia, la democracia, el amor al prójimo, la educación sana sin adoctrinamientos absurdos y controversiales, la propiedad privada, el capitalismo occidental, la biología humana y las libertades individuales, entre muchos otros valores, en un mundo donde segmentos poblaciones y élites quiere imponer la anarquía socialista (“progresista”) o la cultura Woke.

Las campañas en redes sociales, impulsadas por los llamados “influencers” (activistas políticos en este caso), se encargan de tergiversar y restar importancia a la alarmante violencia con falsos criterios que van desde que es un “show de Trump y los republicanos para desviar la atención del supuesto fracaso en Irán” hasta la demonización y burla de la figura del Presidente y su gobierno.

Regresa además la oportunidad para la narrativa demócrata de que la causa de la violencia política son las armas de fuego. En países donde está prohibida la venta de armas de fuego, las personas que han cometido masacres y ataques similares buscan siempre la manera de adquirirlas en el mercado subterráneo o negro como se les conoce, o por otra vía alternativa. Así ha ocurrido en innumerables ocasiones.

No obstante, cuando es un demócrata el que usa el arma de fuego para cometer crímenes, se hace silencio sobre la venta de armas y el lobby a favor de ese derecho constitucional. Si es conservador, incian las campañas de ataques a la industria y las leyes que amparan esa libertad.

Los líderes demócratas, entre ellos Hakeem Jeffries (líder de la minoría de izquierda en la Cámara de Representantes), se niegan a moderar su discurso incendiario en el país, incluso después de este suceso.

Jeffries reafirmó -dos días después del ataque- su llamado a “la guerra máxima, en todas partes, todo el tiempo” y desestimó las críticas de los republicanos: “No me importan en absoluto sus críticas”.

Mientras, la representante extremista Alexandria Ocasio-Cortez celebrara esa “energía de guerra y enfrentamiento” en redes sociales.

Stephen Miller, asesor de seguridad nacional y subjefe de política en el gabinete, dijo que “el Partido Demócrata ha dejado de ser un partido para convertirse en una organización extremista nacional”.

Después del asesinato a John F. Kennedy (Presidente # 35) el 22 de noviembre de 1963, ningún otro mandatario demócrata se ha enfrentado de forma directa a ataques contra sus vidas, a pesar de marcadas discrepancias políticas entre demócratas y republicanos. Entonces la pregunta es obvia al igual que la respuesta: ¿Desde que bando se promueve la violencia política?

El atacante, quien presuntamente actuó solo, viajó en tren desde California para traer las armas que llevaba consigo y se hospedó en el Hotel Washington Hilton, el mismo lugar donde fue baleado de gravedad el entonces presidente republicano Ronald Reagan.

Trump y altos funcionarios

Originario de Torrence, California, Cole Thomas Allen, disparó contra los agentes de uno de los anillos exteriores de seguridad dentro del hotel, donde se celebraba el sábado 25 de abril la famosa Cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca (WHCA).

Además de periodistas, había congresistas, figuras de la política y activistas. Al Presidente lo acompañaban en la mesa la primera dama, Melania Trump, Karoline Leavitt, y JD Vance. Muy cerca también estaban el secretario de Estado Marco Rubio, del Tesoro Scott Bessent; de Guerra, Pete Hegseth; de salud Robert Kennedy Jr.; los líderes republicanos del Congreso en Washington, y entre los invitados de honor la viuda de Charlie Kirk, entre otros.

De acuerdo con informes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), entre los objetivos del atacante además de Trump estaban varios miembros de su gabinete.

El extremista esperó que estuvieran casi todos para intentar eliminarlos, lo que demuestra la planificación. Allen viajó medio país en tren para llegar a la capital estadounidense. Incluso, días antes le había dicho a su hermano que haría una acción importante “para salvar el mundo”.

“No espero que me perdonen”, dijo el ahora acusado de intento de asesinato al Presidente y disparar a un agente del Servicio Secreto. La frase denota una firme convicción política, y no problemas mentales, que también pueden haber de fondo.

Tercer intengo de gran envergadura

En la apariencia pública, Allen llevaba una vida normal, antes cristiano y luego convertido en anticristiano. Se formó en el prestigioso Instituto Tecnológico de California y compaginaba su trabajo como profesor con el desarrollo amateur de videojuegos.

Algunos testimonios apuntan a que en los últimos meses había mostrado signos de aislamiento y un creciente interés por contenidos políticos de carácter polarizante en internet. Sin embargo, quienes lo trataron en su entorno cotidiano lo describen como una persona reservada, metódica y sin comportamientos abiertamente conflictivos, lo que acentúa la desconexión entre su vida aparente y la violencia del plan que finalmente ejecutó.

"Este es el tercer intento de asesinato [de gran envergadura] contra el presidente Trump en dos años. Ningún otro Presidente en la historia ha enfrentado intentos tan reiterados y graves contra su vida", aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en rueda de prensa.

"Aquellos que de manera constante calumnian al Presidente y lo tildan de fascista y de amenaza para la democracia, comparándolo con Hitler para obtener rédito político, alimentan este tipo de violencia", señaló Leavitt, quien aseguró que "gran parte del manifiesto" que dejó escrito Allen antes del suceso "resulta muy a tono con las palabras que escuchamos a diario de tantas otras personas irresponsables y calumniadoras".

"Si bien tenemos la dicha de contar con un Presidente que no le teme a nada, no deberíamos vivir en un país donde escale el temor a la violencia política e impregne nuestra sociedad día tras día", puntualizó la portavoz en su última intervención ante la prensa antes de dar a luz a su segundo hijo.

Trump, incluso, tras el arresto del atacante, pidió continuar el evento, pero el Servicio Secreto lo convenció de la necesidad de salir del lugar por los protocolos de seguridad con el Presidente y con el resto de los altos funcionarios del país presentes en la cena.

Las burlas

La portavoz también denunció las denigrantes burlas del “humorista” televisivo (activista político de la izquierda), Jimmy Kimmel, por un monólogo que realizó dos días antes del ataque fallido contra Trump y en el que bromeó con que la primera dama tenía "el brillo de una viuda expectante". ¿Coincidencia o conocimiento previo?.

Melania Trump pidió a la cadena ABC que tome medidas drásticas tras los comentarios incendiarios e indignantes realizados por Kimmel. Los reguladores federales han tomado cartas en el asunto, debido a que este tipo de comentarios desafortunados son reiterativos. Luego del asesinato de Charlie Kirk, el supuesto humorista también se burló, un ejemplo de que los activistas de la agenda radical de izquierda actúan por encima de la ética, el respeto, la sensibilidad y los valores humanos.

Resula probable que esta vez los reguladores federales exijan medidas drásticas y definitivas contra el humorista (activista político de izquierda) por su falta de sensibilidad e irrespeto, no humor.

El propio presidente también pidió medidas severas contra este personaje que aprovecha este tipo de situaciones de extrema violencia para la burla; incluso se investiga si fue coincidencia el supuesto chiste sobre Melania dos días antes del suceso o el artista tenía alguna información o referencia de lo que iba a suceder ese día en la "Cena de Corresponsales".

La entrevista

Horas después del suceso, el jefe de la Oficina Oval concedió una entrevista a la periodista Norah O’Donnell en el programa “60 minutos” de la cadena CBS News, quien le leyó al Presidente parte del manifiesto escrito por el atacante: “Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor cubra mis manos con sus crímenes”… ¿Cuál es su reacción ante esta declaración, señor Presidente?

La respuesta de Trump: “Bueno, sabía que ibas a hacer esto porque ustedes son horribles personas. Sí, ya sé que él escribió eso. Yo no soy ningún violador ni pedófilo. Yo no he violado a nadie. Usted lee esa basura de una persona enferma. Siempre se me asocia de forma falsa y calumniosa con cosas del pasado que nada tienen que ver conmigo. Sus amigos son los involucrados con Epstein y otras cosas. Pero me dije. ¡Sabes! Asistiré a esa entrevista sabiendo que ellos (la cadena CBS) tratarán de calumniar, siempre que se refieren a mí”.

“Pero usted debería avergonzarse de sí misma al leer eso, porque usted bien sabe que yo no soy ninguna de esas cosas… (la periodista trata de interferir), permítame continuar. Usted no debería leer eso y darlo como sentencia en este programa “60 Minutos”, pero adelante… terminemos la entrevista.

En otra parte del encuentro, O’Donnell pregunta si Trump puede hacer algo para cambiar la trayectoria de violencia política en EEUU.

“Si retrocedemos 20, 50, 100 o 200 años la violencia siempre ha estado ahí. No estoy seguro si ahora es mayor que antes. Lo que sí creo es que el discurso de odio de los demócratas es muy peligroso para nuestro país”, y ustedes defienden y lo promueven.

Nueva imagen de video muestra falla de seguridad

La fiscalía federal en Washington acusó a Allen de tres cargos federales; dos delitos relacionados con el uso de armas de fuego, disparar a un agente federal y otro por intento de magnicidio, porque Allen no sólo quería asesinar al Presidente sino a varios miembros de su gabinete presentes en la Cena de Corresponsales.

El acusado se enfrenta a una condena de cadena perpetua, pero la fiscal del distrito de Columbia, Jeanine Pirro, avanzó que podrían añadirse nuevos cargos y se mostró convencida de la intencionalidad del ataque: "Esto fue un intento de asesinato del presidente de EEUU, en el que el acusado dejó claro cuál era su propósito".

El secretario de Justicia de EEUU, Tedd Blanche defendió que los protocolos de seguridad "funcionaron", aunque reconoció que algunos procedimientos serán revisados.

En el video del hotel surge algo novedoso. Un agente de policía de la brigada K9 captan al individuo cuando entra en una habitación que parece uno de los baños del hotel, el perro se le aproxima y le ladra, el agente trata de retirar al perro mirando al sujeto y el animal vuelve hacia él ladrando, y es en ese momento es cuando Allen, asustado, sale corriendo con su rifle en mano por el puesto de seguridad y dispara a los agentes.

Lo sucedido, que hasta ahora no se había revelado, indica una extrema confianza del agente que desestima las señales que le da su perro y finalmente da la oportunidad de no detener o revisar al sospechoso, que era el atacante. Si el agente hubiera actuado por la llamada de atención del canino, quizás Allen no hubiera podido salir del lugar como lo hizo.

La audiencia judicial duró menos de media hora y fue presidida por el juez Matthew J. Sharbaugh, que ordenó al acusado comparecer nuevamente ante el tribunal el 30 de abril, donde se le mantuvo en prisión y sin derecho a fianza.

En la primera vista, Allen -sin antecedentes penales- se mostró tranquilo y respondió de forma breve a las preguntas del juez.

El imputado llevaba una escopeta, una pistola semiautomática y tres cuchillos cuando intentó vulnerar la seguridad del hotel Hilton.

Una vez más regresan los cuestionamientos y las dudas sobre la seguridad del Presidente en momentos en que la izquierda no piensa moderar su narrativa de odio, porque apuestan por un “lobo solitario” que ponga fin a la vida al jefe de la Casa Blanca, el mandatario que más ha defendido sin temer -bajo cualquier tipo de riesgos- los valores conservadores, la empresa privada, el liderazgo de EEUU, la Constitución, las libertades individuales, la democracia y la institucionalidad del país.

lmorales@diariolasamericas.com

 NULL

    

FUENTE: Con información de AFP, EFE, cadenas CBS, Newsmax y Fox News.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Temas

Deja tu comentario

Te puede interesar