Belén González
Especial
Sujetador para los senos bajo la piel
La implantación quirúrgica de un revolucionario dispositivo promete contrarrestar el impacto del tiempo y la gravedad en el busto femenino
El busto femenino, los pechos, mamas o senos, como prefiera llamarlos, están compuestos en un 90 por ciento de grasa, de allí lo inestable de su sujeción, aunque son muchos los factores que impactan negativamente en su firmeza.
Y es que el tejido mamario, considerado un gran productor de colágeno, sustancia que funciona como adhesivo para mantener unidos los huesos, tejidos, ligamentos y la piel, ve mermada su capacidad de generar esta molécula proteica a medida que envejecemos, lo que se hace evidente en la caída de las mamas, un proceso natural llamado ptosis mamaria (descenso o caída de un órgano).
Si a esto sumamos además factores como el peso de los senos, la fuerza de la gravedad, los cambios hormonales propios del organismo femenino, el embarazo y la lactancia, tendremos elementos importantes para justificar su flacidez, proceso que se inicia en toda mujer, como promedio, a partir de los 30 años de edad.
Es importante tener claro que la ptosis mamaria no es un problema médico sino estético, que afecta en mayor medida a las mujeres con pechos grandes, siendo la resistencia y elasticidad de la piel los mejores aliados para retrasarla.
Buscando una solución
Corregir los efectos de este descenso natural está ligado a un proceso de cirugía estética “antigravedad” cuyos resultados tienen un carácter temporal como consecuencia del envejecimiento natural de las mamas.
Aunque ciertamente las técnicas de elevación se han ido perfeccionando con el tiempo, ninguna ha resultado totalmente efectiva hasta ahora, esto se debe especialmente a que las mamas no poseen un músculo propio, sino que reposan sobre el músculo pectoral que le sirve de apoyo.
La cirugía de elevación de mama convencional se conoce como mastopexia y consiste en quitar una parte de la piel de la zona mamaria y colocar el pezón y la areola en una nueva posición más elevada, y generalmente incluye la implantación de prótesis.
Esta intervención requiere anestesia general, y tiene una duración que oscila entre las dos y cuatro horas, dependiendo de cada caso. Durante la cirugía se remueve el excedente de piel en caso de ser necesario y si se evidencia alguna alteración en el tamaño del pecho, se practica un enrollamiento de la glándula mamaria sobre sí misma, para modificar volumen.
El procedimiento suele dejar cicatrices visibles, siendo además relativamente frecuentes los desequilibrios en la forma, el tamaño y la simetría de los senos, la areola y el pezón.
Otras opciones para corregir la ptosis son las infiltraciones de bótox, ácido hialurónico o grasa excedente de otra parte del cuerpo. Se trata de métodos menos invasivos que la cirugía estética convencional que no necesitan realizarse en un quirófano, pero que no siempre producen los resultados esperados.
También se recomiendan las sesiones de radiofrecuencia que permiten masajear y estimular el busto favoreciendo la elasticidad para conseguir tersura y firmeza, así como el uso de cremas para dar volumen, que además hidratan la zona y previenen la aparición de arrugas.
Trabajando desde adentro
Existe una nueva alternativa quirúrgica para contrarrestar la caída de las mamas que está ganando cada vez más terreno, se trata de una opción basada en la inserción de una lámina de silicona, muy sencilla y poco invasiva, que se sujeta con dos hilos a las costillas, para conseguir una sujeción estable del tejido mamario.
El dispositivo, que puede describirse como un pequeño arnés, se inserta a través de una pequeña incisión en la areola del pezón, y funciona como un cabestrillo que desde el interior sostiene el pecho para que el peso de la glándula se apoye en ese sostén de forma permanente.
Se le conoce como Orbishape o “sujetador interno” y fue desarrollado por el cirujano plástico israelí Eyal Gur, quien a lo largo de nueve años consultó con médicos, físicos e ingenieros sobre la viabilidad del sistema hasta lograr su perfección.
Aunque el Orbishape fue diseñado originalmente para prevenir la caída del busto en mujeres sometidas a procedimientos de cirugía estética previos, funciona de forma eficiente en todos los casos, siendo actualmente considerada como una intervención mucho menos peligrosa que los aumentos, reducciones y liftings de pecho.
Ciertamente, el procedimiento es un poco más costoso que los tradicionales, pero la recuperación es más rápida, no deja cicatrices, la sensación táctil es completamente natural, y tras la intervención inicial sólo será necesaria una revisión cada diez años para verificar que el dispositivo se mantenga en su lugar, porque se trata de una solución de por vida.
Para conseguir un pecho firme
Realice diariamente ejercicios para fortalecer los músculos del pecho.Mantenga una buena postura, con la espalda y los hombros rectos.
Se recomienda un ligero masaje en círculos sobre los senos para potenciar la elasticidad de la piel.
Al amamantar, mantenga la espalda pegada al asiento y coloque la cabeza del niño sobre un cojín, así ralentizará la aparición de la flacidez.
Use un sujetador o brassier las 24 horas del día, incluso a la hora de dormir y hacer deporte.
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