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Industria electrónica japonesa apuesta por el "Internet de las cosas"

Las empresas de electrónica y semiconductores niponas se ven como los suministradores ideales de los componentes para el "Internet de las cosas", es decir la vinculación en red de los electrodomésticos y todo tipo de máquinas de la vida diaria

Los enormes stands con las pantallas planas más nuevas que solían estar por doquier en la feria de electrónica japonesa Ceatec lucieron por su ausencia este año. Incluso compañías como Panasonic, que aguanta la presión de los competidores de Corea del Sur o China, ya no se presenta como el mayor fabricante de televisores del mundo, sino que anuncia que han cambiado su enfoque al "Internet de de las cosas".

Las empresas de electrónica y semiconductores niponas se ven como los suministradores ideales de los componentes para el "Internet de las cosas", es decir la vinculación en red de los electrodomésticos y todo tipo de máquinas de la vida diaria.

Ya se trate de sensores, componentes para la comunicación, pantallas o seminconductores, se preparan para posicionarse firmas como Tyco Electronics, Murata, Alps o Rohm, nombres no muy conocidos entre los consumidores.

Varios expositores de la Ceatec se ocuparon de la cuestión de cómo dar electricidad a todos los innumerables aparatos en red. Panasonic por ejemplo propone sus baterías flexibles, que permiten que los "wearables" se puedan adaptar al cuerpo y no sean un elemento incómodo de llevar en la muñeca.

Los botones que generan ciertas acciones en Internet no necesitan electricidad interna porque el diseño les permite transformar en electricidad la energía kinética al apretar el botón, como se vio en propuestas de Panasonic, Omron y otros.

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Visitantes de la feria de electrónica japonesa Ceatec el pasado 4 de octubre.

Pese al abandono de los televisores como principal negocio, el conocimiento de las pantallas es muy importante para Panasonic como estrategia. Por ejemplo, en su stand mostró la conversión de un cristal transparente de un escaparate en una pantalla para proyectar videos.

Para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se dotará de esta tecnología a grandes paneles informativos. Un chip NFC en el smartphone de los visitantes indicará a la pantalla en qué idioma comunicarse con el usuario o los deportistas.

Para el consorcio japonés NEC los Juegos Olímpicos de Río de este año ya fueron un test para una tecnología que se usará a gran escala dentro de cuatro años en Tokio. En Brasil algunas áreas de los estadios fueron dotadas de un sistema de reconocimiento de rostro para la seguridad, explica un portavoz de la firma en la Ceatec. De ese modo bastaban segundos para reconocer de manera automática si la persona que llevaba la tarjeta identificativa era realmente su dueño.

Quedan en el aire en cambio los ambiciosos planes de Japón de transmitir los juegos en la televisión en la resolución 8k (Super Hi-Vision). Sharp dio el gran paso adelante en esta tecnología en la feria y presentó el primer receptor satelital en 8k (7.680 x 4.320 píxeles).

Además de Sharp se llevó este año un premio de la feria la firma Socionext, por un chip desarrollado junto con la empresa NHK y que puede decodificar datos de video en resolución 8K.

Sin embargo, pese a todos estos avances tecnológicos los expertos se preguntan qué sentido tiene emitir en esta resolución tan elevada al menos en los hogares. En una sala de estar normal uno no nota la diferencia entre 4K y 8K a simple vista. Y también parecen más útiles para el cine que para una vivienda los 22 canales de sonido del receptor de Sharp.

Por otra parte, ya no serían posibles las transmisiones en vivo casi sin demora porque los paquetes de datos son tan enormes que el televisor se toma su tiempo para poder reunirlos. Por tanto, los eventos deportivos son especialmente inadecuados para el 8K.

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El mini-robot Kirobo Mini de Toyota, que por ahora sólo habla japonés, se convierte en un simpático copiloto.

Pese a ello, los productos 8K reinaron en la feria y le robaron los galardones a uno de los personajes preferidos del público, el pequeño robot Kirobo Mini de Toyota. De diez centímetros de altura, tiene al parecer la inteligencia de un niño de cinco años pero además es capaz de detectar siempre de qué humor está su dueño.

No es que pueda hacer cosas especialmente prácticas, a lo sumo recordar a su dueño que haga una pausa cuando ya lleva bastante tiempo conduciendo y darle conversación básica. Pero se ganó los corazones de los asistentes a la Ceatec, que formaron largas colas para poder verlo en acción en el stand de Toyota.

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FUENTE: Christoph Dernbach - dpa

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