Un nutriente casi adictivo
La Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo máximo de 5 gramos diarios, el equivalente a 2000 miligramos de sodio
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Se le considera uno de los elementos más abundantes en la Tierra, y por tanto, un recurso inagotable, que los humanos consumimos casi por instinto, y que tiene nuestro organismo un impacto positivo, pero también, un poder casi adictivo. Esta es la razón por la que los expertos coinciden en que el abuso de ciertas drogas, podría ser un reflejo de nuestro gusto por la sal, como resultado de una coincidencia orgánica: ambas sustancias impactan exactamente la misma zona del cerebro. n
La sal siempre se ha relacionado con el poder, por su valor, esta fue determinante para la ubicación de los asentamientos humanos primitivos, siendo los chinos, una de las primeras culturas que documentó, tanto el uso como el sistema para la extracción de este nutriente.
Durante el Imperio romano se crearon, en Europa, rutas específicas para facilitar su mercadeo, e incluso, el control de los depósitos salinos generó numerosas guerras. nCon el paso de los siglos, su valor creció a tal nivel, que algunos gobiernos europeos convirtieron el manejo de la sal en un monopolio estatal, e incluso, llegaron a cobrar un impuesto, como el u201cgabelle u201d francés del siglo XIX. En América, las culturas precolombinas comerciaban igualmente con la sal, y se sabe que los Mayas la empleaban como moneda.
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Hoy en día, a pesar de sus bajos costos de producción, sigue siendo una sustancia de gran valor, especialmente para la industria química, al ser un elemento indispensable para la obtención de cloro y soda cáustica, para el tratamiento de aguas, la elaboración de textiles y celulosas, la fabricación de metales, el control del hielo y la estabilización de carreteras, entre muchas otras funciones. n
Cualidad organoléptica n
La sal, no sólo sirve como agente de conservación gracias a su capacidad para controlar la fermentación y eliminar la humedad, o para dar sabor a los alimentos, sino que funciona como un nutriente esencial que incide directamente en el correcto funcionamiento del metabolismo, el transporte de nutrientes y la eliminación de sustancias del organismo. Sin embargo, muchos la consideran un veneno capaz de desequilibrar nuestro cuerpo, básicamente por la posible existencia de un vínculo causal entre un consumo desproporcionado y la hipertensión.
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Ciertamente, el consumo excesivo incide en la retención de líquidos, promueve la obesidad, e impacta negativamente en la tensión arterial, y por ende en el corazón. Pero el problema va más allá de la cantidad que usamos al cocinar, pues el 70% de la sal que consumimos está incluida en los alimentos industrializados más comunes, como panes, embutidos, enlatados, congelados, quesos, sopas, salsas, y snacks.
Nutrientes de la sal común n
- Es rica en sodio. Cada 100 g. de este condimento contienen 38.850 mg. de sodio. n
- Tiene un alto contenido de magnesio, específicamente, 290 mg por cada 100 g de sal. n
- Es abundante en yodo, 44 mg por cada 100 gramos. Esto la hace especialmente beneficiosa para nuestro metabolismo, pues regula el nivel de energía, promoviendo el correcto funcionamiento de las células.
Además, ayuda a procesar los hidratos de carbono, lo que permite fortalecer el cabello, la piel y las uñas. n
- Proporciona 0,20 mg de hierro; 29 mg de calcio; 0,10 mg de zinc; y 8 mg de fósforo. nNo contiene calorías, ni grasas.
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