A seis meses del paso del huracán Melissa por el oriente de Cuba, la recuperación continúa rezagada en medio de una crisis energética que no es nueva, pero que sigue condicionando de forma determinante cualquier esfuerzo de reconstrucción.
A seis meses del huracán Melissa, Cuba no se termina de recuperar
Melissa dejó cerca de dos millones de damnificados en la región oriental. de la isla y, pese a las ayudas que se activaron, persisten los daños
La inestabilidad del sistema eléctrico y la escasez de combustible, problemas estructurales arrastrados por años, limitan tanto la vida cotidiana como las operaciones humanitarias en las zonas afectadas.
De acuerdo con un reporte de la agencia EFE, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) advirtió que los apagones frecuentes y la falta de combustible han ralentizado los trabajos en curso. La organización insiste en que garantizar niveles mínimos de funcionamiento en servicios esenciales se ha convertido en una prioridad para evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida, reseña el portal web Diario de Cuba
Melissa azotó el oriente de la isla
El vicedirector de la FICR para las Américas, Cristian Torres, señaló que se han adoptado medidas como el envío de sistemas fotovoltaicos y el aseguramiento de combustible para las operaciones de asistencia. Sin embargo, reconoció que la dependencia energética sigue siendo un factor crítico que atraviesa todas las actividades, desde la distribución de ayuda hasta el apoyo sanitario.
Melissa dejó cerca de dos millones de damnificados en la región oriental. Tras observarse los daños causados por el huracán Melissa, la FICR hizo un llamamiento de apoyo financiero para mantener durante dos años el apoyo a 100.000 personas.
Según datos de la propia organización, unas 45.000 personas han recibido apoyo directo (apoyo psicosocial y artículos de socorro, incluidos paquetes de higiene, mosquiteras y materiales de refugio), mientras sistemas de agua instalados por voluntarios abastecen semanalmente a decenas de miles de residentes. Pese a ello, el financiamiento internacional solicitado continúa siendo insuficiente para sostener la respuesta a mediano plazo.
En el terreno, los testimonios reflejan las dificultades concretas de la reconstrucción. Un video difundido por el canal de YouTube del sacerdote Leandro NaunHung documenta el proceso de reparación de una vivienda llevado a cabo sin respaldo institucional en una zona de Santiago de Cuba. La experiencia muestra un esfuerzo sostenido por los propios afectados, condicionado por la escasez de insumos y los prolongados cortes eléctricos.
Uno de los participantes describe la situación energética: "nos pasamos tres, cuatro días sin corriente", lo que retrasa cualquier avance. Las labores constructivas dependen de recursos limitados y de soluciones improvisadas, mientras tareas básicas se vuelven más complejas en ausencia de electricidad estable.
El material audiovisual también recoge críticas a la falta de presencia estatal. "Cuando vengan los ingenieros que nunca vinieron van a decir... lo que hicimos nosotros", comenta uno de los implicados, reflejando la percepción de abandono institucional en las zonas afectadas.
Las cifras oficiales apuntan a un avance lento. En Santiago de Cuba, solo el 17% de las viviendas dañadas había sido rehabilitado meses después del huracán, de acuerdo con datos del Consejo de Defensa Provincial. Solo en esa provincia, más de 100.000 viviendas resultaron afectadas.
Escasez, desvío de insumos y miseria impiden levantar las ruinas en Cuba
La reconstrucción se ve obstaculizada por la combinación de escasez de materiales, limitaciones logísticas vinculadas al combustible y denuncias de irregularidades en la distribución de recursos. En algunas comunidades, residentes han reportado desvío de insumos destinados a damnificados.
Como respuesta provisional, las autoridades han promovido soluciones habitacionales alternativas como contenedores marítimos. No obstante, beneficiarios han señalado problemas de calidad en estas estructuras, así como costos elevados en relación con los ingresos promedio.
En este contexto, la persistente crisis energética —lejos de ser un fenómeno coyuntural— continúa lastrando la recuperación tras Melissa. Para muchas familias, la reconstrucción depende principalmente de la iniciativa propia y de redes de solidaridad, en un entorno donde las limitaciones estructurales siguen sin resolverse.
Una encuesta de DIARIO DE CUBA, aplicada por Cubadata en enero y febrero, reveló que solo un 5,4% de los entrevistados confía principalmente en el Estado y sus instituciones para resolver sus problemas, un dato que pulveriza el mito del Estado protector, que por décadas ha utilizado el régimen para justificar el modelo político y económico impuesto a los cubanos.
Para el 32% de los consultados, el papel más importante en la solución de sus problemas lo ha tenido "la familia", y para el 25,9% han sido "las amistades y las redes cercanas". El 29,8% cree que "cada persona por su cuenta" se ocupa de sus asuntos. Un 6,9% afirma que "nadie" lo ayuda.
Según estos datos, un 94,6% de los encuestados considera que el Estado no ha sido en los últimos tiempos el solucionador de sus problemas.
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FUENTE: Diario de Cuba
