El integrante de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), Frómeta Allen, fue excarcelado tras permanecer más de siete años privado de libertad, de una condena original fijada en ocho años.
Activista de UNPACU afirma que contará "con lujo de detalles” todo lo que pasó en prisión
La dictadura cubana excarceló al activista Frómeta Allen, tras más de siete años de prisión. A su salida ratificó la gravedad del trato recibido en el sistema penitenciario
El activista opositor había sido detenido el 17 de enero de 2019 y juzgado por los presuntos delitos de lesiones, desobediencia y robo con fuerza, en un proceso calificado por diversas organizaciones independientes como un encarcelamiento por motivos políticos, debido a su labor de protesta contra el régimen, según reseña el portal web Martí Noticias.
Tras recuperar su libertad en el penal de Boniato, el opositor difundió un mensaje en un video dirigido a sus allegados y a las organizaciones de la disidencia.
En su declaración, Frómeta Allen ratificó su compromiso activista y expuso la gravedad del trato recibido en el sistema penitenciario:
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Continuidad del activismo: reafirmó su permanencia en la causa opositora enviando un saludo directo a la UNPACU y a la iniciativa Cuba Decide, asegurando que continuará "batallando por la libertad del pueblo de Cuba y por los derechos políticos" desde las calles.
Denuncia de abusos y violaciones: describió el cautiverio como una experiencia dolorosa en la que fue víctima de maltratos y violaciones a sus derechos, adelantando que detallará públicamente las arbitrariedades cometidas contra él y su entorno familiar durante los siete años y ocho meses que permaneció encarcelado.
Llamado a la oposición: sostuvo que, a pesar de la permanencia del régimen en el poder, la disidencia mantiene la capacidad de promover un cambio político en la isla.
Deterioro de salud y violencia institucional en prisión
Las condiciones del cautiverio dejaron severas secuelas en el estado físico del activista, según denunció su madre.
Frómeta Allen, quien padece de asma congénita, hipertensión y gastritis, enfrentó continuos traslados por diferentes centros penitenciarios del país, incluyendo un período de dos años y medio en la prisión de máxima seguridad Kilo 8, en Camagüey, donde permaneció en celdas de castigo y sufrió agresiones físicas.
A lo largo de su internamiento, la organización de asesoría legal Cubalex mantuvo alertas constantes sobre la situación del opositor. La entidad documentó episodios reiterados de violencia institucional, así como un abandono médico sistemático por parte de las autoridades carcelarias, que pusieron en riesgo su integridad física ante la falta de atención especializada para sus padecimientos crónicos.
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