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Archivos desclasificados de la CIA reavivan dudas sobre Smartmatic y elecciones en Venezuela

Informes de inteligencia de EEUU recogen planes atribuidos al aparato de Hugo Chávez para manipular sistemas de votación electrónica, aunque la CIA no pudo confirmar que un fraude a gran escala se ejecutara con éxito

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MIAMI.- Documentos de inteligencia recientemente desclasificados por la CIA revelan que durante años Estados Unidos mantuvo serias preocupaciones sobre la capacidad del régimen venezolano para manipular sistemas de votación electrónica y sobre los vínculos de la empresa Smartmatic con el país sudamericano.

Los nuevos datos fueron reseñados por el periodista Martín Aróstegui en un artículo publicado por The American Spectator, que sostiene que los archivos plantean nuevas interrogantes sobre la actuación de Smartmatic durante el gobierno de Hugo Chávez y su posterior presencia en el mercado electoral estadounidense.

Uno de los documentos, fechado el 29 de junio de 2026, resume informes de inteligencia recopilados entre 2004 y 2020 sobre las capacidades venezolanas para manipular el voto electrónico.

Según el reporte, la inteligencia estadounidense estableció que funcionarios venezolanos desarrollaron durante años un interés sostenido y "probablemente cierta capacidad" para manipular sistemas electrónicos, incluida tecnología de Smartmatic, con el propósito de influir en resultados electorales dentro de Venezuela.

Sin embargo, el propio documento introduce una distinción importante: la CIA no determinó de manera concluyente que se hubiera ejecutado exitosamente un fraude electrónico masivo en una elección venezolana concreta. Una evaluación base de la agencia sostuvo que no se había producido un fraude electrónico a gran escala en las presidenciales de 2012, mientras un análisis alternativo realizado en 2013 planteó escenarios en los que una manipulación de gran magnitud podría haber ocurrido sin ser detectada.

Un plan para unos 300 centros electorales

Entre las revelaciones más significativas aparecen informes de inteligencia relacionados con las elecciones presidenciales venezolanas de 2012.

De acuerdo con el documento de la CIA, fuentes reportaron que los servicios de inteligencia de Chávez, entre ellos la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN), trabajaron con el Consejo Nacional Electoral (CNE) y Smartmatic en planes para manipular los resultados mediante máquinas previamente programadas.

El plan descrito contemplaba colocar equipos alterados en aproximadamente 300 centros electorales ubicados en zonas tradicionalmente favorables a Chávez, con el objetivo de garantizar una ventaja cercana a 1,5 millones de votos.

Chávez terminó imponiéndose oficialmente por aproximadamente 1,6 millones de votos. Según las fuentes recogidas en el informe de inteligencia, después de los comicios el mandatario habría felicitado a su equipo por la implementación exitosa del supuesto plan.

La CIA, no obstante, mantuvo en su evaluación principal que no había evidencia suficiente para concluir que se hubiera producido una manipulación electrónica masiva en esas elecciones. Entre otros elementos, sus analistas consideraron las encuestas previas favorables a Chávez, el aumento del gasto gubernamental antes de los comicios y la ausencia de determinados patrones estadísticos irregulares.

Preocupación de EEUU desde 2006

Las dudas estadounidenses sobre Smartmatic se remontaban a años antes.

En 2006, una evaluación de inteligencia consideró que la adquisición de la estadounidense Sequoia Voting Systems por parte de Smartmatic representaba una "amenaza general moderada" para los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos, según el documento desclasificado.

Sequoia suministraba entonces tecnología electoral en cientos de jurisdicciones estadounidenses. Las preocupaciones provocaron el escrutinio del Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS) y terminaron con Smartmatic desprendiéndose de Sequoia en 2007.

El documento también recoge un informe de abril de 2004 según el cual Chávez había expresado como objetivo impedir la reelección de un presidente estadounidense en ejercicio, elemento que los servicios de inteligencia consideraron indicativo de su interés en influir en la política interna de EEUU.

A pesar de esas preocupaciones, la evaluación estadounidense de 2006 también concluyó que ni Smartmatic ni el gobierno venezolano poseían entonces el nivel de control y acceso necesario para manipular de forma predecible el resultado de una elección fuera de Venezuela. La capacidad atribuida al chavismo dentro del país dependía, según el análisis, del control de numerosas etapas del proceso electoral.

Denuncias después de Chávez

Las controversias sobre el sistema electoral venezolano continuaron tras la muerte de Chávez.

Según The American Spectator, una de las denuncias más significativas ocurrió después de las elecciones presidenciales de 2013, en las que Nicolás Maduro fue declarado ganador frente al opositor Henrique Capriles.

La abogada venezolana Adriana Vigilanza aseguró al medio que en algunos centros donde fue posible revisar sin restricciones las papeletas físicas, los resultados observados favorecían ampliamente a la oposición, pese a que las autoridades electorales habían adjudicado esos centros a Maduro.

Las sospechas sobre Smartmatic, sin embargo, habían comenzado mucho antes. La compañía suministró tecnología para el referendo revocatorio de 2004 contra Chávez, proceso que terminó con una victoria oficial del mandatario con alrededor de 58% de los votos y generó fuertes cuestionamientos de sectores opositores.

Un cable diplomático estadounidense de 2006 citado por The American Spectator también recogió inquietudes sobre la arquitectura del sistema, particularmente porque las máquinas podían comunicarse con servidores antes de imprimir los resultados, circunstancia considerada por funcionarios estadounidenses como una potencial vulnerabilidad.

Ruptura de Smartmatic con Maduro

La relación de Smartmatic con Venezuela terminó públicamente años después.

En 2017, la propia compañía denunció que las cifras oficiales de participación en la elección de la Asamblea Nacional Constituyente habían sido manipuladas en al menos un millón de votos. En marzo de 2018 dejó de operar en Venezuela.

Ese episodio es también relevante en los documentos desclasificados: aunque los informes históricos recogen sospechas sobre la tecnología de la empresa y sus vínculos venezolanos, Smartmatic terminó acusando directamente al gobierno de Maduro de alterar los resultados divulgados por el CNE.

Investigación federal por contratos en Filipinas

Las nuevas revelaciones aparecen mientras Smartmatic enfrenta además un proceso penal federal en Estados Unidos, aunque por hechos distintos a las acusaciones de manipulación electoral en Venezuela.

En octubre de 2025, un gran jurado federal de Miami presentó una acusación sustitutiva contra SGO Corporation Limited, identificada por el Departamento de Justicia como parte del grupo conocido como Smartmatic, además de varios ejecutivos y el expresidente de la Comisión de Elecciones de Filipinas (COMELEC).

Los fiscales estadounidenses alegan que entre 2015 y 2018 se pagó al menos un millón de dólares en sobornos al entonces presidente de COMELEC, Juan Andrés Donato Bautista, con el objetivo de obtener y conservar negocios relacionados con las elecciones filipinas.

Según el Departamento de Justicia, los acusados habrían financiado los pagos mediante un fondo clandestino creado al sobrefacturar el costo de las máquinas de votación utilizadas en las elecciones filipinas de 2016. Los fiscales sostienen además que se utilizaron contratos fraudulentos, acuerdos de préstamos simulados y cuentas bancarias en Asia, Europa y Estados Unidos para ocultar las operaciones.

Las acusaciones constituyen alegaciones y los imputados se presumen inocentes mientras no se demuestre su culpabilidad en un tribunal, enfatizó el Departamento de Justicia.

Smartmatic ha rechazado las acusaciones en su contra y ha defendido públicamente la integridad de su tecnología.

Los documentos desclasificados no establecen que Smartmatic haya manipulado elecciones estadounidenses. Sí muestran, sin embargo, que las preocupaciones del gobierno de EEUU sobre la tecnología electoral vinculada a Venezuela se remontaban al menos a mediados de la década de 2000 y llegaron a ser consideradas un asunto de seguridad nacional.

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