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INMIGRACIÓN

Aylín Gari, una cubana que vence a la tragedia en su tránsito hacia la libertad

La disidente inicia su periplo en Ecuador, le toca vivir numerosas experiencias y finalmente se convierte en la primera cubana en recibir un parole tras el fin de la política de "pies secos, pies mojados"
Por Daniel Castropé
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dcastrope@diariolasamericas.com
@danielcastrope

MIAMI.- Dos años y medio después de salir de Cuba, con un embarazo de casi seis meses y dispuesta a seguir luchando para que se alcance la democracia en su país, la opositora Aylín Gari Cruz se convirtió en la primera procedente de la isla caribeña en ingresar con un parole a los Estados Unidos, tras la derogación de la política de “pies secos, pies mojados”.

Esta mujer de 30 años, miembro del Partido Republicano de Cuba y nacida en la Isla de la Juventud (que ella prefiere seguir llamando Isla de Pinos) llegó a Miami luego de cumplir un largo y accidentado periplo por diferentes países de Sur y Centroamérica, hasta alcanzar su meta de arribar a “tierras de libertad”.

Dificultades en la isla

Gari siempre ha sido consciente de que en la vida nada es fácil. Las circunstancias nefastas que le tocó vivir en una isla gobernada por el régimen castrista, que no duda en calificar como “lo peor que le ha pasado a nuestra nación de gente buena y trabajadora”, no le permiten pensar lo contrario.

Las primeras acciones de esta cubana dentro de la oposición las emprendió pasando por encima de los consejos que le daban sus padres. Tenía 19 años y un cúmulo de sueños que se diluían en la mente. Quería estudiar, viajar, ser libre, pero –advierte– “en Cuba, por ejemplo, solo quienes juran lealtad a la filosofía de los comunistas son los que pueden entrar a una universidad”.

Su primera gran prueba de fuego consistió en guardar en casa propaganda en contra del comunismo que el régimen considera “material subversivo”. Eran hojas volantes y discos de propiedad del disidente Adel López, que terminó preso dejando desamparada a una esposa y a unos hijos pequeños. Pero en Cuba todo se sabe, y Gari, a pesar de que se portó como una mujer valiente, también acabó en prisión.

Esta disidente tiene muchos deseos de contar todo lo que debió callar en Cuba: “Empecé a militar en el Partido Republicano de Cuba al ver que todo estaba mal. A Adel [López] lo meten preso por tener propaganda, la esposa me la da para guardarla o repartirla, y después de esa primera vez me llevaron presa unas seis veces en Nueva Gerona, Isla de la Juventud”.

Ailyn Gari Cruz
Aylin Gari Cruz logró llegar a EEUU con un parole después de la derogaciòn de la polìtica de "pies secos, pies mojados". (ÀLVARO MATA)

Por una nueva vida

Cansada de un gobierno que reprime las voces contrarias a sus postulados, Gari decide dar por terminada una primera etapa de su vida en la isla y se aventura a buscar mejores horizontes en el país que se yergue a solo 90 millas de distancia (Estados Unidos), especialmente en una ciudad como Miami, en donde la costumbres de su tierra y la gastronomía cubana se encuentran por doquier.

El primer paso sería llegar a Ecuador, país suramericano que pisa el 31 de agosto de 2014. Al poco tiempo logra conseguir trabajo en un restaurante “haciendo cualquier cosa, desde limpiar hasta atender a los clientes”. Un año y tres meses lejos de la isla que dice “jamás podré olvidar”, entregada día y noche a sus labores, le dieron la oportunidad de ahorrar el dinero que emplearía en la expedición por diversos territorios en busca del emblemático país del “sueño americano”.

“En Ecuador me trataron muy bien. Fue un tiempo largo el que estuve en ese lugar, en Quito, la capital, pero ya tenía que emprender mi camino”, dice con palabras que mezclan tantos acentos como modismos diferentes a los cubanos, adquiridos por necesidad o estrategia.

Ailyn Gari Cruz
La disidente cubana Aylin Gari Cruz llegó a Miami a cristalizar muchos sueños que nacieron en medio de la represión que se vive en su país. (ÁLVARO MATA)

Del sueño a una pesadilla

Pasar de Ecuador a Colombia significó para Gari una gran pérdida. Antes de llegar a la ciudad de Medellín, asegura que un grupo de militares que realizaba una operación de rutina en una carretera la despojó de parte del dinero, viéndose obligada a conseguir un nuevo trabajo. No tenía otra opción para capitalizarse: laborar en varios restaurantes de la localidad de Envigado, Antioquia, por espacio de seis meses.

Después de reunir más recursos económicos, la cubana se lanza a la conquista de una nueva meta en su travesía. Turbo, población fronteriza con Panamá, es un punto clave dentro del recorrido por lo intrincado de la zona. Atravesar el Tapón del Darién solo es posible con “coyotes” que cobran desde 1.500 dólares en adelante por poner en lugar seguro a sus “clientes” en suelo panameño. Pero la frontera estaba cerrada y se creó una crisis humanitaria con más de 4.000 cubanos varados del lado de Colombia.

Transcurrieron los días y las semanas. Gari cuenta que se quedó otra vez sin dinero en medio de una población de gente hospitalaria, pero con muy poco para ofrecer a los “forzados huéspedes”. Entonces opta por regresar a Medellín en procura de dinero para seguir avanzando y –esto no estaba en sus planes– un embarazo fruto de una relación de casi dos años con un “paisa” (colombiano) que conoció en Ecuador.

La situación en Turbo empeoró. La cubana sostiene que el Gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos no metió la mano en la crisis. “Estábamos en un almacén (bodega), hacinados, teníamos cuatro baños portátiles que facilitó la alcaldía, también nos ayudaron las iglesias e hicimos camas literas con unos palets. Por esos días me enfermé con bronconeumonía”.

Más escollos

El cierre de la frontera con Panamá condujo a los “coyotes” a improvisar un nuevo camino. La disidente, ya en su casi tercer mes de embarazo, junto a otros cubanos, logra poner sus pies en territorio panameño después de subir la que llaman la Loma de la Miel. Recuerda que tenía fiebre, llovía mucho y más adelante unas monjitas le permitieron quedarse en un albergue improvisado. Era la época de Navidad del año 2016.

En Costa Rica no tuvo mayores inconvenientes con las autoridades, pero en un momento del recorrido dejó de sentir a la criatura en su vientre. Los verdaderos problemas –dice– los vivió cuando saltó a Nicaragua “porque ellos también son comunistas y con esa clase de personas jamás he podido identificarme”.

El momento que sigue turbando su mente lo padeció en ese país manejado por Daniel Ortega. “Me hice pasar por nicaragüense. Sentía un terror mental porque sé que es el país más caro, el de más asaltos, el de más violaciones. Eso fue el 31 de diciembre. Pensaba que no iba a haber retenes, pero fue todo lo contrario. Pasando La Cruz me detienen los militares, me piden la cédula, dije no la traía, me puse muy nerviosa, empecé a sudar frío, sentí el pánico que no he sentido en toda mi vida”.

Y acota: “De repente sale un señor que no conocía para ayudarme. Me habían dicho que cantara el himno de Nicaragua, me puse más nerviosa, casi me desmayo recostada contra un árbol. El señor ese les dijo a los militares que yo apenas había llegado hasta segundo grado en la escuela. Me preguntaron de dónde era, el señor dijo que dijera Chontales. Se los dije y eso me sonó como guajira (campesina cubana), y me dejaron seguir”.

Un paso para la libertad

Isaac se llama la criatura que crece en el vientre de la valerosa cubana. Un día cualquiera después de pasar por Guatemala y Honduras, y arribar a Tapachulas, México, sintió que la nueva razón de su vida volvía a darle “pataditas en la barriga” mientras cruzaba un caudaloso río.

El 10 de febrero pasado la disidente estaba atravesando el puente número 1 de Nuevo Laredo, en México, para someterse a un interrogatorio frente a varios oficiales de inmigración que le hicieron énfasis en que podría ser deportada en virtud de la derogación de la política de “pies secos, pies mojados”.

Diez horas más tarde, ansiosa y cargada de ilusiones, Aylín Gari Cruz recibió el anhelado parole al demostrar que desde Cuba ha venido luchando por ver que los Castro y su séquito de aduladores sean marginados del poder y que el cubano, que día a día sobrevive con las migajas de un sistema revaluado, reivindique el derecho de elegir y ser elegido dentro de un marco realmente democrático.

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