RIO DE JANEIRO.- Jair Messias Bolsonaro nació en 1955 en Glicério, un pequeño pueblo en el interior de Sao Paulo, en una familia de origen italiano. Parte de su infancia transcurrió en El Dorado, un pequeña ciudad de 15.000 habitantes del estado de Sao Paulo. Su padre era un dentista, que ejercía sin título. En ese poblado lo recuerdan como un muchacho tranquilo, que le gustaba pescar y estar con amigos.
Bolsonaro, el polémico militar que busca ser reelecto
Fue a la academia militar en Rio de Janeiro. Bolsonaro siempre ha dicho que la disciplina que aprendió en el Ejército marcó su vida, pero su faceta como militar también tuvo episodios que fueron considerados de indisciplina, como en 1986, cuando escribió un artículo en la revista "Veja" en el que criticaba los bajos salarios que recibían los soldados. Esa acción le valió que le abrieran una investigación disciplinaria y un arresto por dos semanas por ese artículo.
Una de las características de Bolsonaro, es decir lo que piensa, que en ocasiones le ha causado problemas y se han convertido en insumo para las críticas de sus detractores.
A finales de los 90 Bolsonaro entra a la vida política cuando quedó electo consejal por el Partido Demócrata Cristiano, en el estado de Río de Janeiro. En 1990 fue electo diputado por Río de Janeiro, tras lo cual estuvo 27 años en el Congreso de Brasil. Durante todos esos años solo logró que le fueran aprobados dos de sus proyectos de un total de 170 que fueron de su autoría. Los proyectos aprobados fueron: una exención del Impuesto sobre Productos Industrializados y la autorización del uso de la fosfoetanolamina, una pastilla para el cáncer.
Antes de que el Partido Liberal Social acogiera su candidatura presidencial en 2018, pasó por ocho partidos.
A pesar de que no está relacionado a ningún caso de corrupción en Brasil, algunos de sus adversarios lo consideran un "oportunista" porque en su momento apoyó al gobierno de "Lula" Da Silva y también elogió a Hugo Chávez.
Durante la campaña presidencial de 2018, Bolsonaro se hizo con el apoyo de la iglesia evangélica, lo que fue un factor clave para llegar a la presidencia. Ha sido criticado como racista, homofóbico y misógino por sectores de la izquierda por declaraciones que le atribuyen contra los homosexuales.
Bolsonaro, que se define como católico, ha tenido cinco hijos de tres matrimonios. Los cinco son funcionarios electos y actualmente son investigados por "sospechas" de corrupción o difusión de noticias falsas. Su esposa actual, Michelle, profesa la religión evangélica.
En 2018, Bolsonaro logró convencer al 55 % de los brasileños, que compraron su discurso, hartos de la corrupción que Bolsonaro ofreció acabar; además, ofreció más seguridad, y devolver los valores perdidos.
En los cuatro años de gobierno hizo varias remodelaciones a su gabinete y varios cargos recayeron en militares, como el vicepresidente Hamilton Mourao.
Los problemas de salud también estuvieron a la orden del día. En 2018, en plena campaña, sufrió un ataque con arma blanca.
Crisis en el gobierno
Bolsonaro fue criticado por la gestión que hizo de la pandemia por el COVID-19, que en un principio definió como una "gripecita". Además, desde el inicio de la pandemia, Bolsonaro estuvo en contra de la vacunación.
En su viaje a Nueva York para asistir a la Asamblea General de Naciones Unidas no se le permitió la entrada en varios locales, que exigían un certificado de vacunación. Fueron virales en las redes sociales fotos suyas comiendo pizza y tomando refresco en la calle.
Bolsonaro siempre ha dicho que no es culpable de nada, pero una comisión del Congreso, sus adversarios políticos, presentaron una solicitud de demanda en su contra alegando "crímenes de lesa humanidad", ya que el COVID pegó muy fuerte en Brasil, donde unas 680 mil personas murieron a consecuencia de la enfermedad.
Sus detractores en el Congreso presentaron unas 140 solicitudes de juicio político en su contra y cientos de investigaciones en su mayoría por presuntamente difundir información falsa. La respuesta de Bolsonaro fue amenazar con dejar de acatar las decisiones de la máxima corte. Redes sociales como YouTube y Facebook también tomaron medidas en su contra al retirar sus videos, una censura que las redes han aplicado a otros líderes políticos.
"Solo Dios me puede sacar del poder", ha dicho Bolsonaro en la campaña de este 2022. Lula lo ha calificado como una mala copia de Donald Trump por hacer este tipo de declaraciones. Bolsonaro llama a Lula, ladrón.
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FUENTE: Con información de El País / Expansión
