MIAMI.— El canciller del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, calificó de “terrorista” al líder opositor Orlando Gutiérrez-Boronat y pidió su expulsión de la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) este miércoles, lo que provocó una rápida respuesta del dirigente del exilio, quien denunció ante DIARIO LAS AMÉRICAS que las acusaciones constituyen una “amenaza muy grave” contra su persona y forman parte de una estrategia de represión transnacional.
Bruno Rodríguez pide expulsar a Gutiérrez-Boronat de la ONU y opositor denuncia "grave amenaza"
El canciller cubano calificó de “terrorista” al líder exiliado Orlando Gutiérrez-Boronat, quien respondió que las acusaciones forman parte de una estrategia de represión transnacional
El enfrentamiento ocurrió durante el debate anual sobre el embargo de Estados Unidos a Cuba, cuando Rodríguez señaló directamente al secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), quien se encontraba en la galería de la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, como invitado de la delegación estadounidense.
“Le pido, señor presidente, que solicite a la Secretaría de las Naciones Unidas que chequee la condición y que este sujeto está presente en la galería y solicito que se le retire de inmediato. Es una ofensa, señor presidente, a todas las víctimas del terrorismo”, manifestó el canciller cubano durante su intervención.
Rodríguez también calificó a Gutiérrez-Boronat de “delincuente”, aseguró que aparece con el número 52 en una lista de personas buscadas por presuntas actividades terroristas elaborada por las autoridades de La Habana y lo acusó de utilizar fondos del Gobierno estadounidense para beneficio personal.
Respuesta
La reacción del opositor no tardó en producirse. En declaraciones exclusivas a este rotativo, Gutiérrez-Boronat rechazó los señalamientos y sostuvo que la intervención del canciller evidencia el temor del régimen ante el trabajo de las organizaciones que promueven un cambio político en Cuba.
“El régimen comunista de Cuba ha demostrado la esencia de su profunda corrupción, de su profunda maldad. Ha demostrado el gran temor que le tiene a la resistencia cubana iniciando su discurso ante la Asamblea General el canciller de la dictadura, llamándome a mí terrorista y pidiendo que me expulsaran del salón”, expresó.
El secretario general de la ARC consideró que lo ocurrido trasciende una confrontación verbal en un organismo internacional y representa una acción intimidatoria dirigida contra quienes desarrollan actividades políticas desde el exilio.
“Así que entendemos que esta es una amenaza muy grave del régimen en contra mía, es parte de sus esfuerzos de represión transnacional, pero también sentimos que la dictadura está consciente de los esfuerzos efectivos de la resistencia cubana por la libertad de Cuba”, afirmó.
Para Gutiérrez-Boronat, la decisión de Rodríguez de comenzar su intervención con ataques personales contra un representante de la oposición constituye una señal de la preocupación de La Habana por la proyección internacional de las organizaciones anticastristas.
“Saben que su tiempo está contado, saben que están derrotados y que cada día Cuba libre tiene más espacio y la resistencia tiene más espacio”, aseveró en declaraciones a este medio.
El dirigente opositor, una de las voces más reconocidas del exilio cubano en Miami, ha participado durante años en iniciativas internacionales encaminadas a denunciar violaciones de derechos humanos en la isla y reclamar una transición democrática.
Desde la Asamblea de la Resistencia Cubana, coalición que agrupa a distintas organizaciones opositoras dentro y fuera de Cuba, impulsa campañas de presión diplomática contra la dictadura de La Habana y encuentros con representantes políticos estadounidenses y de otros países.
Antecedentes de las acusaciones
La confrontación de este miércoles estuvo precedida por otros señalamientos públicos del canciller cubano. El pasado 19 de octubre, Rodríguez había calificado a Gutiérrez-Boronat de “terrorista y estafador” en una publicación en la red social X, después de su participación en un encuentro sobre derechos humanos en Cuba organizado por Estados Unidos en Naciones Unidas.
Las autoridades de La Habana han incluido al dirigente del exilio en una lista nacional de personas señaladas por presuntos vínculos con actividades terroristas. Sin embargo, esa designación unilateral no representa una condena judicial ni demuestra por sí misma la comisión de los delitos que le atribuye el Gobierno cubano.
Las tensiones se agudizaron después de que el presidente Donald Trump advirtiera el pasado viernes 23 de octubre, durante un mitin en Fort Myers, Florida, que Estados Unidos «se ocupará de Cuba» después de la guerra con Irán. El mandatario planteó que buques militares estadounidenses podrían acercarse a las costas cubanas y que posteriormente enviaría al secretario de Estado, Marco Rubio, para «cerrar el acuerdo», en una nueva señal de presión de Washington sobre La Habana.
La presencia de representantes de la oposición cubana en Nueva York también ha puesto de manifiesto las diferencias entre el discurso oficial de La Habana y las denuncias de organizaciones del exilio que buscan visibilidad en los organismos multilaterales.
En ese contexto, la ARC mantiene una campaña internacional para denunciar la complicidad del régimen de La Habana en la invasión rusa a Ucrania, mediante el reclutamiento de miles de ciudadanos cubanos para combatir como mercenarios en las filas del Ejército ruso.
Paralelamente, la organización impulsa gestiones ante instituciones y legisladores europeos para suspender los fondos de cooperación de la Unión Europea destinados a la dictadura y redirigir esos recursos hacia Ucrania.
La iniciativa ha encontrado eco en el Parlamento Europeo, que en junio de 2026 cuestionó el apoyo material de Cuba a la ofensiva rusa, incluido el reclutamiento de combatientes cubanos.
Hasta el momento, no se ha confirmado públicamente que Naciones Unidas haya ordenado retirar a Gutiérrez-Boronat de la galería como consecuencia de la solicitud formulada por Rodríguez.
Para el líder opositor, el episodio reafirma la importancia de mantener la presión internacional sobre La Habana y representa, según sus propias palabras, una evidencia de que la resistencia cubana está ampliando sus espacios de participación en el escenario mundial.
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