Resumen ejecutivo: Cuba atraviesa el momento más crítico de su historia bajo el totalitarismo castrista, no como resultado de una oposición fortalecida, sino debido al colapso interno provocado por la ineptitud y corrupción del régimen. Tras más de seis décadas de promesas incumplidas, subsidios agotados y represión sistemática, la sociedad cubana enfrenta una crisis material y espiritual sin precedentes. La reciente presión externa, especialmente desde Estados Unidos, agrava una coyuntura que podría marcar el desenlace definitivo del sistema.
Cuba en la encrucijada
La situación actual de Cuba no solo define el futuro inmediato de su población, sino que representa un caso de estudio sobre la sostenibilidad de los regímenes totalitarios en el hemisferio occidental
Por qué esto importa
La situación actual de Cuba no solo define el futuro inmediato de su población, sino que representa un caso de estudio sobre la sostenibilidad de los regímenes totalitarios en el hemisferio occidental. El deterioro interno, combinado con presiones externas, plantea un posible punto de inflexión con implicaciones para la estabilidad regional, la política exterior estadounidense y el destino de millones de ciudadanos atrapados en una estructura de poder agotada.
Una tragedia prolongada en el tiempo
El título de esta columna ha sido tomado de una conferencia que recientemente organizó Patria de Martí, formación que dirige el politólogo cubano Julio Shiling, un nombre más que adecuado para intentar describir la tragedia existencial ante el totalitarismo castrista de la mayor de las Antillas.
La inmensa mayoría de los observadores de la situación cubana han podido apreciar, a través de los intensos y desesperantes escenarios que superan las seis décadas y media, que el totalitarismo se encuentra en el trance más negativo de su historia, desgraciadamente, no como consecuencia de acciones de la oposición, sino por la terrible ineptitud y corrupción de sus funcionarios, particularmente, de sus líderes.
Sin embargo, ninguna persona informada podrá negar conscientemente los esfuerzos de quienes se han opuesto al castrismo todos estos años. Incontables han sido las estrategias, los medios recurridos y el sacrificio de un sector importante de cubanos y hasta extranjeros que también entregaron sus vidas ante el paredón de fusilamiento o languidecieron en largos años de encierro. Todavía hoy, cumplen cárcel por causas políticas más de 1200 mujeres y hombres.
Promesas, subsidios y el colapso del modelo
Por un periodo de tiempo, una parte importante de nuestra sociedad creyó en las promesas del totalitarismo; a nadie le amargaba un dulce, como solía decir el inolvidable “Paco” Lorenzo.
Las promesas de educación, salud y deportes prendieron fuertemente en la población, a lo que debemos sumar entierros gratis, espectáculos sin costo, ropa y zapatos de trabajo sin tener que pagar un céntimo. En fin, instrumentaron una maniobra bien aderezada con represión para convertir a los gobernados en carneros felices.
Empero, la nueva clase, más corrupta y despiadada que la que le precedió y de una ineficiencia colosal, no fue capaz de producir riquezas para mantener el supuesto milagro que más de uno elogió sin querer ver que todo lo que se regalaba en la Isla, en primer lugar, provenía de las riquezas acumuladas de la República que ellos extinguieron y, después, de los formidables subsidios soviéticos.
Al final de cuentas, el sistema en sus 67 años solo ha acumulado fracasos y errores, con lamentables consecuencias. El ciudadano cubano en el presente cuenta con menos recursos que cualquiera de sus antepasados, padeciendo una pobreza material y espiritual sin precedentes.
Fidel y Raúl Castro resultaron ser unos cuentistas con narrativas fracasadas. El cúmulo de sus promesas incumplidas hizo más popular en Cuba la ya conocida expresión “Tía Tata cuentas cuentos”, nombre de un conocido programa de la televisión que protagonizaba Consuelito Vidal, quien fuera una de sus partidarias más devotas.
Desesperanza, presión externa y una coyuntura terminal
La infelicidad acumulada y la desesperanza endémica causada por el sistema ha hecho despertar a la mayoría de la población. No soportan más mentiras, manipulaciones y miserias. La ciudadanía está harta de vivir a un límite que el régimen extiende sin cesar.
Han sido numerosos los factores que han conducido al sistema totalitario a esta precaria situación, destacando entre todos la conculcación absoluta de los derechos ciudadanos y la represión sistemática a quienes no asumen como válidas las premisas que dicta el régimen. El totalitarismo ha fallado estructuralmente, porque donde no hay libertad, el progreso se ausenta a instancias difíciles de imaginar.
No obstante, durante años, a través de una política de garrotes y zanahorias, lograron someter a un amplio sector de la población a la servidumbre, circunstancia que demuestra la importancia de la represión para condicionar a las personas a una obediencia desmedida. Paradójicamente, como resultado del control social, todavía cuenta con defensores, como acontece con otras propuestas políticas que, a pesar de sus fracasos y crímenes, no dejan de tener protectores.
Por otra parte, haciendo la encrucijada más dramática, el gobierno de Estados Unidos le ha privado de su más valioso aliado, Nicolás Maduro, mientras el presidente Donald Trump afirma que “No habrá más petróleo ni dinero para Cuba”, colocando al sistema y a la población en una coyuntura terminal que puede derivar en el fin de una precaria convivencia que ha convertido al sistema totalitario cubano en el más longevo de América y uno de los más veteranos del mundo.
La encrucijada en la que se encuentran los cubanos es extremadamente peligrosa. Ojalá el desenlace nos conduzca a la desaparición de las víctimas y victimarios.
Tres puntos clave
- El régimen cubano enfrenta su crisis más profunda, impulsada principalmente por su propio colapso interno, más que por la acción de la oposición.
- El modelo totalitario ha demostrado un fracaso estructural sostenido, basado en promesas incumplidas, subsidios externos y represión sistemática.
- La combinación de agotamiento interno y presión externa podría precipitar un punto de inflexión histórico con consecuencias impredecibles para Cuba y la región.
Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos conservador y no partidista que se especializa en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com
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