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REPORTAJE

Cuba, a punto de iniciar el curso escolar con un déficit de profesores y elevados gastos familiares

Funcionarios como la ministra Naima Trujillo intentan desplegar una cortina de humo y camuflar la dura realidad. Pero la educación, como tantas cosas en Cuba, también ha colapsado

Por IVÁN GARCÍA

Naima Trujillo, El viernes 28 de agosto, pasadas las cinco de la tarde, la ministra de Educación Naima Trujillo llegó al estudio televisivo para participar en el programa Mesa Redonda y explicar los retos y proyecciones del nuevo curso docente que arrancará el próximo martes primero de septiembre.

Cuenta a DLA un productor de la televisión estatal que siempre le ha llamado la atención esa “capacidad que tienen los funcionarios del gobierno para conectar el piloto automático y describir una realidad inexistente. El país se viene abajo con apagones de 22 horas, precios de los alimentos que se han disparado y carencias de todo tipo y esta gente (burócratas de la dictadura) siguen vendiendo optimismo y un relato de normalidad. Soy padre de dos hijos y la familia se rompe la cabeza para ver cómo podemos comprarles zapatos, mochilas, material escolar y luego garantizarles meriendas diarias”.

Mientras la ministra prometía que “haremos un gran curso escolar”, Elaine, madre de una adolescente que comenzará la secundaría básica, dos días antes de que arranquen las clases, “todavía no he podido conseguir el uniforme. Tampoco una mochila nueva. Irá a la escuela con ropa de calle. Y llevará las libretas en una jaba. No me puedo volver loca. El gobierno le gusta alardear que la educación es gratis. Pero no es así. Cada año el Estado da menos libretas y lápices. Los padres tenemos que adquirirlo en la calle a precios escandalosos”.

“Cada libreta cuesta entre 300 y 800 pesos, las de mayor calidad. Y en un año hay que comprarle no menos de doce libretas. Una blusa de uniforme escolar se vende por la izquierda de 600 a mil pesos, los mismos precios de una saya. Y al menos necesitan dos uniformes para todo el curso. Una mochila vale entre 8 mil y 12 mil pesos. Un merendero de 2 mil a 5 mil pesos. Y un par de zapatos, el más barato, no baja de 8 mil pesos. Si tienes un hijo, puedes gastar 25 mil pesos solo en dos uniformes, un par de tenis y una mochila. Y no te cuento la merienda, donde se te va una millonada”, se queja Elaine.

Shanty y Osdiel, padres de dos hijos, aseguran que “cada vez que inicia un nuevo curso escolar es un drama. Como están en la edad de crecimiento, los uniformes se les quedan de un año a otro. Pero eso no es lo que más me preocupa, pues los mando a la escuela sin uniforme. Lo que más gasto genera es el material escolar y las meriendas", dice Shanty y ofrece más detalles.

"En una semana, tenemos que comprar dos bolsas de pan, 500 pesos cada una, un pomo de mayonesa o de pasta de bocadito fluctúa entre 1,700 a 4 mil pesos. Un paquete de 'perritos' (salchichas) no baja de mil pesos y un sobre de refresco instantáneo vale 200 pesos. Son más o menos 3.500 pesos semanales. Catorce mil pesos al mes solo en meriendas. Y entre mi esposo y yo ganamos alrededor de 12 mil pesos mensuales. Y no tenemos parientes en la yuma que nos manden dólares o nos envíen cosas para la escuela” .

Michel, padre de un varón que cursa noveno grado, afirma que “cada vez más las familias sostienen al sector de educación. Supuestamente es una entidad estatal, pero desde antes de comenzar el curso, los directivos y maestros nos piden reparar el mobiliario escolar y llevar detergente para limpiar aulas y baños, pues debido a los bajos salarios casi nunca tienen personal de limpieza”. Pero no es lo único que piden a los padres.

“Tambien hacemos colectas para comprar ventiladores y los muchachos no pasen calor en el aula. Ahora con los apagones hay que comprar ventiladores recargables que son más caros. Y luego vienen los ‘regalos’, en dinero o especie, por debajo del tapete a los maestros, y que le den una atención especial a tu hijo. Eso incluye llevarles meriendas o almuerzos, pues algunos están albergados y pasan muchísimas necesidades o recargarles el celular. Es la única forma que se preocupan por tu hijo”, confiesa Michel.

Lizandra, abuela de una niña de once años, expresa que “además de los gastos en libretas, meriendas y uniformes escolares, debido a la mala calidad de la enseñanza, las familias tienen que costear repasos extras para reforzar el aprendizaje de los muchachos. Pago 800 pesos por cada repaso a un profesor con experiencia. Puedo costear esos gastos gracias a mi hermana que vive en Miami. Ella me envía dinero, uniformes, zapatos y material escolar”.

El nuevo curso arrancará con solo el 73% de las plazas de profesores cubierta y con la producción de uniformes que apenas llegó al 12%. Un funcionario del Ministerio de Educación en La Habana cree que el “déficit de maestros en la capital pudiera ser incluso mayor. A cuarenta y ocho horas de que inicie el año lectivo, aún no han llegado alrededor de 3,200 docentes de provincias orientales para reforzar la enseñanza primaria y secundaria. Ahora mismo hay alrededor de un treinta y cinco por ciento de déficit en La Habana".

"Otro problema es el mal estado constructivo de muchas escuelas. Por falta de financiamiento no se ha podido reparar la infraestructura escolar, hay tupiciones sanitarias, filtraciones en los techos y casi todo el mobiliario escolar se encuentra en mal estado. En algunas escuelas se han robado las persianas de las ventanas y los tablones de madera de los pupitres que luego utilizan como leña para cocinar".

"Los laboratorios escolares hace tiempo que no funcionan, Las computadoras son viejísimas y la mayoría están rotas. Con los libros sucede algo parecido. Están despedazados, les faltan hojas y sin actualizar su contenido”, asegura el funcionario municipal del ministerio de educación.

Madres, como Gilma, han decidido enseñar por su cuenta a su hijo de nueve años. “Para ir a la escuela más cercana tengo que caminar más de un kilómetro de ida y otro de vuelta en un barrio bastante peligroso. En la escuela el niño lo único que ha aprendido es a jugar cartas y a decir malas palabras. Por eso decidimos pagarle a buenos profesores para que le den clases en la casa. Es la única forma de apartarlo de esa marginalidad y feroz adoctrinamiento. Mi hijo me lo agradecerá en el futuro”.

Mayra, maestra de sexto grado, ofrece su versión de por qué la educación en Cuba ha caído en picada. “El principal motivo es la falta de vocación. Se ha devaluado la profesión de magisterio. Actualmente, salvo excepciones, son jóvenes que visten como mamarrachos o personas que no han estudiado pedagogía”.

“A ello se añade la falta de reconocimiento por parte del Estado y los bajísimos salarios. No es posible que un maestro que forma a nuevas generaciones tenga salarios de 7 a 10 mil pesos mensuales, cuando un tipo vendiendo viandas en una carretilla o conduciendo un triciclo como taxista en un día gana el doble. Por esos sueldos ridículos casi nadie quiera ser profesor”, opina Mayra.

Funcionarios como la ministra Naima Trujillo intentan desplegar una cortina de humo y camuflar la dura realidad. Pero la educación, como tantas cosas en Cuba, también ha colapsado.

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