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WASHINGTON

EEUU busca el ahogamiento económico total del régimen de Irán

El cerco financiero por parte de Estados Unidos, que se suma al bloqueo naval contra Teherán, persigue la claudicación del régimen de los ayatolás

Por Leonardo Morales

Estados Unidos dio inicio a la que pudiera ser la última fase de la ofensiva de Washington contra el régimen de los ayatolás en Irán y llega días después de que la mayor potencia económica del mundo anunciara su deuda pública superior a los 40 billones (trillions) de dólares.

El secretario del Tesoro Scott Bessent ofreció en conferencia de prensa detalles del plan de la Casa Blanca, que incluye una batería sin precedentes de medidas económicas y financieras para terminar de ahogar a los extremistas islámicos iraníes.

La resolución de EEUU es causar la asfixia económica total de Teherán con un cerco financiero mediante sanciones a los bancos que lavan el dinero del comercio negro de petróleo iraní y sobre todas las fuentes de ingresos del régimen, con la supuesta colaboración de Rusia, China y los países vecinos en el Medio Oriente. La mayoría de las instituciones financieras operan desde los Emiratos Árabes Unidos, un aliado de EEUU que los iraníes han atacado en reiteradas ocasiones por su respaldo al gobierno del presidente Donald J. Trump.

El cierre financiero se suma a la destrucción casi total de la capacidad militar y económica de Irán y al bloqueo naval, después de casi tres semanas de los mayores bombardeos de la Marina estadounidense contra decenas de instalaciones y zonas estratégicas militares de la Guardia Revolucionaria Islámica en todo el país, el brazo armado de los ayatolás que rechaza cualquier acuerdo con EEUU.

El “Jaque Mate”

Esta podría ser la fase final del “jaque mate” que busca propinar la Casa Blanca al mayor patrocinador del terrorismo en el planeta.

Mientras, Irán le sigue diciendo al mundo, a través de sus medios controlados de prensa, que ha ganado la guerra y que se encuentra en una posición de ventaja frente a EEUU. La realidad es que enfrenta una situación extremadamente crítica o casi la asfixia total bajo un bloqueo naval y aéreo de cero exportaciones -entre ellas la fundamental, el petróleo- por segunda ocasión. Ahora Washington envía quizás el último mensaje: “no tendrán ingresos financieros”.

La Guardia Revolucionaria boicoteó el "memorando de entendimiento" que se logró en junio con Pakistán de intermediario entre el gobierno civil iraní y Washington. Los extremistas, cuando ambas partes se encaminaban a un convenio definitivo, atacaron cuatro barcos mercantes en el Estrecho de Ormuz con la respuesta militar correspondiente de EEUU.

Ahora el ataque de la Casa Blanca, a través del Departamento del Tesoro, se dirige a los bancos que han sostenido las operaciones del comercio negro iraní con el gas y el petróleo durante décadas y que le han permitido la subsistencia del régimen en estos seis meses de guerra.

El Tesoro lleva a la par en estos momentos dos frentes muy importantes para el destino de EEUU: el control o estabilización de la imparable deuda pública del país y el ahogamiento económico y financiero de Teherán.

A pesar de las declaraciones del jefe del Banco Central iraní de que tienen un plan para resistir el embate de las sanciones de EEUU durante los próximos dos años, el presidente del régimen islámico, Masoud Pezeshkian, ha pedido una nueva tregua y negociaciones, ya se sabe para qué: ganar tiempo, dinero y suministros para continuar la guerra.

Esta vez el cerco de EEUU resulta más abarcador.

El presidente del Banco Central de Irán, Abdolnaser Hemmati, restó importancia a la fuerte depreciación de la moneda nacional, que tocó un mínimo histórico. Hemmati dijo que se trataba de un efecto "temporal".

La mayoría de los expertos coinciden en que el gobierno civil no tiene poder real para tomar decisiones en Irán y quienes dirigen, como ha ocurrido desde 1979 cuando se instauró por la fuerza el régimen, son los ayatolás y su ejército: la llamada Guardia Revolucionaria Islámica.

Sin marcha atrás

Pakistán ha ejercido el papel de mediador para supuestamente detener el conflicto entre Irán y Estados Unidos.

Islamabad centró las negociaciones sobre el famoso “memorando de entendimiento” en junio, que la Guardia Islámica boicoteó después de que se oxigenara tras más de un mes de diálogo y un alto intermitente al fuego.

Los extremistas islámicos atacaron cuatro buques mercantes civiles en el Estrecho de Ormuz para impedir que continuaran las negociaciones.

Esta vez no se cree que la Casa Blanca decida dar marcha atrás al plan de ahogamiento económico y financiero contra el régimen terrorista.

La moneda iraní permanece hundida en el lodo. El 24 de agosto, el rial se cotizaba con amplitud por encima de los 2 millones cada dólar en el mercado negro o subterráneo frente al 1,64 millones antes de iniciar la guerra. En la cotización oficial de mercado, el rial vale cero frente al dólar estadounidense.

"¡¡¡IRÁN ESTÁ COLAPSANDO!!!", escribió Trump en mayúsculas en su red Truth Social.

"El fracasado régimen de Irán no está pagando a grandes sectores de sus fuerzas militares y al mismo tiempo sigue asesinando a manifestantes, incluso cuando no están protestando por el temor a ser otra vez masacrados, en niveles nunca vistos", afirmó el jefe de la Casa Blanca

Y adelantó a periodistas en la Oficina Oval que la situación que ha causado el régimen de Teherán desembocará en una "crisis humanitaria de proporciones épicas que debe detenerse".

Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, escribió en el Financial Times que Washington ejecuta "la mayor ofensiva financiera jamás organizada contra un adversario", calificándola de "Día D económico".

Bessent publicó en X que la medida ocurre después de que Estados Unidos "desmantelara las capacidades militares de Irán, destruyera casi el 100% de sus fábricas militares y enterrara su programa nuclear".

Aniquilar los salvavidas del régimen

El secretario del Tesoro ofreció detalles del nuevo plan de Washington para ahogar totalmente a los terroristas iraníes que asesinaron a más de 50.000 manifestantes en menos de un mes por las masivas protestas

"En todo el mundo, nuestro objetivo es cortar cada salvavidas económico que sostiene a este régimen tiránico hasta que Teherán quede completamente aislado", dijo Bessent en conferencia de prensa.

"Vamos a exigir responsabilidades a todos, y esta será la asfixia económica de este régimen", enfatizó.

Añadió que los países que no se sumen a las sanciones estadounidenses "compartirán el aislamiento" de Irán, y señaló que el presidente Donald Trump ha hecho llamadas telefónicas a líderes mundiales para que detengan sus interacciones con Teherán.

Además, agregó, Washington pondrá fin al acceso al sistema del dólar estadounidense para quienes laven dinero iraní.

"Cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en nombre de Irán será excluida del sistema del dólar estadounidense. El reloj acaba de empezar a correr", acotó Bessent.

El Departamento del Tesoro informó la adopción de resoluciones contra cinco sectores críticos -activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo- que el régimen iraní utiliza para tratar de apuntalar su economía en total declive".

Ante la pregunta de si los bancos chinos que operan con Irán podrían ser sancionados, Bessent respondió que "nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses".

Pese al desplome de la moneda local iraní, una inflación que supera el 200% y un bloqueo total por parte de EEUU, los extremistas del régimen siguen desafiantes y amenazaron a los países de la región que se sumen a la estrategia de Washington.

La cancillería iraní advirtió a los países que se abstuvieran de sumarse a la campaña económica de Estados Unidos y que quienes lo hagan asumirán "las consecuencias".

Una vez más Teherán, prácticamente aniquilado, acude a las amenazas para sojuzgar a sus vecinos en Medio Oriente como ha hecho durante décadas para implantar y consolidar el terrorismo.

La opción militar sigue en pie

A pesar de la estrategia económica, la opción militar sigue vigente si los extremistas islámicos vuelven a atacar.

El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, afirmó que el Pentágono no ha descartado el uso de "ataques cinéticos" contra objetivos iraníes.

"Si Irán regresa a la imprudencia, se extralimita y provoca al Ejército estadounidense, haremos lo que sea necesario", aseguró.

Estados Unidos e Israel lanzaron una ola masiva de ataques contra Irán el 28 de febrero e Irán decidió atacar a sus antiguos aliados en Medio Oriente para ejercer presionarlos a dejar de apoyar a Washington, pero no lo logró y recibió la respuesta militar de Kuwait, Arabia Saudita, Baréin y Emiratos Árabes.

Un alto el fuego iniciado el 8 de abril puso fin a casi 40 días de bombardeos intensos, pero el control del Estrecho de Ormuz pronto emergió como un punto clave del conflicto.

Ante la negativa de Europa de ocuparse de la seguridad de la vía marítima, Ormuz se ha convertido en una prioridad para Estados Unidos, mientras que el régimen iraní pide desesperadamente el levantamiento del bloqueo naval (que ha sentido igual o más fuerte que las bombas), la eliminación de las sanciones petroleras y el descongelamiento de los activos iraníes en el extranjero.

Pero nada de esto ocurrirá hasta que los radicales no claudiquen, algo hasta ahora también poco probable debido a la ideología del fanatismo y muerte de los extremistas, que prefieren el deterioro total de los 93 millones de iraníes antes que ceder el poder.

La economía iraní, que ya sufría una severa crisis económica e inflación que generaron protestas masivas, se encuentra en una hiperrecesión tras el cierre a sus exportaciones de crudo y las importaciones de suministros, debido -entre otros elementos- al bloqueo naval de Estados Unidos por un segundo período.

Los envíos de petróleo a través del Estrecho de Ormuz cayeron de 2 millones de barriles al día como promedio antes de la guerra a 0,5 millones a mediados de agosto, según la consultora Kpler.

Washington ha reiterado que no permitirá que Irán se apodere del Estrecho de Ormuz, una vía libre marítima internacional para el comercio.

El presidente Trump anunció la semana pasada que Washington incrementaría la presión económica sobre Irán "a una escala sin precedentes".

La Casa Blanca instó a otros gobiernos, incluido China, a sumarse a los esfuerzos para aislar aún más la economía iraní.

Preguntado por si los aliados cumplirían su parte en el bloqueo financiero a Irán, Bessent dijo que “sabremos ahora si están con nosotros o contra nosotros”.

En un artículo publicado el lunes 24 de agosto en el diario iraní Ettela'at, el canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, afirmó que las relaciones con China "han adquirido dimensiones más profundas, estructurales y más amplias".

Sin embargo, China y Rusia -los fuertes aliados de Teherán- permanecen al margen de la situación e incluso Pekín comparte la decisión de la Casa Blanca de no aceptar que los ayatolás controlen Ormuz y menos que cobren peaje.

La deuda de EEUU

Al tiempo que todo esto ocurre, Bessent también atiende el frente económico de EEUU con un incremento histórico en el rendimiento de los bonos de la deuda a 30 años por encima del 5%, mientras que el de 10 años, oscila sobre el 4,5%.

El dato provoca que se incrementen más los intereses en el pago de la deuda estadounidense, que con el gobierno de Joe Biden y sus fallidas políticas económicas de despilfarro y la guerra de Ucrania (+350.000 millones de dólares) ascendieron a más de 1 billón (trillion) [1,13 billones] de dólares en 2024, antes de que el presidente Trump retomara la Casa Blanca el 20 de enero de 2025.

El gobierno de EEUU duplicará el volumen de sus operaciones de recompra mensual de bonos, hasta al menos 4.000 millones de dólares, con el fin de "apoyar la liquidez" de los títulos que emite a largo plazo, después de que esta semana la rentabilidad de los papeles a 30 años alcanzara su nivel más alto desde 2008.

"Vamos a incrementar el tamaño de la recompra, señalaría que podría ser más de 4.000 millones de dólares por operación", dijo Bessent en una entrevista en CNBC, en la que explicó que la decisión intenta "mostrar que creemos que los rendimientos (de los bonos) no reflejan los fundamentos de base (del mercado)".

"Todo lo que intentamos es que la gente se centre en los fundamentos y no comercie con los titulares de prensa en un período de tranquilidad en un mercado estrecho", agregó el jefe del Tesoro, quien opinó que en los últimos movimientos de los bonos influyen la "estrechez" de agosto, la emisión de deuda corporativa y la "desinformación" sobre el déficit.

La guerra de seis meses contra Irán, junto a la de Ucrania, que no ha terminado, han causado importantes picos de precios por encima de los 130 y 115 dólares el barril, respectivamente. Otra causa del aumento de la inflación y el rendimiento de los bonos del Tesoro en un efecto dominó que sigue con la confianza de los inversores; y al final, la economía y los consumidores.

El Tesoro ya hizo una intervención para apaciguar a los inversionistas, pero en menos de 48 horas su efecto positivo desapareció. Esto obliga a la Reserva Federal y al Tesoro de EEUU a tomar decisiones quizás más drásticas en un futuro cercano, que podría ser en las próximas semanas si no cede la valoración de los bonos.

Hasta hace pocas semanas atrás China y los grandes inversores, a pesar del conflicto en Medio Oriente, compraban un volumen alto de la deuda de EEUU, pero las dudas sobre una salida rápida al conflicto con Irán hicieron que la demanda cayera de forma notable en los últimos días como consecuencia de una menor confianza en el sistema financiero global y de EEUU junto al gran medidor base que es la economía.

De acuerdo con altos funcionarios dentro del Departamento del Tesoro de Estados Unidos se baraja la posibilidad de utilizar la Cuenta General (TGA, por sus siglas en inglés), que acumula cerca de 1 billón de dólares, para financiar las recompras de deuda pública y refinanciar aproximadamente 9,7 billones, cuyo pago vence en 2026.

En 2014, el interés promedio era del 2%. En el 2025 llegó al 3,4% y en el 2026 ha escalado hasta el 4,7 y 5% en los préstamos de recaudación o las compras de deuda a 30 años.

Según CNBC, los funcionarios del Tesoro consultados no descartaron la posibilidad de financiar las recompras mediante la venta de letras a corto plazo, pero también indicaron que el TGA es "una fuente de fondos disponible" para las operaciones.

Bajo el mando de Bessent, la TGA, que a grandes rasgos es la cuenta corriente del gobierno de EEUU, ha superado los 950.000 millones de dólares, casi el doble del objetivo que se marcó el anterior Gobierno de Joe Biden, de entre 550.000 y 600.000 millones.

Una reducción de la TGA implica menos efectivo disponible para el Gobierno de EE.UU. en caso de un nuevo estancamiento por el límite de deuda, pero el medio destaca que estimaciones recientes sugieren que no se alcanzará un nuevo límite al menos hasta finales de 2027.

A pesar de las críticas y las campañas antiTrump, su liderazgo sigue fuerte a escasos dos meses de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, pero lo más trascendental es que el megaplan económico, militar y geopolítico de la actual administración sigue su curso y bajo control, mientras el Presidente avanza en diversos frentes de forma simultánea: Desde las primarias hasta los proyectos en la Casa Blanca, su política arancelaria, inmigración, la guerra al narcotráfico y contra los regímenes totalitarios, en especial en el Hemisferio Occidental.

lmorales@diariolasamericas.com

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FUENTE: Con información de AFP, EFE, Financial Times, Bloomberg News y The Wall Street Journal.

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