MANAGUA - "Con políticos, líderes empresariales, sandinistas disidentes y periodistas entre los detenidos, los grupos de oposición están en completo caos", afirmó un análisis de la ONG de prevención de conflictos Crisis Group.
Descabezada y en el exilio, oposición ante el desafío de salir de Ortega
La arremetida incluyó el allanamiento de viviendas, la cancelación de tres partidos políticos opositores (Alianza Ciudadanos por la Libertad, CxL), el Partido de Restauración Democrática (PRD) y el Partido Conservador (PC), así como de organizaciones civiles, lo que inmovilizó y excluyó a la oposición de los comicios.
"Fue mortal. Descabezó a la dirigencia y a cualquiera que levantara la cabeza. Todo el mundo está afuera, los que nos hemos quedado tenemos una sensación de soledad", afirmó a la AFP la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez.
Fragmentada y diversa
Para Ortega, que gobierna durante este segundo periodo desde 2007, los opositores presos "no son políticos", sino "criminales" que organizaban un golpe de Estado.
Según una encuesta de Cid-Gallup -criticada por la dictadura-, el 65% de la población habría votado por un candidato opositor y un 19% por Ortega. Aunque el 77% de los ciudadanos no están indetificados con ninguna opción política habrían votado por un candidato de la oposición con tal de salir de Ortega.
La oposición está dividida por razones ideológicas debido a que el sandinismo disidente que gobernó con Ortega durante el primer régimen sandinista (1979-1990) busca ocupar los espacios de liderazgos. Mientras otros sectores de la oposición no quieren alianzas con el sandinismo debido a su pasado de crímenes y robos.
Otra de las razones de esa fragmentación es la escalada represiva, afirmó Elvira Cuadra, experta en temas de seguridad y gobernabilidad.
El abanico opositor incluye a los tres partidos políticos eliminados de la contienda, políticos de derecha, disidentes del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, izquierda), estudiantes que encabezaron las protestas contra el gobierno en 2018, familiares de más 300 nicaragüenses asesinados durante la represión ese año y de los presos, y el Movimiento Campesino, cuyos principales líderes están encarcelados, entre ellos Medardo Mairena, uno de los siete aspirantes presidenciales que permanecen en las mazmorras de la dictadura.
Estaban organizados en los movimientos Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), el bloque de la Coalición Nacional y la Alianza por la Justicia y la Democracia que se formó incluso con empresarios para dialogar con el gobierno en 2018. Los dos primeros surgieron meses más tarde de las protestas y están integrados por el sandinismo disidente y los grupos de izquierda y extrema izquierda.
Pero la formación de un bloque común fracasó por intrigas internas e intereses distintos, quedando como opción a los opositores participar en los comicios bajo las banderas del CxL, el PRD y el PC que ofrecieron representarlos.
Tras ser ilegalizadas esas tres agrupaciones, solo quedaron habilitados cinco candidatos presidenciales de pequeños partidos aliados al régimen que son desconocidos por la población.
El reto: reunificarse
Según el exdiputado opositor, disidente del liberalismo, Eliseo Núñez, "la oposición está dispersa y sin liderazgo", pero asegura que se está "reagrupando".
"Sigue trabajando y tarde o temprano van a comprender la necesidad de unirse para formar un solo frente", coincide el exdiplomático Edgar Parrales, quien cree que "pueden surgir nuevos líderes y continuar la lucha".
Pero muchos están fuera del país. Según la Comisión de Derechos Humanos (CIDH), más de 100.000 nicaragüenses emigraron desde las protestas del 2018. Los principales líderes de las protestas han tenido que exiliarse.
Desde el exilio, sobre todo en Costa Rica, Miami y Madrid, los opositores organizan marchas contra lo que llaman "farsa electoral", e instan a los nicaragüenses a la abstención: "En Nicaragua no hay por quien votar, ni por qué votar", afirman.
"La oposición debe reagruparse, construir confianza interna y encontrar un modelo en que todos estén de acuerdo", apuntó Núñez.
Pero esos analistas señalaron que el desafío de reagrupar a una oposición con capacidad de convocatoria para enfrentar a la dictadura y presionar por la apertura de espacios políticos es enorme debido a la represión.
NULL
FUENTE: Con información de AFP
