NUEVA YORK.- La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York imputó nuevos cargos al dictador depuesto Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, entre ellos conspiración para cometer torturas, y amplió ante un gran jurado federal la acusación contra ambos por las actividades que, según los fiscales, desarrollaron durante años desde la cúpula del régimen chavista.
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La investigación federal atribuye a la pareja un papel dentro de una estructura que, según los fiscales, combinó narcotráfico, represión y torturas para preservar el poder
La nueva acusación sustitutiva, presentada ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York este jueves y firmada por el fiscal federal James M. McDonald, incorpora detalles sobre presuntos actos de tortura y profundiza en la participación de tres altos jerarcas chavistas identificados como CC-1, CC-2 y CC-3, cuyos nombres permanecen bajo reserva.
La Fiscalía atribuye a Maduro y Flores una estructura que habría utilizado organismos militares, policiales y de inteligencia para facilitar operaciones de narcotráfico, proteger a sus aliados y perseguir a personas consideradas una amenaza para su permanencia en el poder. El escrito también describe presuntos abusos contra detenidos, entre ellos ciudadanos estadounidenses.
Tortura entre los nuevos cargos
Uno de los principales cambios introducidos por la Fiscalía es la incorporación de un cargo específico por conspiración para cometer torturas. El expediente enumera prácticas que, según los fiscales, fueron utilizadas contra detenidos, como descargas eléctricas, simulaciones de ahogamiento, golpizas, privación del sueño, aislamiento prolongado, desnudez forzada y restricciones de alimentos.
La acusación también describe amenazas contra familiares de los detenidos, incluidos sus hijos. Para los fiscales, estas acciones formaban parte de los mecanismos empleados para obtener información, intimidar a los prisioneros y castigar a quienes eran considerados adversarios.
La Fiscalía aseguró que Maduro conocía el funcionamiento de estas estructuras y que, en determinados casos, aprobó personalmente arrestos y actos de tortura.
Más de una docena de estadounidenses entre las víctimas
Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, afirmó que la nueva acusación contra Maduro es resultado de una investigación dirigida por la oficina del FBI en Nueva York, desarrollada durante meses junto con otras agencias federales.
Patel indicó que, de acuerdo con el expediente, más de una docena de ciudadanos estadounidenses fueron sometidos a torturas mientras permanecían bajo custodia venezolana. Entre los métodos mencionados figuran el uso de sustancias o drogas, electrocución, agresiones sexuales y otros abusos.
El director del FBI vinculó la investigación con la operación de enero que permitió la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos junto con su esposa.
Según Patel, los nuevos cargos forman parte del proceso de rendición de cuentas impulsado por las autoridades estadounidenses y de la respuesta de Washington frente a hechos que considera relacionados con la seguridad nacional.
Tres altos jerarcas bajo reserva
La nueva acusación identifica a tres funcionarios mediante las claves CC-1, CC-2 y CC-3. Aunque sus nombres no aparecen en el documento, los fiscales proporcionan información sobre sus funciones, vínculos con Maduro y participación en distintas operaciones.
CC-1 aparece relacionado con las estructuras militares y con el tráfico de cocaína. La Fiscalía sitúa su actividad dentro de la trama al menos desde 2006, cuando, según el escrito, Maduro y Flores ordenaron a miembros de sus equipos de seguridad facilitar el traslado de cargamentos de entre 1.000 y 2.000 kilos de cocaína mediante la Guardia Nacional Bolivariana.
Una década después, siempre de acuerdo con la acusación, CC-1 ordenó a funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) coordinar movimientos de cargamentos de droga procedentes de las FARC.
El aparato estatal como herramienta
La Fiscalía afirmó que las operaciones descritas no dependían exclusivamente de individuos aislados, sino de una red que involucraba a funcionarios de distintos organismos del Estado venezolano.
El escrito menciona el control ejercido sobre estructuras militares, policiales, de inteligencia y sectores del sistema judicial, además de supuestas alianzas con organizaciones criminales y grupos que Estados Unidos considera terroristas.
Según los fiscales, ese entramado permitió proteger actividades ilícitas y responder mediante la persecución y la violencia cuando los intereses del círculo gobernante se encontraban amenazados.
El papel atribuido a Flores
Cilia Flores también aparece señalada dentro de la estructura descrita por la Fiscalía. El escrito le atribuye participación en mecanismos destinados a proteger actividades ilícitas y perseguir a personas consideradas una amenaza para los intereses del círculo gobernante.
La acusación sostiene que Maduro y Flores utilizaron durante años su influencia sobre funcionarios y organismos estatales para proteger a sus aliados y mantener el control sobre las estructuras que les permitían operar.
Un expediente ampliado tras la captura
Los nuevos cargos se incorporan al proceso que Estados Unidos mantiene contra Maduro y Flores después de su captura el 3 de enero.
La causa ya incluía acusaciones relacionadas con narcotráfico, narcoterrorismo y delitos vinculados con armas. Con la nueva imputación, la Fiscalía incorpora formalmente la conspiración para cometer torturas y presenta nuevos elementos sobre el funcionamiento de la estructura que atribuye a ambos acusados.
Maduro y Flores se declararon inocentes de los cargos formulados en su contra. El dictador depuesto también sostiene que su captura fue ilegal.
La nueva acusación representa un nuevo capítulo del proceso penal en Nueva York y deberá ser sometida al procedimiento judicial correspondiente.
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FUENTE: Con información de ABC/ La Patilla/Europa Press/Redes Sociales
