MIAMI.- El diputado chavista Nicolás Maduro Guerra, hijo del depuesto dictador venezolano Nicolás Maduro, intenta presentar a su madrastra, Cilia Flores, como una víctima de sus condiciones de reclusión en Estados Unidos, al centrar sus declaraciones públicas en los problemas de salud que, según asegura, enfrenta la esposa del exgobernante chavista.
Flores, de 69 años, permanece recluida en una prisión federal de Brooklyn, Nueva York, tras ser capturada junto a Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero durante un operativo estadounidense. Ambos enfrentan en Nueva York un proceso por cargos relacionados con narcotráfico.
Según "Nicolasito", como le llaman los chavistas, Flores padece una delicada afección cardíaca y cuestionó las condiciones en las que, según él, permanece encarcelada, argumentos que coinciden con los planteados por su defensa para solicitar que sea trasladada a prisión domiciliaria.
"Cilia tiene un tema en el corazón muy delicado", afirmó Maduro Guerra, de su madrastra.
"Está con 40 mujeres (...) No hay condiciones para que después de una intervención como la que hay que hacerle se pueda recuperar plenamente", aseguró Maduro Guerra.
Flores recibe atención médica en la cárcel y no enfrenta amenazas a su seguridad como ocurre en Venezuela, donde varios presos políticos han muerto bajo la custodia del régimen.
Los "problemas de salud" como argumento
La defensa de Flores solicitó recientemente que se le concediera prisión domiciliaria para que pudiera recibir tratamiento médico. La petición fue rechazada.
Según sus abogados, Flores toma cuatro medicamentos y presenta problemas cardíacos que requieren una exploración coronaria y una intervención.
Maduro Guerra añadió que su madrastra presenta un "prolapso" en el corazón, una condición que, según explicó, puede provocar fallos cardíacos en situaciones graves.
El diputado también atribuyó a las circunstancias posteriores a la captura de la pareja los problemas de presión arterial que, según afirmó, comenzó a experimentar Flores.
"Empezó a sufrir de la tensión después del 3 de enero; nunca había sufrido de la tensión (presión arterial)", declaró.
A ese relato, sumó un episodio respiratorio que, según aseguró, ocurrió después de que las autoridades de la prisión utilizaran gas pimienta para controlar una riña entre dos mujeres.
"Ella es asmática. Entonces... Bueno, esperamos que pueda pasar algo bueno esta semana", afirmó Maduro Guerra.
La Fiscalía insiste en el riesgo de fuga
El relato de Maduro Guerra y los argumentos de la defensa contrastan con la posición de la Fiscalía estadounidense, que se opone a la liberación de Flores y sostiene que debe permanecer detenida.
El 23 de septiembre, los fiscales recomendaron al tribunal rechazar la solicitud de libertad presentada por Flores antes del juicio, cuyo inicio está previsto para el 1 de junio de 2027.
"La acusada representa un riesgo extremo de fuga (...) y constituye un peligro claro para los demás y para la comunidad", argumentó la Fiscalía.
Así, mientras Maduro Guerra pone el énfasis en la situación médica de Flores y en las condiciones de la prisión, los fiscales sostienen que existen razones para mantenerla bajo custodia.
Una figura del régimen chavista
Flores es abogada y ocupó los cargos de presidenta de la Asamblea Nacional y procuradora general. Durante los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, fue una figura central de la estructura política del chavismo.
Maduro y Flores están acusados de haber ayudado a transportar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos.
Flores también quedó vinculada al caso de sus dos sobrinos, conocido como los "narcosobrinos", Franqui Francisco Flores de Freitas y Efraín Antonio Campos Flores, detenidos en Haití en 2015 bajo acusaciones de intentar traficar cocaína hacia Estados Unidos.
Ambos fueron condenados a 18 años de prisión en 2017 y liberados en 2022 mediante un canje de prisioneros con el gobierno de Joe Biden.
FUENTE: Con información de AFP