Una paupérrima situación económica, un aumento exorbitante de los índices de represión, falta de oportunidades y desesperanza, podrían ser los factores de peso para que, poco a poco, Cuba se vaya desangrando, viendo a sus hijos partir. La inmigración ha sido un denominador común en la historia de supervivencia de la dictadura castrista. Camarioca, en el 1965. Los vuelos de la libertad en los 70, Mariel en el 80, la crisis de los balseros en el 94, los acuerdos y las 20 visas a anuales adoptadas como convenio por la administración Clinton, el programa de reunificación familiar, los vericuetos de la odisea por la geografía suramericana buscando la frontera norte y respirar ese halo de libertad, siempre han funcionado para el régimen de La Habana, liberando presión en los momentos más críticos de su tambaleante ideología.
El calvario de la inmigración cubana tras el libre visado a Nicaragua
Luego de un 2021 convulso, con las inéditas manifestaciones del 11 y 12 de julio, la convocatoria del grupo Archipiélago y todo lo que generó, muy a pesar del impacto real que tuvo, la pandemia del COVID-19, inflación y desabastecimiento, la jerarquía comunista de la isla parecía enrumbarse a desplegar militares y policías para tratar de contener el descontento y aplicar sentencias “ejemplarizantes” de mano dura con el objetivo de sembrar escarmiento fiel a su proceder histórico. Pero, tras la farsa, del proceso electoral en Nicaragua, el aliado Daniel Ortega le tendió la mano y declara el libre visado a su país:
La economista y periodista independiente Rafaela Cruz subrayó: “Nicaragua, esa válvula de escape que el castrismo se sacó de la chistera a finales de 2021, se le está tornando una bomba de tiempo, y es que al Gobierno cubano le quedan cada vez menos apaños para esconder el desastre… Cuba se hunde. Cuando el dictador nicaragüense, Daniel Ortega, en confabulación con el castrismo al que tanto debe abrió las fronteras de su país suprimiendo el trámite de visado, estaba claro cuál era la jugada, pues ni un solo cubano quería visitar los lagos y volcanes del país centroamericano: la polvorienta Managua era solo un escalón en el ascenso al norte… el castrismo ha intentado exorcizar dos peligros que parecen inminentes: evitar un humillante show mediático tipo Maleconazo o Mariel, y rebajar la presión interna dándole a la juventud un objetivo concreto y palpable, emigrar.”
Así, miles de cubanos se aventuraron y lo siguen haciendo. Una estampida de dimensiones mayúsculas. En la isla se fue, como dice el dicharacho popular, “regando la bola” de que a todo el que llegue lo dejan entrar. ¿La pregunta es bajo que estatus?
En conversación con DIARIO LAS AMERICAS, el abogado de inmigración Santiago Alpízar destacó: “No le están haciendo entrevista de miedo creíble, la política de puertas abiertas favorece eso. Los están dejando (a quienes llegan a la frontera) entrar con solo una inspección y son dejados en libertad con el documento I220A (no se acepta como una entrada legal a EEUU sino que es un permiso de libertad bajo supervisión mientras litigan su caso de refugio político). Las personas que vienen en familia, mamá y papá casados con hijos menores de edad los liberan con “parole (permiso de permanencia temporal)” aun cuando sean “extranjeros presentes en EEUU”. Los que salieron de Cuba después del libre visado de Nicaragua y vinieron en núcleo familiar, he observado, que han sido sometidos a este proceder. Pero deben ajustarse en corte, igualmente, y el juez tiene que evacuar el caso de asilo en el caso de deportación que se encuentran todos los que entran por la frontera”
En pocas palabras, si un cubano entró por frontera, al año y un día no puede solicitar la residencia por la Ley de Ajuste, si no le otorgaron un parole o fue puesto en un proceso de deportación Forma I- 862. Tampoco, en la mayoría de los casos con el formulario I-220ª.
El nombramiento de Joe Biden propició, basado en sus discursos de campaña que hasta ahora han quedado en el olvido, que el flujo de cubanos por vías irregulares se disparara. Según estadísticas oficiales de inmigración en EEUU desde el pasado febrero cerca de 50.000 cubanos han entrado solo por la frontera sur sin contar otros puntos de llegada por tierra y mar.
En este punto, se están llevando acciones legales para tratar de cambiar su impacto en la regularización. La semana pasada trascendió que las autoridades migratorias de Estados Unidos habrían comenzado a entregar parole a algunos cubanos que entraron de manera ilegal al país después del 2017 (Unos 95.000).
“A mí no consta – sostiene Alpízar -aunque sí es cierto que se ha dicho que a las personas que entraron como un “arriving alien”, o sea que pidieron permiso para entrar a los EEUU después de la derogación de la política de pies secos pies mojados en el año 2017, es muy probable que les puedan entregar este documento para que puedan ajustar el estatus, a través del procedimiento administrativo, frente a las oficinas de Inmigración sin que tengan que hacerlo frente a un juez. Ahora la mayoría de las personas que han entrado en este período mencionado lo han hecho ilegalmente, sin pedir permiso a nadie, sin llegar a la guardia fronteriza y decirles: por favor vengo pidiendo refugio. Los que calificarían son los que llegaron primero y lo hicieron, pidieron permiso y se les considera “arriving alien”. La mayoría de la gente no hizo eso, entraron bajo la conducción e instrucciones de un coyote, de un traficante humano y éstos los colaron en el interior de los EEUU, luego fueron capturados, detenidos, identificados e inspeccionados por las autoridades. A esas personas no se les considera que pidieron permiso para entrar, esas personas se consideran “extranjeros presentes en el país” a los que no se les ha dado admisión o parole. Cuando las personas vean las notificaciones de aparecer en corte, van a identificar en que categoría de las anteriores se encuentran. A esas personas no se les ha dado parole, se les otorga el documento I 220 A, por tanto, si usted entró y se lo entregaron, a usted no le van a dar parole, todavía no se le considera un extranjero admitido en los EEUU”
La Ley de Ajuste Cubano de 1966 garantiza que todo cubano que entre al país de forma legal podrá obtener la residencia al año y un día de poner pie en territorio norteamericano. Hoy, para aquellos que no son admitidos en la frontera la única posibilidad para permanecer en EEUU es solicitar asilo político, un trámite difícil y caro con amplias posibilidades de perder.
“Hay una decisión de la corte del día 7 de enero del 2021, aquí en Miami que considera que a esas personas se les debe dar la categoría de admitidos. Si ello llegara a ser ratificado por la corte de apelaciones de Inmigración (no se ha hecho y ha pasado más de un año) entonces a esas personas podrían recalificarse y de haber estado más de un año, optar por el Ajuste cubano frente al juez, el mismo juez que le está llevando la única defensa que en este momento tienen: solicitar asilo político en su caso de deportación”
Así, esta nueva oleada, con sus particularidades, pasará a engrosar el calvario de la migración cubana bajo el yugo de un sistema totalitario que expulsa a su propio pueblo.
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