MIAMI - Los regímenes de Cuba y Venezuela comparten un modelo de dominio político-económico cimentado sobre el poder militar y el control absoluto de las principales fuentes de ingreso nacional, bajo estructuras que el ciudadano común no controla, pero que lo afectan diariamente.
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El control militar asfixia a Cuba y Venezuela: Riqueza para las élites, represión para el pueblo
Un video viral acusa al "pulpo verde militar" de los regímenes de Cuba y Venezuela de controlar sus economía e infligir penuria al pueblo
Un video que se viralizó en redes sociales volvió a poner el foco en GAESA, el Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas de Cuba, una entidad que controla desde hoteles y bancos hasta aerolíneas, constructoras, remesas y tiendas en divisas.
A través de una narración directa y denunciante, el material audiovisual describe a GAESA como un “pulpo con uniforme verde y cuentas en Suiza”, que actúa sin transparencia y cuyo poder económico es tan extenso como invisible para el pueblo cubano.
Según la denuncia, cada dólar que ingresa a Cuba —desde remesas hasta pagos turísticos— pasa primero por sus tentáculos, mientras la población vive entre apagones, escasez y alimentos racionados.
"El control se expande"
Este control no es exclusivo del caso cubano. En Venezuela, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) ha evolucionado de una agencia de inteligencia a un órgano clave en el sostenimiento del aparato represivo. A su vez, sectores económicos estratégicos como el petróleo, la minería, la banca, las importaciones y las telecomunicaciones han sido progresivamente tomados por militares activos o retirados del chavismo, lo que ha dado paso a un modelo similar al cubano, donde la estructura castrense se funde con el poder económico y político.
Tanto en La Habana como en Caracas, este esquema ha permitido el florecimiento de una élite militar-empresarial que acumula fortunas en el extranjero, mientras la mayoría de la población enfrenta pobreza estructural, salarios insuficientes y falta de acceso a bienes básicos. A la par, las sanciones internacionales que intentan castigar a estas estructuras son manipuladas propagandísticamente para victimizar al régimen y justificar aún más el cerco interno.
La denuncia concluye que no son las sanciones las que empobrecen al pueblo, sino un sistema que lo excluye y lo reprime. Ni el cubano ni el venezolano tienen derecho a producir, importar, vender o prosperar fuera del control del Estado militarizado. Lo que se sanciona —se enfatiza— no es al pueblo, sino al sistema que lo explota.
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FUENTE: Con información de Redes Sociales
