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ANÁLISIS

El mundo perdona deudas de la dictadura pero sigue en deuda con el pueblo cubano

La dictadura cubana ha recibido financiamiento que en nada se refleja en desarrollo, crecimiento económico y mucho menos en la calidad de vida del pueblo cubano
Por Martín Paz

Durante los últimos 63 años, la República de Cuba, tomada por el dictador comunista Fidel Castro a final del año 1959, ha vivido un deterioro general producto de las políticas nocivas llevadas a cabo por una revolución que logró el poder con las armas en una mano, y con promesas de mejora para la población de la isla en la otra.

La senda transitada, desde entonces, ha sido una repleta de destrucción en todos los niveles, desde la supresión de libertades, violaciones de Derechos Humanos y Crímenes de Lesa Humanidad, hasta el aniquilamiento de la calidad de vida de los cubanos y de todo su sistema productivo.

Mientras esto ha sucedido, el régimen dictatorial de los Castro ha tejido una red de aliados en el tablero geopolítico desde sus inicios, en una actitud parasitaria y con el objetivo, por una parte, de mantenerse en el poder, y también para avanzar en la exportación hacia otros países del hemisferio de su modelo empobrecedor. Así, echó mano de su primer patrocinador, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), que además de los aportes ideológicos, de inteligencia y militares, también lo hizo desde los primeros años con créditos de desarrollo, subsidios de importación, convenios de reexportación de petróleo y azúcar, por mencionar algunos ejemplos.

A lo largo de los años, además del soporte económico de la URSS, de los países socialistas del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) y posteriormente de aliados como Venezuela, la dictadura cubana ha recibido financiamiento que en nada se refleja en desarrollo, crecimiento económico y mucho menos en mejora de la calidad de vida del pueblo cubano.

tabla Créditos recibidos Cuba-Fuente: Havana Consulting Group vía Martín Paz

Créditos recibidos por el régimen de Cuba.

Son enormes las cifras que componen la inversión y los créditos recibidos por el régimen de la habana hasta el día de hoy, al igual que las deudas que han generado con numerosos países del mundo. Sin embargo, Cuba ha encontrado la forma de salirse del aprieto de los números rojos por la complicidad de aliados ideológicos como Rusia y China, y de otras naciones, incluyendo el grupo de países acreedores de Cuba que conforman el Club de París.

La condonación del 81.6% de una deuda, que suma más de 51.556 millones de dólares, parece un acto de solidaridad y de un carácter benevolente, sin embargo, conociendo la naturaleza de la dictadura de los Castro y los padecimientos del pueblo cubano, parece imposible ver esto con buenos ojos.

Podría percibirse lógico que el gobierno de Putin perdone el débito de su aliado caribeño, que la isla ha considerado como impagable y que en buena parte se remonta a los tiempos de la extinta URSS, al igual que la condonación de la China comunista, aunque en un porcentaje menor.

Sin embargo, la reestructuración de una parte de la deuda y el olvido del 76% de esta, por parte del grupo de 14 acreedores de Cuba en el Club de París, entre los que se encuentran Canadá, España, Francia, Italia y el Reino Unido, resulta incomprensible.

La realidad es que, como lo hemos mencionado, no se trata de financiamiento que haya estado dirigido al progreso y el desarrollo de Cuba y en beneficio de sus habitantes, por lo que tendríamos que preguntarnos, ¿qué es realmente lo que se está financiando?. La respuesta a esta pregunta, a todas luces y a juzgar por los hechos, es que se trata del financiamiento de la élite política y militar que tiene secuestrado el país de Martí, del aparato represor que hoy tiene a más de mil personas tras las rejas por protestar pacíficamente pidiendo libertad para los cubanos y de un proyecto que se ha exportado desde la habana a decenas de países del continente.

Ni el dinero que se da, ni la deuda que se perdona tiene que ver con el pueblo cubano, pues a pesar del gigante financiamiento de los últimos 60 años, este ha tenido y sigue teniendo los hospitales en condiciones paupérrimas, al país a oscuras, sin alimentos, desconectado de mundo y con la misma supresión de libertades desde que arribó al poder la revolución comunista de Fidel Castro, a la que hoy da continuidad Díaz-Canel.

Por: Martín Paz

Ingeniero e investigador venezolano, exconcejal de San Cristóbal, Táchira, premio nacional de Derechos Humanos 2018 por la Comisión Mexicana de DDHH, miembro fundador de la Comisión Justicia Cuba y del Frente Hemisférico por la Libertad.

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