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COLOMBIA

Firma final del acuerdo de paz en Cartagena bajo la sombra del plebiscito

En Cartagena de Indias, algo impensable apenas hace un lustro, se pone fin a más de 50 años de un sangriento y devastador conflicto armado con la guerrilla más antigua del hemisferio occidental
Por SERGIO OTÁLORA

sotalora@diariolasamericas.com
@sergiootalora

Bajo la protección del Comité Internacional de la Cruz Roja, la cúpula de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) llegó a Cartagena de Indias a algo impensable apenas hace un lustro: la firma final, este lunes, de un acuerdo de paz que pone fin a más de 50 años de un sangriento y devastador conflicto armado con la guerrilla más antigua del hemisferio occidental.

Pero al tiempo que una parte del país sentirá gran esperanza de que se consolide una senda de desarrollo económico sostenido –sin el desvío de multimillonarios recursos para la guerra- otra parte sentirá que es apenas la refrendación de un pacto en el que el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos cedió todo con la garantía de que habrá impunidad para quienes cometieron delitos de lesa humanidad.

Como lo expresó uno de los negociadores del gobierno, Frank Pearl, “creo que es importante reconocer que un país que ha vivido un conflicto tan duro tiene profundas heridas. Y la polarización que estamos viendo en Colombia es el resultado de esas heridas”.

En Miami-Dade

Pero tal división se vive también, en cierta forma, en el exterior. En el sur de la Florida, en especial en el Condado Miami-Dade donde hay una presencia importante de la comunidad colombiana, existe una actitud negativa hacia el plebiscito o de total apatía, entre otras cosas porque es muy bajo el porcentaje de quienes votan.

En el año 2000 hubo una ola de colombianos que salieron del país por una combinación de crisis económica aguda e intensificación del conflicto armado, en medio del trágico final del intento del presidente de la época, Andrés Pastrana, por llegar a un acuerdo con las FARC.

Hay por lo tanto víctimas de la violencia, directas o indirectas, que además no conocen el acuerdo, y se han dejado llevar por el impacto de un pasado muy cercano. Pearl lo explicó de la siguiente manera: “Los conflictos armados generan sentimientos muy fuertes: de miedo, de frustración, de rabia, y por qué no reconocerlo, de sed de venganza. Yo les diría que también piensen en las generaciones que vienen […] Y lo que esto puede significar para que ellas, en un momento dado, realmente puedan tener la opción de volver a su país”.

Después del plebiscito

A las 5 de la tarde de este lunes, en La Heróica, 2.500 invitados serán testigos de ese hecho histórico, que definió Rodrigo Echeverri, alias Timochenko (máximo jefe de las FARC) como “la certeza de que debe ser posible dirimir los conflictos que son inherentes al orden social, a través de la política y la democracia, para lo cual el Estado debe garantizar la desaparición de la violencia en la contienda política”.

Pero en medio de la euforia ronda la pregunta que se hacen varios colombianos: ¿Qué pasa si los votantes dicen que no?

Sergio Jaramillo, negociador del gobierno en La Habana, y uno de los ideólogos de todo este proceso de paz, en entrevista para el portal político llamado La Silla Vacía, fue contundente: “Si la gente vota que No y rechaza el acuerdo eso significa que fracasó la negociación, que se derrumbó el proceso de paz […] Lo que sí creo es que la gente que está a favor del No debe[rá] asumir las consecuencias de su propia decisión”.

En uno de los últimos sondeos, llevado a cabo por la empresa encuestadora Datexco para el diario El Tiempo de Bogotá y la emisora W Radio, el 59,5% dijo sí al plebiscito, el 33,2% respondió no, el 4,7% afirmó estar indeciso y el 2,6% no respondió.

Hay un gran esfuerzo no sólo del Gobierno, sino de diversas organizaciones de la sociedad civil, para transmitir lo básico del acuerdo, consignado en un documento de 297 páginas, y convertido en varias herramientas pedagógicas para tratar de que la gente entienda de qué se trata este hecho, sin duda, histórico.

Por eso estuvo Pearl en Miami, en una rueda de prensa en la que pudo explicar a fondo los espinosos temas de la justicia transicional, las penas a las que se verán abocados los guerrilleros que hayan cometido delitos de lesa humanidad, los alcances de una amnistía, el narcotráfico y la entrega de armas. Y el papel de la sociedad, en su conjunto, en el cumplimiento de los acuerdos.

Incluso reconoció que el equipo negociador del Gobierno, con Humberto de La Calle Lombana a la cabeza, tuvo en un momento dado las dudas que inquietan a los opositores al plebiscito. “La diferencia es que nosotros tuvimos cuatro años para resolverlas, una por una, tranquilos, con el resultado que se alcanzó”, precisó.

Sin embargo, advirtió que lo más preocupante es el tono de la discusión. “Hay que seguir trabajando para que la paz no sea sólo de los fusiles sino de la narrativa, una paz [también] verbal”.

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