Guaidó pide no crear falsa expectativa con Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca
CARACAS/ESPECIAL.- “El TIAR no es mágico”. La frase del presidente de la Asamblea Nacional y presidente encargado de Venezuela Juan Guaidó sirve como guía para dosificar las expectativas en torno a la reciente decisión del Parlamento de aprobar y sancionar la Ley que reincorpora al país al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).
“No es un botón que apretamos y mañana se soluciona todo. Hemos llegado a este punto por todo lo que hemos construido durante años”, explicó Guaidó ante los diputados y otros presentes en la sesión de calle de la Asamblea Nacional, celebrada el martes 23 de julio en la plaza Alfredo Sadel de la urbanización de Las Mercedes en Caracas.
Según el presidente de la Asamblea Nacional “luego de aprobado (la Ley de reincorporación al TIAR) nos tocará construir el respaldo de los demás países de la región para este mecanismo cuya aprobación final pasará en la Organización de Estados Americanos”.
El TIAR también es conocido como “Tratado de Río” y fue suscrito en 1947. Su propósito es “asegurar la paz por todos los medios posibles, proveer ayuda recíproca efectiva para hacer frente a los ataques armados contra cualquier Estado Americano y conjurar las amenazas de agresión contra cualquiera de ellos”.
En su artículo 3.1 el tratado establece que “un ataque armado por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, será considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia, cada una de dichas Partes Contratantes se compromete a ayudar a hacer frente al ataque”.
No obstante, los países que forman parte del TIAR se han comprometido a condenar las opciones bélicas y a “no recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza”, tratando de resolver “toda controversia que surja entre ellas a los métodos de solución pacífica y a tratar de resolverla entre sí”.
Entre las medidas que pueden adoptar los países que integran el TIAR para resolver controversias se encuentran “el retiro de los jefes de misión, la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares, la interrupción parcial o total de las relaciones económicas o de comunicaciones ferroviarias, marítimas, aéreas, postales, telegráficas, telefónicas, radiotelefónicas o radiotelegráficas y el empleo de la fuerza armada”.
Según el documento del tratado, todas las decisiones que se tomen son obligatorias para los países firmantes. No obstante, el artículo 20 establece que “ningún Estado estará obligado a emplear la fuerza armada sin su consentimiento”.
Actualmente forman parte del TIAR Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Perú, Costa Rica, Estados Unidos, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay, Trinidad y Tobago y Bahamas.
Venezuela (durante el inicio del gobierno de Nicolás Maduro) decidió el 14 de mayo de 2013 renunciar al TIAR, para unirse a otros cinco países que previamente habían abandona el tratado: Bolivia, Cuba, Ecuador México y Nicaragua.
Esta postura fue ratificada por los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (leal a Maduro) que en sentencia de su Sala Plena aprobó declarar nula la adhesión de Venezuela al TIAR. En la decisión los magistrados señalan que cualquier acto que ocurra basándose en este tratado será considerado como “un acto hostil” en contra de la República.
TIAR y negociaciones en Barbados
Para el abogado venezolano especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales Mariano de Alba “no es necesariamente contradictorio acudir a Barbados y anunciar el reingreso de Venezuela al TIAR (…) El gran reto para la oposición venezolana es lograr que desde ya, la comunidad internacional especialmente Europa y América Latina aumenten la presión internacional”.
De Alba además recuerda que “los tratados imponen obligaciones, pero ello no significa que esas obligaciones vayan a ser cumplidas”.
Durante la semana que la Asamblea Nacional aprobó el reingreso de Venezuela al TIAR continuaron las consultas entre los negociadores designados por Maduro para responder a las exigencias presentadas por Guaidó en la mesa de negociación que promueve Noruega en Barbados. Extraoficialmente se indica que la próxima semana deben reanudarse los encuentros en donde se espera que los delegados de Maduro (el ministro de Comunicación Jorge Rodríguez y el gobernador del estado Miranda Héctor Rodríguez) respondan a las propuestas presentadas por el equipo negociador de Guaidó (el ex alcalde de Baruta Gerardo Blyde, el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional Stalin González y el ex rector del Consejo Nacional Electoral Vicente Díaz)
Siguiendo las exigencias de Noruega ambos grupos negociadores mantienen reserva absoluta sobre los términos de las propuestas y negociaciones en Barbados.
Sin embargo, los dos principales puntos de negociación pasan por lograr acuerdos que permitan realizar nuevas elecciones sin Nicolás Maduro en el poder (principal exigencia opositora, mientras el régimen de Maduro aspira a lograr el retiro de las sanciones internacionales y comenzar a recibir (especialmente de la Unión Europea) un trato similar al que recibe el régimen de Cuba.
Sin falsas expectativas
El proceso de reincorporación de Venezuela al TIAR inició el 7 de mayo de 2019, cuando los diputados del Parlamento discutieron el proyecto de acuerdo para la adhesión. Posteriormente el 28 de mayo se discutió y aprobó en primera discusión y finalmente se aprobó en segunda discusión y se sancionó la reincorporación el 23 de julio.
En este periodo un sector de la oposición venezolana fue especialmente crítico con Guaidó, porque desde su perspectiva se retrasaba la incorporación al TIAR.
Según Mariano de Alba “es una buena idea que Venezuela se reincorpore al TIAR (…) Ahora, de allí a concluir que basta con que Venezuela se reincorpore e invoque el tratado para que actúe una coalición militar internacional es una ilusión. La conformación de una coalición militar no responde fundamentalmente a consideraciones jurídicas como invocar un tratado sino a consideraciones políticas. Todos los Estados Parte del TIAR, salvo EEUU, han rechazado el uso de la fuerza para la situación en Venezuela”.
De hecho, De Alba sostiene que el uso de la fuerza o una coalición militar se dará en Venezuela cuando cualquier país, “pero especialmente EEUU, considere que los costos de no intervenir son mayores a los de intervenir, es decir, que la situación sea un riesgo insoportable para EEUU u otros países”.
En los días siguientes a la aprobación del TIAR el Departamento del Tesoro de EEUU amplió la sanciones individuales contra representantes del régimen de Maduro e incluyó a los hijos de Cilia Flores y a dos empresarios colombianos acusados de mantener negocios irregulares por más de 300 millones de dólares a través de la venta de alimentos para las cajas y bolsas CLAP.
No obstante, EEUU decidió por otra parte extender tres meses más hasta el 25 de octubre de 2019 su autorización para que las compañías Chevron, Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes y Weatherford puedan seguir teniendo relaciones comerciales con PDVSA y operando en Venezuela.
Según Guaidó “nuestro reto es movilizar y aumentar la presión dentro y fuera de Venezuela para lograr nuestro objetivo (…) La transición es irreversible, pero no existen soluciones mágicas. Tanto el TIAR, como los demás mecanismos que usaremos, requerirán aumentar la presión interna y externa”.
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