JOSUÉ BRAVO
Especial
Guatemala se calienta un día antes de las elecciones
La violencia es un aditivo a la crisis política que vive el país en medio contexto electoral por acusaciones penales, renuncias, capturas y dimisiones por corrupción del gobierno que lideraba Otto Pérez Molina, quien dejó el cargo la noche del miércoles 2 de septiembre para enfrentar a la justicia en medio de denuncias de liderar una red de corrupción aduanera
Un muerto y tres heridos fue el saldo de un enfrentamiento entre simpatizantes de dos partidos en Guatemala, un día antes de que 7,7 millones de ciudadanos acudan a las urnas a elegir al presidente, vicepresidente, 158 diputados al Congreso, 20 al Parlamento Centroamericano y 338 corporaciones municipales para el periodo 2016-2020.
Los enfrentamientos ocurrieron entre la noche del viernes y madrugada del sábado en Santa Bárbara, municipio de Suchitepéquez ubicado a 118 kilómetros al sur de la capital; entre simpatizantes de Libertad Democrática Renovada (Líder y de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
La refriega se dio para evitar un acarreo anticipado de personas entre cada agrupación política para emitir votos este domingo; por lo que el Ministerio de Gobernación confirma la detención de 25 personas, entre ellas un menor de edad, por participar en el enfrentamiento.
El hecho de violencia es un aditivo a la crisis política que vive el país en medio contexto electoral por acusaciones penales, renuncias, capturas y dimisiones por corrupción del gobierno que lideraba Otto Pérez Molina, quien dejó el cargo la noche del miércoles 2 de septiembre para enfrentar a la justicia en medio de denuncias de liderar una red de corrupción aduanera.
Una encuesta de la empresa ProDatos, publicada el jueves por el diario Prensa Libre, situó en primer lugar a Jimmy Morales, un comediante postulado por el derechista Frente de Convergencia Nacional, con 25% de las preferencias.
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Le siguen el abogado derechista Manuel Baldizón, del Partido Libertad Democrática Renovada, con 22,9%, y la ex primera dama Sandra Torres, de la socialdemócrata Unión Nacional de la Esperanza, con 18,4%.
La posibilidad de que agrupaciones políticas acarreen votantes para favorecerse en los resultados de las elecciones del domingo genera incertidumbre en varios municipios de las provincias, lugares donde las fuerzas de seguridad permanecen en alerta ante posibles enfrentamientos.
Para garantizar la seguridad, más de 34.000 policías han sido desplegados en Guatemala; no obstante; tres agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) fueron retenidos por pobladores enardecidos de San Fernando Chahal, en el departamento de Alta Verapaz, quienes exigen dádivas del alcalde.
Los pobladores quemaron un vehículo, que al parecer pertenece al alcalde, y bloquearon una ruta cerca de donde se encuentra el Centro de Salud.
Este sábado, tres días después de la renuncia de Pérez Molina y en víspera de las elecciones, se manifestaron en la capital del país advirtiendo a los candidatos a la presidencia que se acabó la tolerancia a la corrupción.
"Esto apenas empieza a restaurar el tejido social. Hemos logrado juntarnos con (indígenas) ixiles, xinkas, campesinos, mujeres, todos los sectores e ideologías con el objetivo de decir basta de corrupción y hoy logramos la renuncia (de Pérez). Hicimos la presión, nos falta la prisión para estas gentes", dijo a la prensa internacional, Isabel Juárez, del colectivo Otra Guatemala.
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El grupo convocó a esta protesta por redes sociales, instrumento aliado en las demandas callejeras en Guatemala desde hace 20 semanas.
"Vamos de luto porque consideramos que las elecciones son un proceso muerto, sin reformas y con una cantidad de gente (candidatos) involucrada en actos de corrupción y clavos (problemas) en tribunales", agregó Juárez.
La campaña electoral estuvo siempre a la sombra de los sonados casos de corrupción en el gobierno y las presiones en las calles, exigieron sin éxito suspender los comicios que ofrecen poco para un cambio verdadero en el país.
Los guatemaltecos creen que al aplazar las elecciones se podría dar tiempo para que se hagan cambios en la financiación de los partidos políticos y para que candidatos distintos se puedan presentar, aunque no está claro si eso sería posible. Pérez Molina ha dicho que aplazar las elecciones sería ilegal.
Los principales candidatos no son alternativas para una masa crítica que señala a Morales como el “peor es nada”, dado su escasa trayectoria política; a Baldizón le llaman “Doctor Copy-paste”, apodo que se popularizó al descubrirse que había copiado buena parte de su tesis doctoral y de un libro publicado en 2014; además de cuestionarlo como el representante de la clase política tradicional.
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Y a Torres como un personaje manipuladora que fue capaz de divorciarse de su esposo, el ex presidente Álvaro Colom, para poder presentarse sin violar la ley que impide que familiares del presidente ejerzan el cargo y, sobre Zury Ríos, y de la hija del general y el dictador de Guatemala, Efraín Ríos Montt (1982-1983), “lo mismo que nuestros abuelos: no podemos votar a descendientes del genocida”.
Jonathan Menkos, director del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, ha calculado que la corrupción se lleva el 6% del presupuesto anual del estado, unos 560 millones de dólares anuales.
Ese dinero equivale al 75% del presupuesto del Ministerio de Salud Pública y deja 2,6 millones de niños cada año sin útiles escolares, o 1,2 millones de niños menores de cinco años que no reciben suplementos alimenticios, en un país donde el 50% de los menores de cinco años sufre desnutrición crónica y el 70% de la población vive en la pobreza.
Legítimas o no, los guatemaltecos van a elecciones en este crudo escenario, y el Tribunal Supremo Electoral dio luz verde a los comicios distribuyendo el material electoral con algunos contratiempos, además de decretar la veda proselitista y prohibición del consumo de bebidas alcohólicas.
“Legalmente habrá ganadores, pero el proceso no tiene legitimidad. Todos los actores involucrados están siendo cuestionados, pero el proceso igual se llevará a cabo”, afirma a la revista Contrapoder el politólogo Miguel Castillo.
Mientras se vota por nuevo mandatario, Pérez Molina, quien ha negado los cargos de corrupción ante un juez, pasará cuatro días en la cárcel militar del cuartel Matamoros, en Ciudad de Guatemala, a la espera de que la justicia determine si hay suficientes elementos de prueba para ligarlo al proceso de La Línea, como se llamaba la red de corrupción que cobraba sobornos en el sistema de aduanas.
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