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PERÚ

Keiko Fujimori investida con la "cúpula de hierro" en el Senado

Tiene una bancada fuerte, pero tendrá que manejarse con mano zurda para que le aprueben las medidas extraordinarias que le permitan luchar contra la inseguridad y El Niño

LIMA. Keiko Fujimori tomó oficialmente las riendas del país. En su discurso de juramentación afirmó: “Empezaremos a escribir nuestro futuro por los próximos cinco años, ni un día más". Se veía confiada. Confianza que se retrata en la composición del Congreso bicameral, que se estrena luego de más de 30 años de una legislatura unicameral.

Está investida con una especie de “cúpula de hierro” formada por su poder en el Senado, en el cual el legislador más cercano a ella, resultó ser el presidente de esta Cámara y del Parlamento: Miguel Torres, de Fuerza Popular, del mismo partido de Fujimori.

En su triunfo también está la impronta de Renovación Popular, partido de Rafael López Aliaga, quien fue el tercero en el balotaje de junio.

Torres, también ejercerá el cargo de segundo vicepresidente de Perú. Su elección en la Cámara Alta no fue un logro fácil. Fue escogido en una estrecha votación y ganó apenas por un solo voto contra la lista presentada por una coalición de cuatro partidos de centro y de izquierda que lideró Daniel Barragán, de la organización política Partido Cívico Obras.

Que en este primer año de gobierno de Keiko Fujimori tenga la presidencia del Congreso de su lado le garantiza que no habrá vacancia por esta vía.

En este sentido, el analista político Luis Fernando Nunes opinó: “De alguna manera la Cámara de Senadores está en manos del oficialismo para blindar a la presidenta y porque esta toma decisiones que filtran las leyes polémicas que pueda aprobar la Cámara de Diputados, pero a saber también de alguna manera le pone un pare, un stop a que hagan cualquier nombramiento loco”.

En Diputados, Fuerza Popular no contó con la misma suerte. Ahí quien presidirá será Óscar Reto, un militar retirado, que obtuvo la mayoría de votos por una plancha compuesta por Juntos Perú (partido de Roberto Sánchez, que le disputó el balotaje a Fujimori), Partido del Buen Gobierno, Obras y Ahora Nación.

Reto es de la formación centroderechista, Partido del Buen Gobierno.

El analista lo describió como “un tipo serio, demócrata, que a pesar que entró por un partido de izquierda, creo que no va a quemar su reputación con radicalismo”.

Nunes abriga la esperanza que “todo le va a salir bien a la presidenta” por lo memos este año legislativo y el primero de su mandato.

Movimientos de acuerdo con intereses

El Congreso peruano lo integran seis partidos: Fuerza Popular, Juntos por Perú, Renovación Popular, Partido del Buen Gobierno, Partido Cívico Obras y Ahora Nación.

Los escaños

Senado

Diputados

Total: 60 senadores y 130 diputados.

Del lado del oficialismo (derecha) en el Congreso están: Fuerza Popular y Renovación Popular, si bien son la bancada más fuerte no tienen la mayoría, lo que los obliga a hacer acuerdos con fracciones menores de la centroderecha.

Por ahora, la corriente centrista hace llave con la izquierda, Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación están con Obras (centroizquierda) y con Juntos por Perú (izquierda).

En el complejo tablero político de Perú buscar la estabilidad es un desiderátum inevitable. De ahí, que Keiko Fujimori debe moverse con “mano zurda” también para lograr la aprobación de algunas leyes muy importantes y que forman parte de su plan de gobierno.

La deriva aconseja que establezca buenas relaciones con la centroderecha, cuyas bancadas se vislumbra actuarán como bisagras de acuerdo con sus intereses en las votaciones que se den en el Parlamento.

Nunes vaticina que la alianza estratégica de derecha de Fuerza Popular y Renovación Popular será mucho más duradera que los que integran el bando opositor.

De acuerdo con su criterio, al partido Obras no le favorece en nada aliarse con Juntos con Perú. “Porque esa gente es utilitaria, pragmática y radical”.

Destacó que, solamente el partido de Rafael López Aliaga, Renovación Popular, incluye en su reglamento interno que el líder del partido, a pesar que no va a ser senador, tiene voz y voto en elecciones de la bancada o del grupo parlamentario.

Mientras que el resto está sometido a los vaivenes de la propia dinámica tanto en Diputados como en el Senado.

“Algunas veces votarán por una cosa, otras veces votarán por otra. Prueba de fuego, las medidas extraordinarias que va a pedir la presidenta para legislar en materia de seguridad”, acotó Nunes. Y también para enfrentar el fenómeno climatológico de El Niño. Para combatir estos dos flagelos otorgará “recursos extraordinarios”.

Sin embargo, Keiko no las tendrá fácil. Basta calibrar la actitud de los parlamentarios izquierdistas que abandonaron el Congreso, ante de que ella diera su discurso cuando juró como presidenta.

Mapa político sigue en reacomodo

En Perú, la composición del mapa político no acabó con la elección presidencial de junio.

Ahora toca el examen de los partidos. De 57 partidos vigentes en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP), solo 15 tienen asegurada su permanencia tras las elecciones generales de abril y los comicios regionales y municipales de octubre de 2026. La definición se verá en enero de 2027.

Esta es la mayor reconfiguración en años, pero que el mapa se haya reducido no garantiza una mejor representación política.

Luego en octubre viene la otra medición: las elecciones regionales y municipales.

La incidencia de estos comicios sobre la gobernabilidad de Perú y la estabilidad de Keiko Fujimori divide las opiniones.

Nunes apunta que serán unos comicios muy pragmáticos y los partidos de izquierda se inclinarán a favor de la presidenta.

Piensa que los partidos y candidatos estarán en la posición: “Tú me das, yo te doy. Tú votas para que yo tenga recursos y yo me quedo tranquilito, no te hago revueltas. Eso es lo que creo que va a pasar. La gente por más humilde que sea, en el plano político, no se va a dejar llevar por presiones, porque además esos líderes de esos partidos que van a desaparecer en enero, ¿qué influencia van a tener si ya no van a hacer nada?”.

Nunes afirma que hay que pasar la página, el Perú lleva 10 años perdidos entre presidentes interinos, presidentes sustituidos, presidentes vacados. “La gente quiere mirar al futuro. Mirar al futuro es pensar en sus negocios y en su economía. Por lo tanto, Roberto Sánchez, si no se pone en las pilas y piensa en su futuro y sigue sangrando por la herida, no va a ninguna parte”.

Para otros, el escenario se representa sumamente complejo y un desafío estratégico de gran envergadura para cualquier fuerza política que asuma o ejerza el gobierno nacional, incluido el fujimorismo.

El proceso puede ser un revés para la presidenta y el partido gobernantes por la debilidad histórica del fujimorismo en las regiones.

Fuerza Popular ha concentrado su caudal político y su mayor resistencia en ciertos sectores urbanos y en el Congreso. Las regiones del sur y del centro, por lo general, se muestran profundamente refractarias a sus propuestas, lo que limita de forma natural su capacidad de victoria o de gestión territorial efectiva fuera de Lima y ciertos bastiones específicos.

También está el costo político porque cuando un partido o líder asume el gobierno central en medio de una alta polarización —con un país fuertemente fragmentado tras un proceso electoral ajustado—, el desgaste de la gestión pública suele trasladarse de inmediato a las urnas locales. Las demandas insatisfechas se convierten rápidamente en un voto de castigo contra la administración central en las provincias y distritos.

Y, por último, la fragmentación y atomización del poder local, en las elecciones regionales y municipales peruanas rara vez predominan los grandes partidos nacionales. Por el contrario, suelen triunfar movimientos regionales independientes, agrupaciones locales efímeras u opciones de distintas tendencias ideológicas que compiten con dinámicas muy particulares, restando protagonismo y control territorial a los partidos tradicionales.

Los nuevos riesgos de Keiko

Keiko Fujimori está ante el riesgo de polarización territorial porque enfrentar comicios en los que el rechazo político hacia el fujimorismo es alto, implica el riesgo de que estas elecciones funcionen como un virtual plebiscito de desaprobación a su liderazgo, consolidando un mapa político adverso y limitando los puentes de gobernabilidad territorial.

La presidenta debe atender asuntos prioritarios que han causado el descontento en el país andino en esta última década.

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FUENTE: Ascensión Reyes R

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