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VENEZUELA

La dolarización no encaja en ningún país que se respete a sí mismo, según economista

El alza de precios y la acelerada devaluación del bolívar se resuelven con medida fiscal, tasa de cambio flexible y elecciones libres, afirma Miguel Rodríguez

Por Olgalinda Pimentel

CARACAS.- Adoptar la dolarización en Venezuela como opción, frente a la inflación y a la acelerada depreciación del bolívar que agobian a la población en la maltrecha economía, es “un disparate” que condena al país no solo a la dependencia petrolera sino también al estancamiento y al hambre, asegura el economista Miguel Rodríguez, experto en política monetaria.

Y no importa si está parcialmente dolarizada en la práctica por el proceso de desestabilización.

Resolver el déficit fiscal, cuyo monto se oculta en la opacidad oficial, y una tasa de cambio unificada y flexible son las vías para buscar una solución al problema aún con la moneda actual, según Rodríguez, que no ve aceptable cambiar el bolívar por el dólar que a fin de cuentas lleva también la devaluación a cuestas.

Asumir la tarea pasa también por emprender un proceso de reinstitucionalización necesaria a través de elecciones, argumenta.

Reestructuración con elecciones

“Lo que debería haber es un proceso de reinstitucionalización en el país, tener unas elecciones lo antes posible que reflejen verdaderamente la voluntad de los venezolanos para que el nuevo gobierno se encargue de la restructuración de la deuda, de la política petrolera, de abrir grandes campos a PDVSA y a las grandes multinacionales que puedan regresar confiados y con concesiones de 40 años, que es lo que necesitan para recuperar sus inmensas inversiones”.

Rodríguez, analista controvertido de la economía venezolana y expresidente del Banco Central de Venezuela, BCV, (1992) ha analizado con rigor técnico durante décadas la conveniencia de la caja de conversión, un sistema antiquísimo que implica tener dólares de reserva.

Y hoy sigue siendo un duro crítico del esquema que se debate en el país, aun cuando comprende las agudas dificultades que afectan los bolsillos de la población. “Venezuela está muy mal ahorita por todos los desastres, pero aun en este momento la dolarización es otro disparate”, reitera.

“La dolarización no encaja en ningún país que aspire a diversificar sus exportaciones, fuera de la tradicional petrolera”.

Menciona que en América Latina solo Panamá (1904), Ecuador (2000) y El Salvador (2001) poseen economías dolarizadas. “Y en ellos solo hay hambre”, insiste.

La dolarización de la economía en Venezuela es cuestionada por expertos

Dolarización incierta

La posibilidad de dolarizar la economía venezolana ha sido planteada en tres ocasiones de crisis severas desde la década de los 80.

Sin embargo, la semana pasada fue dada a conocer por el diputado Antonio Ecarri desde la Asamblea Nacional de mayoría chavista, y por el polémico economista estadounidense Steve Hanke, quien actúa como asesor para la redacción de una ley sobre el tema, en el contexto singular: el tutelaje del gobierno de EEUU.

La propuesta, que fue descartada de inmediato por el presidente del Legislativo, Jorge Rodríguez, “no tiene sentido”, según el especialista destacado por intentar transformar la economía del país desde su desempeño en Cordiplan en 1989, durante el cercenado gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993).

“Ese planteamiento no tiene ningún fundamento de ninguna naturaleza. Tú tienes que mantener tu moneda. La política cambiaria es una parte esencial de la política monetaria de todos los países del mundo que se respeten”.

También lanza duras críticas a Hanke, a quien apodan Money Doctor.

“Steve Hanke no tiene el mínimo reconocimiento en ningún sitio del mundo como economista. Milton Friedman, economista estadounidense especialista en cuestiones monetarias, lo hubiese raspado”, desliza.

Y subraya: “Él pudo parar la inflación en Montenegro porque si tú dolarizas te pegas simplemente a la inflación del dólar americano, pero condenas al país al estancamiento, al desempleo y el hambre que es lo que ocurrió en el único país que le hizo caso y que es hoy el más pobre de Europa”.

Rodríguez sostiene que la dolarización ocasiona más problemas que alivios en la vida real, porque “condena inevitablemente al petróleo, como siempre”.

Atender el déficit fiscal

Una opción más efectiva que dolarizar, dice, es solucionar el déficit fiscal a través de una política monetaria responsable desde el Banco Central, pues esto permitiría resolver los problemas de la inflación y de la devaluación del bolívar en busca de solventar la crisis que afecta a Venezuela.

“La inflación es un problema que se resuelve liquidando el déficit. Venezuela tiene en la actualidad una inflación intermedia, no hiperinflación en este momento. El año pasado tuvo una inflación promedio de 400%, aproximadamente, y en este 2026 ha ralentizado”.

Explica que lo que se transforma en excesiva monetización de la economía son los déficits fiscales financiados, la falta de reservas internacionales por otro lado, que no permiten tener una tasa de cambio estable, aunque pueda ser flotable.

Por esta vía también puede atenderse devaluación del bolívar, adoptar una tasa de cambio variable es lo más aconsejable, puntualiza.

Rodríguez recuerda que Venezuela tuvo experiencias positivas en este sentido, aunque aspectos clave de la economía han estado sujetos históricamente a las distorsiones políticas.

Imagen de diciembre de 2016 que muestra la fachada del Banco Central de Venezuela.

La moneda en Venezuela

“Todos los países del mundo tienen sus monedas y pueden ser tipos de cambio fijos en economías más atrasadas o de cambio flotante en las economías normales y eso que fue lo que hicimos en marzo de 1989 en Venezuela, cuando acabamos con el sistema prostibulario de la Oficina de Régimen de Cambio Diferencia (RECADI) que tenía una tasa 4.50 bolívares por dólar para los ricos y otras tres de 7.50, de 14.50 y de 48 libre”.

Con el fin de este sistema también acabaron con las prácticas de corrupción. “El control de cambio se convierte en un antro, en un prostíbulo de corrupción administrativa”.

“Nosotros unificamos en un mes la tasa de cambio durante el gobierno de Pérez, a pesar de que no conseguimos reservas”, asevera.

Relata que junto al entonces candidato Pérez se movilizaron con fuerza en 1988, en plena campaña electoral, con organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

“Yo formaba parte del Peterson Institute for Intrnational Economics, posiblemente el mejor centro internacional de investigaciones en economía, e inmediatamente comenzamos a visitar los equipos que trabajan con Venezuela. Yo prácticamente monté las mesas de Venezuela en el FMI y en el BM que luego me llevé para Caracas, donde se abrieron las oficinas más grandes de Latinoamérica”.

Rescatar la economía

Fue un intento de rescatar la economía que, asegura, derivó en el inicio imparable de la devaluación durante la caída de bancos privados en el país bajo el gobierno siguiente de Rafael Caldera.

“La locura de Caldera de cerrar el Banco Latino y echarse al pico a la mitad del sistema financiero de Venezuela da inicio y acelera la inflación, y la tasa de cambio llega a 500”, recuerda.

Rodríguez considera que el desarrollo de Venezuela debe tomar el ejemplo de los “tigres asiáticos”, así como el aumento de la producción petrolera y el montaje de un fondo de estabilización macroeconómica que tuvo el país en la década de los 70.

“El principio del Fondo es que tu retiras en reservas internacionales en ese fondo soberano los aumentos de ingresos petroleros provenientes del aumento de los precios del petróleo y solamente inyectas en la economía lo proventos que vienen del aumento de la producción. Si tu aquello lo dejas circular en la economía entonces se sobrevalua la moneda”.

A pesar de poseer profundo conocimiento de la economía venezolana en tiempos de crisis severa, Rodríguez afirma que nada tiene que decirle al régimen en la materia.

“Lo que pasa es que con esta gente no se puede hacer nada porque el que está tomando decisiones es EEUU que se lleva el petróleo de Venezuela para colocarlo en el mercado y no se sabe del uso de los dólares. Además, no se lo entregan a esta gente porque sabe que son de la peor especie. Pero yo he visto y escuchado a Trump decir que ellos se cobraron tres veces los 4,700 millones de dólares de la intervención por la cabeza de Maduro”.

Steve Hanke no es enviado de Trump

Rodríguez dice conocer las posturas económicas de Steve Hanke y asegura que no posee los conocimientos suficientes en asuntos monetarios.

Aclara que el economista estadounidense no tuvo que ver con la caja de conversión en Argentina, como señalaron publicaciones en días pasados.

“Esa caja de conversión la montó el argentino Domingo Cavallo y no le preguntó nada a Hanke”.

También despeja dudas acerca de si el economista es un enviado del gobierno de EEUU, al que más bien ha cuestionado por su política arancelaria.

“A él no lo envió la administración de EEUU. Eso de la dolarización lo están motorizando un par de venezolanos: Antonio Ecarri y Roberto Smith, a quien incorporé a mi equipo de Cordiplan hace años. Quizá Ecarri se quiere lanzar de candidato de Trump”.

“Yo no creo que eso sea así, porque la administración Trump ya lo ha apartado supuestamente, y hasta la Asamblea Nacional chavista ha tomado decisiones”, ha desmentido que haya sido contratado, agrega.

Rodríguez también descarta que el planteamiento de ir hacia el nuevo esquema dolarizado sea parte una supuesta estrategia para impulsar la moneda estadounidense de modo global y neutralizar, de paso, las inversiones de China en la región. “No creo que nada de eso esté planteado”.

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FUENTE: Entrevista al economista Miguel Rodríguez, experto en política monetaria y expresidente del BCV

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