Persecución

La Habana endurece la represión contra opositores y periodistas tras la victoria demócrata en EEUU

La condena del escritor Ángel Santiesteban, las detenciones de las periodistas Camila Acosta y Yoani Sánchez, así como el hostigamiento contra otros activistas y comunicadores coinciden con la recuperación del control del Congreso estadounidense por el partido Demócrata

Por ILIANA LAVASTIDA

MIAMI — La reciente condena impuesta al escritor y opositor Ángel Santiesteban-Prats de parte del tribunal Municipal Popular de Diez de Octubre en la capital cubana, se suma a una sucesión de detenciones, amenazas y acciones de hostigamiento contra representantes de la oposición y del periodismo independiente en la isla, en una semana marcada por acontecimientos políticos de particular relevancia para las relaciones entre Washington y La Habana.

Santiesteban, una de las voces intelectuales más críticas del sistema político cubano, recibió una sanción de dos años de privación de libertad, junto con otros tres integrantes de la masonería cubana, en un proceso donde se les señala de operaciones de cambio de divisas estadounidenses, que a partir de alegaciones de los acusados estarían destinadas a financiar necesidades del Asilo Nacional Masónico Llansó. El caso ha despertado cuestionamientos sobre la proporcionalidad de las sanciones y sobre el trasfondo político de un proceso que afecta también a una institución de la sociedad civil cubana.

La trayectoria de Santiesteban está marcada por su enfrentamiento directo al régimen, denuncias de la represión y su defensa de las libertades fundamentales. Su anterior encarcelamiento, después de una condena de cinco años en 2013, convirtió su caso en uno de los más conocidos entre los intelectuales cubanos que han sufrido consecuencias judiciales por sus frontales posiciones.

El agravamiento del clima de tensión en Cuba por estos días se aprecia en las acciones emprendidas contra otras figuras que confrontan al oficialismo como la periodista Camila Acosta quien permaneció varias horas detenida por la Policía Política y denunció daños experimentados en su teléfono celular mientras se hallaba en custodia policial. También fue detenido Adelth Bonne Gamboa, colaborador de medios independientes, quien recibió una multa y sufrió la confiscación de equipos de trabajo. El episodio más reciente es la detención de Yoani Sánchez, directora del diario digital 14ymedio, ocurrida este jueves 5 de noviembre. El Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ) condenó su arresto y lo consideró parte de una ofensiva más amplia contra el periodismo independiente.

Los argumentos de Santiesteban

En declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS, Santiesteban explicó “dije en el juicio que no se había demostrado que yo había cambiado dólares en un mercado informal. Que yo le había dado los dólares a los masones que lo tenían destinados para la actividad mensual de los ancianos del asilo. No cambié ningún dólar en ningún lugar. Ellos no lo pudieron demostrar tampoco. Pero es como si fueran sordos. Fue un operativo de la SE (Seguridad del Estado) como si estuvieran procesando a terroristas. Policías y sicarios de la SE a varias cuadras a la redonda”.

Y añadió, “dijo la jueza que habíamos dañado la economía nacional, algunos se rieron el público”.

“Le entregué el dinero a los hermanos de Miami que me habían encargado de comprar confituras para la actividad, pero como luego decidieron venir, se lo di a ellos (el dinero) para que lo compraran. No fui a ningún mercado. Ellos mismos me dieron dinero CUP para entregar en el asilo porque hacía falta en ese momento para comprar utensilios de limpieza entre otras cosas”, explicó Santiesteban.

“Fue una burla, un acto circense, acotó. Estaba en el jefe de Villa Marista allí. Y el peor escándalo: sin que la jueza hubiera terminado de leer la sentencia, por la hora, se ha descubierto que Razones de Cuba lo estaba informando. Cuando los jueces subieron a reunirse, allí arriba los esperaba la esbirra teniente coronel Kenia y el jefe de Villa Marista”, finaliza el relato de Santiesteban.

Es válido señalar que junto a Santiesteban los procesados por el Tribunal municipal de Diez de Octubre, según la sentencia oficial consultada por DIARIO LAS AMÉRICAS en el perfil de Facebook de esa instancia, también aparecen los nombres de José Ramón Viñas Alfonso, a quien piden 4 años de privación de libertad; Fernando Marcos García, sentenciado a 3 años de encarcelamiento y Osvaldo Ernesto Villegas Digat, que como a Santisteban sentencian a 2 años de prisión.

En opinión de quienes conocen de la postura contestataria de Santiesteban, así como de un amplio sector de los masones que rechazan la injerencia del régimen respecto a los designios de esa institución, es que han fabricado esta causa para encarcelarlos.

¿Coincidencia?

La sucesión de estos acontecimientos coincide con un cambio significativo en el panorama político estadounidense. En las elecciones legislativas de medio término celebradas el 3 de noviembre, los demócratas recuperaron el control de ambas cámaras del Congreso, una derrota política para el partido republicano, lo cual trae un cambio significativo en el equilibrio de fuerzas en Washington.

La nueva mayoría demócrata tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado tendría la capacidad de influenciar o modificar las decisiones de la Casa Blanca y abrir debates legislativos sobre la política exterior diseñada por el presidente Trump, incluidas las relaciones con Cuba.

Aunque todavía no existen elementos públicos suficientes para establecer que la escalada represiva en Cuba responda directamente al resultado electoral estadounidense, la coincidencia temporal merece atención. La Habana enfrenta un escenario de creciente presión económica y diplomática por parte de Washington, mientras la oposición interna y los medios independientes continúan denunciando la vigilancia, las detenciones arbitrarias y las restricciones a la libertad de expresión. En ese contexto, el endurecimiento de las acciones contra figuras críticas puede interpretarse como una demostración de control político y un intento de desarticular cualquier espacio de participación ciudadana.

La pregunta que comienza a plantearse es si el Gobierno cubano está anticipándose a una nueva etapa de confrontación política con Estados Unidos y si pretende llegar a ese escenario con la oposición interna coaccionada y los medios independientes bajo mayor presión. Por ahora, los hechos documentados permiten hablar de una concentración de acciones represivas en un período particularmente sensible para la política cubana y sus relaciones con Washington.

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