Resumen: El artículo argumenta que Cuba, históricamente considerada “insumergible”, la llamada “Isla de Corcho”, enfrenta hoy un deterioro estructural sin precedentes bajo el régimen castrista. A diferencia de crisis anteriores, el sistema actual ha debilitado las bases productivas, restringido la iniciativa individual y generado una crisis económica y social profunda que pone en duda la capacidad de recuperación del país.
La Isla de Corcho
En 1936, el economista, ensayista y último embajador de la etapa constitucional cubana, Luis Machado y Ortega, en Estados Unidos, publicó un libro cuyo título bautiza esta columna
Introducción
En 1936, el economista, ensayista y último embajador de la etapa constitucional cubana, Luis Machado y Ortega, en Estados Unidos, publicó un libro cuyo título bautiza esta columna, en el que afirmaba que Cuba era insumergible porque, a pesar de las tropelías de sus gobernantes, no se hundía, una expresión que también manejó el coronel de nuestra guerra de independencia, el italocubano Orestes Ferrara.
Estos dos republicanos esgrimían una verdad incuestionable porque quien estudie la historia de la Cuba republicana,1959, con espíritu crítico, puede apreciar que, aunque en todos los gobiernos se cometieron infinidad de abusos y despojos, el país siempre avanzaba a mejores condiciones de vida.
De la resiliencia histórica al colapso estructural
Cuba soportó más de un depredador a través de su historia republicana; sin embargo, los hermanos Castro, quienes más promesas hicieron y más esperanzas despertaron en la ciudadanía, han sido, con mucho, los más destructivos de todos nuestros gobernantes.
Fidel y Raúl han puesto al país en condiciones más que calamitosas, hasta el extremo de que la Isla ha perdido su condición de corcho y se encuentra al borde de una inmersión absoluta, sin posibilidad de resurgimiento.
El mito del embargo y la responsabilidad interna
Por décadas el sistema castrista ha pretendido justificar sus desatinos denunciando un bloqueo que no existe, realmente, es un embargo comercial repleto de salvedades que permite al mismo país que lo impuso exportar a la Isla en el 2024, 585 millones de dólares casi un 45 por ciento más que en el 2023, aun mas, bajo el gobierno del presidente Donald Trump, muchos más critico del totalitarismo que su predecesor, las exportaciones se incrementaron un 15% en los primeros nueve meses de 2025.
El embargo no le impide a Cuba importar las medicinas y alimentos que requiera la población, solo, que rigorosamente tiene que pagarlos como cualquier otro comprador. Cierto que el castrismo no cuenta con recursos para satisfacer las necesidades del pueblo que desgobierna, pero es su ineficiencia, no la responsabilidad de terceros.
Destrucción del aparato productivo y crisis agrícola
No obstante, el lastre más pesado que sumerge a la Isla no es el embargo, sino las regulaciones impuestas a la población en general, en particular a los individuos que cuentan con capacidad y voluntad para producir riquezas.
Los potenciales empresarios cubanos son malogrados antes de que puedan actuar como tales. Las regulaciones dictadas por el Estado totalitario y el miedo de la clase gobernante a que los ciudadanos tengan independencia económica impiden que en el país se desarrolle una actividad productiva eficiente que satisfaga las necesidades de los pobladores.
El sector más lastrado económicamente ha sido el agrícola. Cuba posee tierras muy fértiles. El país, antes del totalitarismo, se autoabastecía de la mayoría de los rubros del agro y exportaba otros, como hortalizas y frutas, entre las que se destacaban tomates, pepinos, piñas y plátanos. Además, enviaba al exterior ganado bovino y era el principal exportador del mundo de azúcar de caña.
La industria ganadera cubana está, al igual que la azucarera, en bancarrota total; por tanto, hay que preguntarse: ¿qué pasó que estas dos columnas de nuestra economía han dejado de existir? ¿Será que el campesinado cubano y quienes industrializaban esa parte de nuestra economía eran agentes de algún imperialismo extranjero que conspira contra el sistema y que ha conducido a la población al borde de la hambruna?
Recomendación de política
El presente de los cubanos es aterrador: les falta comida, medicina, atención médica, fluido eléctrico y agua; los campos se han quedado sin bosques y las ciudades parecen haber estado sometidas a un ataque nuclear. Por suerte, el totalitarismo no ha sido capaz de eliminar el oxígeno; si no, la población habría muerto por asfixia.
Conclusión
Dr. Luis Machado y Ortega, nuestra Isla de Corcho se está hundiendo. Cuba flotó con los imperfectos generales y doctores de nuestra quebrantada República y aunque ninguno de ellos pudo hundirla, dos delincuentes que incursionaron en la política, sí lo están logrando.
Usted escribió: “ni los cataclismos geológicos de la naturaleza, ni los errores y disparates de nuestros políticos, ni el egoísmo y la miopía de nuestros comerciantes pueden acabar con esta tierra prodigiosa a quien tan acertada y gráficamente se ha denominado la Isla de Corcho del Caribe”. Desgraciadamente, no nos advirtió sobre forajidos como Fidel y Raúl Castro, quienes junto a sus sicarios han hundido virtualmente a su otrora Isla de Corcho.
Cierto que Cuba y los cubanos se están hundiendo; entonces, estamos todos obligados al rescate.
Autor
Pedro Corzo, Senior Fellow, MSI²
Pedro Corzo es un historiador, ensayista, periodista e intelectual público cubano, especializado en la historia política de Cuba y América Latina, con una trayectoria profesional que abarca varias décadas en investigación, medios de comunicación y producción documental. Es colaborador habitual de importantes medios en español como El Nuevo Herald, La Prensa, El Mundo y Montonero, así como de múltiples plataformas digitales centradas en el análisis político y la memoria histórica.
Corzo es conductor del programa Opiniones en WLRN Canal 17, donde dirige debates en profundidad sobre temas políticos y sociales contemporáneos. Ha producido 16 documentales históricos, entre ellos Zapata, Boitel vive, Los sin derechos, Muriendo a plazos y Las torturas de Castro, muchos de los cuales abordan la represión política, el exilio y la resistencia.
Es autor de 23 libros, entre ellos Guevara: Anatomía de un mito, El espionaje cubano en Estados Unidos y La República que perdimos, y actualmente se desempeña como vicepresidente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio y del PEN Club Cubano en el Exilio.
Descargo de responsabilidad
Publicado originalmente en el Instituto de Inteligencia Estratégica de Miami, un grupo de expertos no partidista especializado en investigación de políticas, inteligencia estratégica y consultoría. Las opiniones son del autor y no reflejan necesariamente la posición del Instituto. Más información del Miami Strategic Intelligence Institute en www.miastrategicintel.com
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