QUITO.- HUGO VILCHEZ VALERO
@hvtoma
Especial
Labores de rescate, prioridad en la costa ecuatoriana
Tras el terremoto, Ecuador se vuelca a la recuperación. Al grupo de especialistas en rescate del país se ha unido personal de Venezuela, Colombia y El Salvador, entre otras naciones
La labor de rescate no se ha detenido en las zonas afectadas por el violento sismo de 7,8 grados en la escala de Richter, que azotó Ecuador el pasado sábado.
Al grupo de especialistas en rescate del país se ha unido personal de Venezuela, Colombia y El Salvador, entre otras naciones.
En la zona de Calceta. (Facebook)
“Sé que los topos (Brigada de Rescate Topos México de Tlatelolco creado tras el terremoto de 1985) están desde el lunes trabajando”, informó Scarlet Cartaya, investigadora venezolana perteneciente al programa Prometeo y que actualmente trabaja en la Universidad Laica Eloy Alfaro, único centro educativo de la provincia de Manabí.
La comunicación en los sectores que padecieron daños graves ha sido compleja; si bien se ha restituido la luz eléctrica, el servicio es intermitente. Tampoco hay agua potable por el mismo problema: las bombas de impulso no funcionan y llega por momentos a las edificaciones. Por ahora, quienes tienen celulares o equipos electrónicos y viven en zonas menos afectadas se mantienen informados por Whatsapp o por otras redes sociales; así supieron que las autoridades piden que los habitantes alojen en sus casas a médicos extranjeros durante determinados días porque se requieren con urgencia.
En la zona de Chone, Manabí. Calceta. (Facebook)
Oficialmente se contabilizan 413 muertos y más de 2.500 heridos, de acuerdo con un boletín del Ministerio Coordinador de Seguridad a cargo de César Navas.
La labor de los rescatistas ha dado sus frutos. Las historias se han sucedido en diversos sitios. En Manta tres personas fueron sacadas por los bomberos de un entrepiso de un centro comercial; en Portoviejo, un policía contaba feliz a una agencia de noticias que rescató a un hombre de entre los escombros y familiares hablaban de cómo salvaron a sus seres queridos y vieron muertos a otros. “Nunca me detuve a pesar del temblor”, narró un habitante a una televisora local al recordar el momento del movimiento telúrico.
En la zona Canoa, Manabí. (FACEBOOK)
Ver este tipo de salvamento, en algunos casos riesgosos, no se ha limitado a medios oficiales o privados o fotos, sino a la redes sociales que de diversas maneras lo han “viralizado”.
Voluntarios con cuidado
Pedro Zalamea es un carpintero cuencano (provincia de Azuay), aunque él se describe como aprendiz en el arte de transformar paletas en muebles de buen gusto. También es un joven de 22 años que quiere ayudar a su país.
Una madre llora a una de sus hijas fallecidas tras ser encontrados sus restos, en de Pedernales. (EFE)
El martes salió con siete personas con sus vacunas respectivas, en edades comprendidas entre 24 y 45 años, que tienen experiencia en rescates, primeros auxilios, traducción, cocina, conducción de vehículos rústicos y en seguridad. Van en dos autos 4x4 y en un camión cargado con agua potable, comida y medicinas, pero acompañados, en caravana, por los bomberos.
Previamente, Zalamea contaba que un grupo había salido con Jota Ponce (así lo conoció a través de Facebook), quien informa de su experiencia en esta página social, donde además ha incluido fotografías: “Desde el lunes hemos recorrido Quito-Aloag-Sto Dgo-El Carmen-Flavio-Chone-Canuto-Calceta-Chone-San Antonio-San Vicente- Bahía- San Vicente-Canoa-Jama- Coaque-Pedernales. Las vías están abiertas, y transitables. No hay mayor peligro. Los lugares más densos y necesitados, al momento, son Jama, Canoa, Coaque y, por supuesto, Pedernales. Necesitan mucha agua y comida. Para que coordinen sus colaboraciones. Repito, todo es relativamente seguro aunque igual recuerdo que sí es bueno viajar mínimo 2-3 carros”.
Los pobladores de las zonas afectadas hacen largas colas para abastecerse de agua. (EFE).
María Caridad Peña, psicóloga, junto con un grupo de profesionales recomienda a los voluntarios que se apertrechen de agua y alimentos para que no se conviertan en una carga para las autoridades y grupos que trabajan en las zonas de desastres. “Que se preparen porque van a ver y vivir situaciones difíciles”, señala desde Quito, donde está muy activa aportando su grano de arena.
Indicó que “nuestra ayuda es importante, pero al momento no se puede brindar apoyo psicológico en los lugares afectados. Los primeros auxilios psicológicos están en relación con verificar si no hay heridos y si han sido tratados, cubrir las necesidades básicas (alimentación, vestido, descanso), verificar que no se encuentran en lugares de riesgo y normalizar y anticipar las reacciones frente la crisis”.
Organismos de socorro de Pedernales ayudan a encontrar víctimas. (EFE)
Agrega que la reconstrucción de los hechos viene después. “Cuando lo básico esté resuelto tendremos espacios de intervención por un largo tiempo. Por favor, consideren antes de viajar y, si deciden hacerlo, comuníquense con nosotros porque podemos apoyarles antes y después de su intervención”.
Salazar confirma esta máxima: “Yo en la universidad trabajo temas sobre amenaza de deslizamientos e identificando zonas de riesgos por mi experiencia en los deslaves de 1999 en el estado Vargas (Venezuela); sin embargo, en este momento, si se quiere, soy una afectada más y en esta situación lo mejor es no molestar y dejar que las autoridades hagan su trabajo”.
Policía y bomberos rescatan a una niña fallecida en el sector de Pedernales. (EFE)
Actividad indetenible
Las labores de auxilio en la franja costera que da hacia el Pacífico han sido intensas, aunque no son los únicos poblados atendidos.
En recorridos que han realizado los voluntarios han levantado informes de las necesidades en poblados como Canuto, Calceta, San Vicente, Chamanga o Muisne.
El fiscal Provincial del Azuay, Lizandro Martínez, se encuentra en Pedernales y desde allí señala que a partir del domingo 17 la Fiscalía General del Estado organizó grupos que desplegó hacia zonas claves.
El equipo lo conforman médicos forenses, psicólogos, un fiscal y un secretario, el número de personas depende de los sitios destinados.
“Hemos seguido el protocolo internacional, los cuerpos que son reconocidos por su familiares se registran. Si no están identificados, los que se conocen como NN, se hace de otra manera, se les toman sus huellas dactilares y sus cuerpos se refrigeran mientras se logra dar con sus familiares y datos. A los extranjeros que, hasta ahora hemos contabilizado siete, se encuentran en Santo Domingo a la espera de la respuestas de sus respectivas embajadas”.
Reconoce que nunca había vivido una situación como esta. Los centros forenses están ubicados en Manta, Manabí; Esmeraldas y Santo Domingo de Tsáchilas.
“La parte más difícil y compleja es en los hoteles, en este caso Pedernales donde me encuentro, hay que hacer movimientos de tierras y otras actividades que no son rápidas de implementar y muy delicadas, pero estamos trabajando en eso”, indicó.
Ciudadados quiteños entregan ayudas humanitarias a los damnificados. (EFE)
Víveres esperados
La llegada de alimentos y ropa trajo en los primeros momentos la aclaratoria -por parte de las autoridades- de qué era necesario primordialmente, comida no perecedera, ropa tropical porque desde la sierra, zona más fría arribaban suéteres o chompas como las llaman aquí y que no servían para este momento, jeringas, gasas para quemados, colchones, mucha agua potable, antibióticos o repelente, entre otros insumos que por los medios de comunicación del Estado y privados, así como radio y prensa ha pedido más.
En las zonas escolares del país, y a través de las escuelas, se les solicitó a los alumnos ayudar en esta situación; mientras que por voluntad propia la gente en edificios, los rotarios, centros deportivos, religiosos y canales de televisión hicieron su parte.
Todo se empaqueta y se transporta acompañado de vigilancia en prevención de actos delictivos, con el fin de que llegue a la gente.
En Manta se han presentado situaciones de cobro de botellones de agua en 5 dólares o cargar un celular por 10 dólares como se quejaban a través de redes sociales o contaba la gente afectada a los medios de información.
Cada día la vigilancia policial y militar aumenta para controlar las ciudades y pueblos afectados por el sismo, con el fin de que no se presenten situaciones de saqueo o robos y se sume esta situación al dolor de la gente que se quedó en la calle. “Sé que hay vigilancia en la zona cero de Manta, conocido como El Tarqui, pero estamos lejos de allí, al Oeste. Eso es lo que se reporta”, advirtió Cartaya.
Una afectada se quejaba en Manta de que le pedían la cédula de identidad para recibir alimentos o los cambiaban de cola porque una era de personas con discapacidad y de la tercera de edad y “nosotros qué hacemos, tenemos niños”, decía molesta.
La angustia, la desesperación, la tristeza, el temor, el desconocimiento, estar sin nada sino con la ropa puesta son elementos que giran alrededor de los afectados y es propia esas sensaciones cuando se viven tragedias de esta naturaleza.
El Ecuador tiende la mano, el exterior los apoya y rescatistas y voluntarios hacen un trabajo diario que rebota en Internet, medios radioeléctricos e impresos.
Mientras la travesía de Zalamea y amigos sigue, él espera llegar este miércoles con su encargo a zonas donde aún le falta un tramo para que llegue la oficial.
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