MIAMI. Es un equilibrio precario establecer negociaciones de paz con regímenes autoritarios, porque se corre el riesgo de que crímenes y criminales atroces queden impunes. El “perdón social” entraña apagar la sed de justicia, pero a la vez, negociar para obtener un resultado que permita la reconstrucción de un país.
"Lo de Cuba tiene que resolverse entre agosto y septiembre", dice experto
Octavio Pérez advierte que no puede haber un “genocidio de otro genocidio” y el abogado Pablo Betancur alerta sobre negociaciones que “sacrifican la justicia”
Ese es el paso siguiente que se espera para Cuba, una vez que haya llegado a su fin el régimen castrista y la esperanza la ponen en ello, tanto Octavio Pérez, analista militar, así como el abogado colombiano, especialista en Derecho Público, Pablo Betancur.
Si bien el reloj corre contra los jerarcas cubanos, Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, entre otros, no hay una fecha fija para poner fin a una dictadura hegemónica de casi 70 años. Sin embargo, Pérez calcula que entre agosto y septiembre puede haber un desenlace, antes de las elecciones de medio año en EEUU.
Nada que temer
Negativo. Esa la respuesta tajante de Pérez, ante la interrogante: ¿Puede Cuba causar daño a EEUU con los drones que posee?
Con ella descarta que Cuba represente una amenaza de ataque grave contra EEUU mediante drones, los cuales ha identificado como caseros o comerciales a través de los videos que han difundido los jerarcas del régimen cubano, es decir, de acuerdo con su opinión de experto, no tienen el nivel de tecnología letal de los drones de Irán, como por ejemplo el Shahed- 136B, que usaron para llegar hasta 4,000 kilómetros en Europa y meter miedo.
Pérez advierte que sí pueden ser un peligro y causar daño, pero al pueblo cubano, ese que protesta por los continuos apagones en la isla. La misión a cumplir: la represión interna.
El analista militar devela que la isla compró hace tres años, unos 300 drones.
Otro punto que destaca, es que EEUU cuenta con múltiples capas de protección contra estos misiles, que incluyen radares, ondas electromagnéticas, armas de pulsación de microondas, láseres y sistemas de misiles Aegis. Con esto echa por tierra la idea de que pueda sufrir algún daño con un ataque de drones cubanos, específicamente la basa naval de Cayo Hueso.
Betancur también pone en duda la capacidad bélica del régimen castrista. Aduce que Cuba tiene equipos que fueron adquiridos de la Unión Soviética, “bastante obsoletos como para poder llevar a cabo una guerra internacional contra Estados Unidos”.
Despliegue en el Caribe
Octavio Pérez percibe que la presencia del portaaviones USS Nimitz en las aguas del Caribe, cerca de las costas de Cuba, y al parecer ya sigue otro rumbo, tiene un significado para los altos jerarcas del régimen cubano: o te entregas o vamos a recogerte.
Apunta que es un plan similar al que usó EEUU con Nicolás Maduro, que fue capturado el 3 de enero y trasladado a una cárcel en Brooklyn, Nueva York. Hace el símil con Venezuela cuando se apostó en las aguas del Caribe el portaviones USS Iwo Jima, en el que se trasportó en primera instancia a Maduro.
Explicó que el USS Nimitz no solo tiene una capacidad bélica, sino también como herramienta de “guerra psicológica” y logística de prestar auxilio en otras áreas como dar electricidad, hacer transmisiones de radio y televisión, prestar atención médica. Estas ventajas podrían utilizarse a la hora de un eventual desembarco en la isla para ganar el apoyo del pueblo cubano.
“El gobierno cubano sabe muy bien que no tiene unas Fuerzas Armadas, ni siquiera una brigada conjunta de infantes de marinos para enfrentar a EEUU”.
Pérez piensa que, así como se entró a Caracas, se puede hacer lo mismo en La Habana. “Hacer lo que se intentó con Bahía de Cochinos y que lleguen los cubanos a declarar la República de Cuba libre”.
Y partir de ese momento que comience la ayuda humanitaria y ya no se podrá reprimir a la gente. “El pueblo cubano está esperando que los americanos entren. Nadie va a salir en defensa del régimen. Todo lo que dice Díaz-Canel es buchipluma (habladuría) nada más”.
Señala, además, que la administración Trump ha triplicado su vigilancia sobre Cuba y Venezuela, utilizando tecnología avanzada con el dron Triton.
El abogado Pablo Betancur coincide en afirmar que la presencia del portaaviones Nimitz en aguas cercanas a Cuba y el despliegue de aviones espía es una estrategia de presión máxima por parte de la administración estadounidense.
Betancur reitera que la táctica de Trump es: “‘Ve el caso de Venezuela, de Irán. Nosotros podemos venir por ti’. Yo creo que eso es una gran presión para el régimen”.
Cambios en Cuba
Pérez no tiene dudas de que en Cuba se producirán cambios y esas transformaciones vendrán primero de la mano de la ayuda humanitaria de $100 millones de dólares que EEUU entregará al pueblo cubano.
Eso tiene una contraprestación por parte del régimen que tiene que dar garantías en cuanto a liberar a los presos políticos, celebrar elecciones libres, dejar que se creen partidos políticos y devolver tierras y propiedades confiscadas, entre otras cosas.
“Eso es lo importante que hay que hacer. Por eso, están hablando con Raúl Guillermo Castro ‘Cangrejito’ (nieto de Raúl Castro)”.
Solución antes del medio tiempo
El analista militar no se atreve a dar una fecha exacta sobre la posible solución o, mejor dicho, abandono del poder de la cúpula castrista.
El punto de inflexión lo coloca antes de noviembre cuando se realicen las elecciones de medio año en Estados Unidos.
“Esto tiene que tener resolución mucho antes de noviembre, por la sencilla razón que tiene que haber una recuperación (económica), tiene que haber un cese de hostilidades en Medio Oriente, el petróleo tiene que bajar, los insumos tienen que bajar”.
Entiende que esas mejoras económicas se tienen que dar para el beneficio de los estadounidenses y del presidente Trump.
“Así que el presidente está muy consciente que el problema de Cuba se tiene que definir, al igual que el problema de Venezuela, que tiene que coger un poquito más de velocidad. La gente está muy inquieta también en Venezuela y cada día que pasa pues tiene más duda de cómo será el fin de eso”.
Dice tajante: “La presión está”.
Pronostica que la definición debería ser entre agosto y septiembre. “Hay que dejar un par de meses para ver el rebote económico y llegar a las elecciones de medio año con todo bien”.
Reconstrucción y Justicia Transicional
Pérez compara el caso de Cuba con el de Venezuela. En ambos países se tiene que reconstruir todo.
Apunta que ese trabajo de volver a reedificar o restaurar desde la infraestructura pasando por red eléctrica, sector agrícola y etc.
Pero piensa que si es posible volver a construir Cuba porque, al igual que en Venezuela, las posibilidades de inversión son muchas.
Solo pide paciencia, al igual que se la pide a los venezolanos, porque los cambios se dan paulatinamente.
“Se debe empezar a limpiar los cuerpos policiales. Que no se cometan más crímenes como el de ese muchacho, Víctor Quero”, comenta y, al mismo tiempo, saca a relucir la liberación de tres policías que fueron condenados injustamente y pagaron más de 20 años de cárcel.
Entiende que la liberación de presos políticos no es suficiente, por eso sugiere que en Cuba se deben establecer mecanismos de justicia parecidos a los de Sudáfrica, en la época cuando Nelson Mandela fue presidente en 1995.
Una especie de Comisión de la Verdad para procesar a quienes han cometido abusos, diferenciando entre los responsables de crímenes graves y aquellos que fueron colaboradores menores, para evitar un ciclo de violencia.
“El que tenga las manos llenas de sangre que pague, que vaya preso, que lo ahorquen o lo que sea. Cualquiera que sea el destino que el pueblo quiera”,
Sin embargo, dejó en claro que en algunos casos habrá que perdonar a algunos.
“No podemos hacer un genocidio de otro genocidio. No podemos ser tan bajos como ellos. Tenemos que ser más civiles”.
El abogado está claro que tratar de hacer una comparación con los procesos de paz que se realizaron en Colombia y la posible aplicación de la Justicia Transicional en Cuba es difícil.
Puntualizó que la paz con las FARC que se firmó cuando ejercía la presidencia Juan Manuel Santos en Colombia, le surge la pregunta: “¿Fue oportuno? Se hicieron concesiones muy grandes a las FARC para conseguir muy poco”.
Está de acuerdo con la Justicia Transicional, pero advierte que la injusticia se da cuando se equiparan los vencidos y los delincuentes con el Estado. “Creo que el diálogo, el acercamiento de paz. La Justicia Transicional es posible, pero que no sea como en el caso colombiano que se ha prestado para las mafias”.
Concluye que los modelos de negociación de paz que sacrifican la justicia por la estabilidad, entrañan cierto peligro.
En los casos de Cuba y Colombia es necesario desmantelar las estructuras criminales y dar paso a una transición política que conlleve a una democracia en paz.
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