Las recientes reformas económicas que anunció recientemente el gobernante designado, Miguel Díaz-Canel, son orientadas a una supuesta “modernización de la economía” en la isla, hecho que contrarresta con el histórico de miseria que se padece en la isla.
¿Modernización o "Capitalismo de Compinches"? El debate sobre las reformas económicas en Cuba
Nadie dentro de la cúpula dictatorial posee experiencia en la gestión de negocios privados
En medio de la evidente y exigente presión política, financiera y hasta psicológica a la que está sometida la dictadura de Cuba, por parte de Estados Unidos se revela una realidad: No es fortuito el interés que puede tener el Castro-comunismo en intentar remendar más de seis décadas de caos.
Frank Rodríguez, académico, analista político y experto en economía, afirmó que estas medidas no responden a un deseo genuino de apertura democrática, sino a una estrategia para aliviar la asfixiante presión que ejerce la administración de Donald Trump.
"Viene un cambio grande en Cuba"
"Todos los indicios, todos, apuntan a que viene un cambio grande (...) Viene un cambio grande, grande, grande, grande. Si me va a satisfacer a mí plenamente, no. Pero, que va a ser un enorme beneficio inmediato para la gente que no tiene electricidad, que no tienen combustible, que no tienen comida”, advierte Rodríguez.
Rodríguez destacó que las medidas de apertura económica, como la autorización para que ciudadanos extranjeros inviertan en el sector inmobiliario y de bienes raíces en Cuba, tienen un destinatario directo en la Casa Blanca.
“Claramente jamás hubieran pasado estas reformas hoy o ayer si no hubiese sido por la presión financiera, económica, política, militar, diplomática y de psicología militar con que han presionado a Cuba, una presión total”, comenta el analista.
Sin embargo, el experto recuerda que esta estrategia difícilmente convencerá a figuras clave del exilio cubano y de la política estadounidense, como el secretario de Estado de EEUU Marco Rubio, quienes observan con profundo escepticismo los anuncios del régimen.
El analista argumentó que las autoridades cubanas muestran un claro anquilosamiento tras 67 años en el poder, y enfatizó que nadie dentro de la cúpula dictatorial posee experiencia en la gestión de negocios privados.
Asimismo, recordó que detrás del poder político opera GAESA, la empresa estatal controlada por los militares que gobierna la mayor parte del comercio en Cuba, por lo que puso en duda si el ala militar del régimen logrará que Washington les permita sobrevivir.
Finalmente, Rodríguez señaló que los movimientos de altos funcionarios norteamericanos, incluyendo reportes de visitas del jefe de la CIA a La Habana para reuniones donde se excluyó a Díaz-Canel, y viajes del secretario de guerra a la Base Naval de Guantánamo, apuntan a que un giro histórico en la isla resulta ineludible.
El paquete de reformas, que según informes oficiales contó con la aprobación del General de Ejército Raúl Castro, autoriza que una parte de las empresas estatales puedan ser vendidas en forma de acciones a otras entidades públicas, así como a personas naturales o jurídicas privadas.
Para el economista e intelectual cubano Mauricio De Miranda Parrondo, estas medidas confirman el rumbo de la isla hacia un modelo de capitalismo autoritario y corporativo, comparándolo con los procesos de privatización corruptos vistos en Europa del Este y Centroamérica, según explica en un reciente artículo.
“Nos están "preparando" para La Piñata Sandinista nicaragüense con el sello del capitalismo mafioso post-soviético de Rusia y las repúblicas de Asia Central”, alertó De Miranda.
Según el académico, la falta de transparencia en la implementación de estas normas facilitará que sectores vinculados estrechamente al régimen se apropien del entramado empresarial del país.
“Será el camino expedito para que familiares y amigos cercanos al poder se conviertan en "accionistas" sin que nadie sepa de donde salió su "capital". Y esa "transición" la dirigirá el Partido Comunista de Cuba para construir el "Capitalismo de Compinches" (Crony Capitalism)”, sentenció.
Aunque De Miranda coincide en que Cuba, actualmente en ruinas, necesita de la venta de activos estatales debido a que la centralización destruyó los recursos productivos, enfatiza que el proceso actual carece de las garantías democráticas y legales mínimas para evitar el saqueo.
El economista argumenta que, bajo el actual esquema, no existe seguridad de que el patrimonio nacional no termine en manos de la oligarquía gobernante:
“¿Cuál es la garantía que tenemos de que "hijísimos", "nietísimos" o "sobrinísimos" no se apropien de lo poco que queda en el país? De hecho, esa situación ya se está produciendo”.
El tablero político se sigue moviendo en la isla ante la mirada esperanzadora de quienes intentan reconstruir entre los escombros un país que anhela la libertad.
Acerca de la repercusión de estas medidas anunciadas en Cuba, Diario Las Américas ofrecerá una investigación ampliada en su próxima edición impresa semanal.
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