miércoles 17  de  junio 2026
CUBA

Régimen cubano busca aprobar reformas económicas para intentar seducir a Trump

Ninguna reforma económica o política aprobada por la dictadura verde olivo propiciará un cambio genuino

Diario las Américas | IVÁN GARCÍA
Por IVÁN GARCÍA

Después que la escolta del presidente Miguel Díaz-Canel revisara los teléfonos móviles y cámaras de televisión, un oficial de seguridad personal condujo al pequeño grupo de seis periodistas estatales a una zona arbolada contigua al Palacio de las Convecciones, ubicado en la exclusiva barriada de Cubanacán, al oeste de La Habana.

Revela a DLA una de las personas presentes que “al poco rato llegó Díaz-Canel con varios acompañantes. Me llamó poderosamente la atención como ha perdido peso y lo demacrado que estaba el gobernante. Vestía una camisa azul a cuadros de mangas cortas. Cuando le pusieron el micrófono de balita, sudaba copiosamente y se le notaba nervioso. Ha perdido un poco de barriga. Andaba despeinado y con unas ojeras tremendas".

"Pensaba que lo iban a maquillar antes de grabar. Pero no, así mismo dieron la orden de grabar. Díaz-Canel recitó de carretilla, de acuerdo a un guión previamente acordado, un conjunto de medidas que reformarían la economía. Cuando hablaba o respondía una pregunta, no miraba al periodista. Tenía la mirada perdida. Tuve la sensación que el tipo, o está enfermo o la presión del poder y el desgaste mental, le ha afectado su salud”, explica la fuente.

El mandatario, elegido a dedo por el dictador Raúl Castro, intentó parecer espontáneo en el encuentro con su equipo de prensa. Pero la imagen que transmitió, fue la de un hombre indeciso, repitiendo frases trilladas y consignas huecas con voz afónica, desagradable.

La noticia sobre las nuevas reformas económicas fue publicada en la prensa oficial el viernes 12 de junio con el rimbombante título de: “Explica Díaz-Canel prioridades diseñadas para superar las dificultades del momento actual”. Si el propósito de esas medidas fue generar expectación en el pueblo, decididamente no lo lograron.

Cintia, médico general, considera que “esas reformas llegan tarde y en el peor momento. Nada funciona. Ni el transporte, ni los servicios sanitarios ni la educación. Falta de todo. Desde los medicamentos hasta la comida. Los precios son cada vez más inalcanzables para los cubanos que le trabajan al Estado. Hace dos semanas un paquete de pollo costaba 4,800 pesos, ahora 5,600”.

“Una simple bolsa con seis panes subió de 300 a más de 500 pesos. El aceite anda por 1,700 pesos la botella. A eso súmale los apagones de 34 horas. Es un país invivible. Y cada día que pasa es peor. El gobierno no tiene voluntad ni recursos que ofrezcan soluciones. Esas nuevas medidas es más de lo mismo. Muela barata. Tienen que renunciar. Hay que concertar un pacto nacional para que los cubanos podamos refundar una nueva nación”.

Yosbel, estudiante universitario, opina que “no se recupera la economía nacional con parches y medias tintas. Ya el tiempo se agotó. El modelo comunista no funciona y no funcionará. Hay que diseñar nuevas estructuras económicas y privatizar prácticamente todas las empresas, industrias y cooperativas agrícolas”.

“La salvación de Cuba pasa porque el gobierno dimita y se marche del país. Tuvieron 67 años para construir una economía sostenible. Y hundieron la isla con sus experimentos utópicos y financiando grupos guerrilleros en media América Latina y participando en guerras civiles en África. Ya ningún paliativo va a funcionar. Si los gobernantes tuvieran un ápice de dignidad, se sentarían a dialogar con Estados Unidos y buscar una salida a la crisis sistémica. Es lo que desea el pueblo”.

Gustavo, economista, coincide que “en el actual contexto se debe aplicar un paquete de medidas económicas, sociales y políticas radicales. El país atraviesa una terrible crisis. No veo capacitada a la actual dirigencia para encabezar los cambios. Se debe dejar de lado la ideología y pensar en los cubanos. Hay que empezar de nuevo. Fundir cimientos sólidos y comenzar a levantar una nación basada en la economía de serviciosy producción agrícola. Aprovechar el capital científico para concertar negocios con compañías de Estados Unidos. El actual gobierno, con su miopía y discurso anacrónico, es más un estorbo que una solución”, afirma y añade:

“En los últimos siete años, han aprobado diversas medidas y un montón de leyes. Ninguna fue efectiva. No han logrado contener la inflación, revalorizar el peso ni aumentar la producción de alimentos, bienes y servicios. Han sido incapaces de generar desarrollo. Van de fracaso en fracaso. Son muy incompetentes en la administración de servicios básicos y en bancarizar las trasferencias financieras. No han podido frenar la subida del dólar. La decisión más sabia es negociar con Estados Unidos y dar un paso al lado. Que otras personas dirijan el país. Un alto porcentaje de la población no confía en los actuales dirigente”.

Giraldo, agricultor, expresa que “a golpe de decretos, discursos y falsas promesas los surcos no se van a llenar de frijoles. No se producirá más malanga porque lo diga un burócrata que jamás ha pisado un surco. Hay que activar una nueva reforma agraria y darle la mayor parte de las tierras a campesinos o empresas extranjeras dedicadas a la producción de alimentos.Pero para que eso suceda hay que cambiar de modelo económico y político. Esas nuevas reformas son una manera de perder el tiempo. No se puede hacer lo mismo creyendo que se obtendrán resultados diferentes”, dice el campesino parafraseando a Einstein.

Yailén, licenciada en historia, está convencida de que “Cuba no puede progresar cuando los que manejan el poder real tienen más de 90 años, con una mentalidad forjada en la Guerra Fría, que ven al capitalismo como un sistema decadente. Díaz-Canel anunció esas medidas en un intento de seducir a la administración de Trump, ganar su confianza y lograr el objetivo de aplicar en el país una fórmula parecida a la de Venezuela: castrismo reciclado 2.0. Con casi 50 años de retraso quieren utilizar el modelo chino o vietnamita con la intención de perpetuarse en el poder. Antes de caer el castrismo, buscarán variantes para reinventarse. No les importa vender el país al capital estadounidense con tal de mantenerse en el poder”.

Ninguna reforma económica o política aprobada por la dictadura verde olivo propiciará un cambio genuino. Mantendrán la letra pequeña que les permita seguir controlando la sociedad. Es la naturaleza del castrismo.

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