MANAGUA.- El ciudadano estadounidense Sixto Henry Vera, hallado muerto el sábado pasado en una calle en Managua junto a dos vehículos quemados, fue asesinado por dos jefes de pandillas de esta capital, según las investigaciones de la Policía Nacional divulgadas el lunes.
Muere un estadounidense a manos de dos jefes de pandillas en Managua, según Policía
Los presuntos asesinos del estadounidense, de 48 años, son Néstor Manuel Tiffer y Ezequiel Gamaliel García, dijo en rueda de prensa el segundo jefe de la Policía de Managua, Sergio Gutiérrez.
Vera, de padres ecuatorianos y nacido en Nueva York, recibió un disparo en la cabeza, mientras su acompañante Marcos Pomares Varela sufrió lesiones gravísimas, indicó.
Según el jefe policial, "elementos desconocidos" intentaron asaltar a Vera y Pomares Varela, que viajaban en un vehículo, y como no se detuvieron, les dieron persecución en motocicletas y en un vehículo, hasta interceptarlos.
Los presuntos delincuentes primero dispararon a Pomares Varela y luego al ciudadano estadounidense, robaron sus pertenencias, y después quemaron los dos vehículos, tanto el de Vera como el que usaron los criminales, cuyo propietario no fue dado a conocer.
El móvil del crimen fue el robo, sostuvo el jefe policial, quien indicó que Pomares Varela fue trasladado a un hospital de Managua por una ciudadana, cuya identidad no fue revelada.
El estadounidense, que era propietario de un bar y restaurante en Managua y estaba de cumpleaños ese día, recibió una llamada en la que aparentemente le habían dicho que habían herido a un amigo en el sector donde fue encontrado muerto, según sus trabajadores.
Inmediatamente salió a socorrer al amigo y cuando llegó al punto fue emboscado, le dispararon y le quemaron su camioneta, según la versión que ofrecieron sus trabajadores a la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH).
Desde un inicio la Policía de Nicaragua atribuyó ese homicidio a "grupos delincuenciales que, encapuchados, con armas de fuego, morteros y bombas molotov, operan en el sector" de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), en Managua, que se mantiene tomada por un grupo de estudiantes que protestan contra el Ejecutivo.
La embajadora estadounidense en Managua, Laura Dogu, manifestó ese día que la muerte de uno de sus conciudadanos "es de gran preocupación" para Washington.
Desde el 18 de abril, Nicaragua vive su crisis más sangrienta desde los años 80 con 127 muertos y cerca de un millar de heridos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Las protestas contra el presidente Daniel Ortega y contra su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron por unas reformas fallidas de la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del presidente, después de 11 años en el poder, con acusaciones por parte de los opositores de abuso y corrupción.
La violencia se ha intensificado en los últimos días y solo en la "Madre de todas las marchas", celebrada el 30 de mayo, hubo 15 muertos y 199 heridos, de acuerdo con cifras del propio Gobierno.
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FUENTE: EFE
