CIUDAD DE PANAMÁ.- dpa
Panamá trata de evitar crisis sanitaria como consecuencia de la oleada migratoria
El viceministro de Salud, Miguel Mayo, reconoció que hubo unos 12 casos de gastroenteritis de cubanos en zonas limítrofes de Panamá con Costa Rica
El gobierno de Panamá ha aplicado medidas sanitarias en áreas limítrofes donde permanecen miles de inmigrantes varados y sin permiso de tránsito, entre ellos cubanos y africanos, tras el estallido de brotes de gastroenteritis.
Así lo confirmó este martes el viceministro de Salud, Miguel Mayo, quien reconoció que hubo unos 12 casos de gastroenteritis de cubanos en zonas limítrofes de Panamá con Costa Rica. Sin embargo, precisó que los pacientes están bajo control médico, para evitar que la crisis migratoria se convierta en crisis sanitaria.
El viceministro reconoció que en el sector limítrofe de Paso Canoas fueron detectados, además, casos de prostitución de cubanas, quienes buscan dinero en su intento de viajar a Estados Unidos. "La prostitución es uno de los riesgos con que contamos", acotó.
Grupos de control de vectores han ingresado a albergues temporales para fumigar. Mayo indicó que se decidió "proveer un trato digno" a esas personas, a través de alojamiento, comida y salud, en lo que organismos nacionales e internacionales han descrito como una de las peores "crisis humanitarias" en este país.
En la provincia de Chiriquí, limítrofe con Costa Rica, unos 800 africanos indocumentados están en condiciones precarias y duermen en el suelo sobre cartones. Algunos de ellos se resisten a ser trasladados a otras áreas, por temor a ser deportados. Su objetivo es llegar a Estados Unidos, el país de sus sueños.
Personal de Salud atendió a dos africanos enfermos, quienes viven hacinados y a la intemperie, rodeados de aguas negras y basura.
Por otro lado, unos 2.800 inmigrantes cubanos que permanecen en Panamá dijeron que esperan permiso de salida del país.
El ex canciller panameño Jorge Eduardo Ritter estimó que "la única solución a la crisis, es diplomática, multilateral y urgente", mientras que el cardenal José Lacunza, dijo que en Panamá hay una "crisis humanitaria y no se puede mirar con criterios políticos".
La Pastoral Afropanameña de la Iglesia Católica manifestó que "los migrantes africanos se encuentran "atrapados" en la frontera costarricense-panameña, sin que se les brinde un trato digno y humano", lo que demanda asistencia concreta y eficaz.
"La migración es una realidad que no pueden ignorar los Estados, la movilidad humana irregular debe ser atendida buscando mecanismos eficaces y que contemplen el respeto a los derechos humanos de las personas", puntualizó el organismo religioso y social.
Nicaragua fue el primer país centroamericano en cerrar sus fronteras al tránsito masivo de migrantes. Costa Rica devolvió este mes a Panamá a africanos y cubanos, aunque el gobierno panameño calificó el hecho de "acto violatorio de los derechos humanos".
Los inmigrantes cubanos, africanos y de otros grupos extra continentales ingresan a Panamá a través de zonas limítrofes con Colombia. Muchos arriban previamente a Ecuador o Brasil, para trasladarse a Panamá y luego a Estados Unidos.
Se estima que la migración irregular de cubanos y africanos podría alcanzar en los próximos meses a unas 20.000 personas.
Pero, en ese peligroso trayecto hasta Panamá, algunas personas son víctimas de los "coyotes" o traficantes de seres humanos. Otras son asaltadas, violadas o mueren al cruzar ríos caudalosos, o a causa de picaduras de animales ponzoñosos.
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