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ESCÁNDALO EN COLOMBIA

Red de prostitución marcó a cadetes para que congresistas escogieran a su antojo

La Fiscalía denunció que algunos policías serían obligados a llevar una bandera para que ciertos congresistas pudieran escoger a su gusto con el fin de satisfacer sus deseos sexuales

BOGOTÁ.-REDACCIÓN

El  jefe de la Policía de Colombia, Rodolfo Palomino debió renunciar a su cargo tras el gran número de denuncias en su contra, tras lo cual distintos casos de prostitución empezaron a empañar su nombre y su jerarquía como funcionario.

En la nación neogranadina, desde hace algunos meses, sonaba con fuerza su vinculación con la  “Comunidad del Anillo”, una red de prostitución cuyo eje de acción es la Policía Nacional ese país. Palomino también fue vinculado al enriquecimiento ilícito. Ahora es acusado de proxenetismo, inducción a la prostitución y trata de personas de miembros de la propia institución, a la que él perteneció durante 38 años. 

La revista Semana, indica que luego de conocerse la renuncia de Palomino, el Ministerio Público concluyó la posible existencia de una red de prostitución masculina en la que él estaría presente.

En este sentido, la Procuraduría anunció abrir una investigación formal luego que medios nacionales e internacionales comentaran el escándalo sexual así como “las denuncias por seguimientos ilegales a periodistas que han denunciado hechos irregulares en la institución y un probable incremento injustificado de su patrimonio”.

El Jefe de la Policía es el segundo hombre fuerte en caer en Colombia. El primero fue Carlos Ferro,  ex viceministro del Interior, quien renunció a su cargo luego de la publicación de un video en el que sostiene una conversación íntima con el alférez Ányelo Palacios, durante el año 2008.

La cinta no muestra irregularidades, advierte Semana. Razón por la que se ve estrechamente vinculada con la “Comunidad del Anillo”. Uno de los datos curiosos que giró en torno a la renuncia de Ferro fue la declaración del jefe de la cartera del Interior, Juan Fernando Cristo, quien salió al paso asegurando que la renuncia ya estaba prevista hacía dos semanas por el cambio de perfil dentro del Despacho.

El Periódico se atreve a arrojar otro nombre a la telaraña del escándalo. Se trataría del coronel Jerson Jaír Castellanos, que es jefe de seguridad en el Congreso y, presuntamente, sería el  puente conector entre la institución y el Legislativo. “Castellanos se aprovechaba de las costumbres sexuales de algunos parlamentarios y ponía a sus servicios a un grupo de cadetes. Había algo más que intercambio monetario: se pagaba con favores para los ascensos en la carrera militar”, detalla el portal web.

El Ministerio Público de Colombia habría descubierto una de las técnicas utilizadas dentro de la Comunidad para que los nuevos estudiantes y recién graduados en la carrera militar lograran apoyo político.  “Algunos policías serían obligados a llevar una bandera para que ciertos congresistas pudieran escoger aquellos uniformados que fueran de su agrado o de su gusto con el fin de satisfacer sus deseos sexuales".

En cuanto a Palomino, no sólo negó las acusaciones y aspiró a recobrar su prestigio.  También afirmó esperar  “que la justicia pueda devolverme la dignidad que se me ha querido arrebatar con mentiras e infamias". 

En los informes de prensa también se menciona a una alférez de nombre Lina Maritza Zapata, fallecida hace una década, quien según su abogado, ella habría denunciado la existencia de un catálogo de servicios sexuales. Aún no se ha determinado si Zapata se suicidó, o fue asesinada.

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