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CUBA

Régimen castrista apuesta por vacunas sin transparencia

La propagana del régimen vende la imagen de Cuba como el primer país de América Latina y el Caribe en desarrollar vacunas propias pero la OMS lo desmintió

Mientras el COVID-19 establece récords en Cuba, el secretismo en torno a las vacunas del régimen genera cada vez más desconfianza.

En un artículo DIARIO DE CUBA subraya que Soberana 02 y Abdala, los dos candidatos vacunales cubanos que están en la fase III de desarrollo, son de los pocos en el mundo, en ese grado de avance, de los que aún no se ha publicado ni un solo estudio sobre su eficacia o seguridad en humanos y que pese a ello, las autoridades ya están dando por hecho que inmuniza y las están administrando a casi toda la población de La Habana. Esto convierte a los candidatos vacunales cubanos en uno de los pocos en el mundo que se están administrando masivamente sin que apenas se disponga información de ellos.

Cuba vive desde el comienzo de este año la mayor ola de COVID que ha experimentado el país hasta el momento. En el transcurso de 2021 se han detectado siete veces más casos que en todo el año pasado entero y la pandemia ha matado al triple de personas que en todo 2020, según muestran las estadísticas oficiales y destaca DIARIO DE CUBA.

De acuerdo con un estudio hecho por instituciones científicas cubanas, en los últimos meses están circulando en el país cinco variantes de la cepa original del coronavirus original detectada en Wuhan, China. Se han identificado las llamadas variantes británica, sudafricana y californiana.

Amílcar Pérez Riverol, un biólogo cubano y experto en inmunología que reside en Brasil, comentó en un reciente post de Facebook: "Tenemos variantes con mayor transmisibilidad, potencialmente más patogénicas, que podrían evadir la respuesta inmune en pacientes ya recuperados y podrían afectar la eficacia de las vacunas. Estas características particularmente la ganancia en transmisibilidad representan un nuevo factor que podría explicar la magnitud y resiliencia del brote actual en Cuba".

Cuba es uno de los dos únicos países en la región que aún no han administrado a su población ni una sola dosis de vacunas cuya eficacia ha sido probada en estudios completos de la fase III (el otro es Haití). Y es el único país de Latinoamérica que no pertenece y no tiene asignadas vacunas en el mecanismo Covax, un programa internacional que busca que los países con menos recursos puedan inmunizar a sus habitantes con los fármacos aprobados por la OMS. Incluso Venezuela, el otro país que no formaba parte de Covax, recientemente anunció que realizó el pago necesario para estar en el programa.

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DIARIO DE CUBA rememora que las autoridades castristas no se han interesado en ingresar a Covax ni han inmunizado a su población con productos de eficacia probada.

En un momento de caída del ingreso de divisas, las autoridades también han dado muestras de querer desarrollar vacunas que puedan venderse a países afines, como Venezuela y Bolivia, o que sirvan de incentivo para que los turistas vuelvan al país y revivan una actividad fundamental para la economía. De hecho, Cuba registró la patente de la marca Soberana en Europa en septiembre del año pasado.

La carrera por conseguir estos objetivos empezó el 13 de agosto de 2020, día en que el fallecido dirigente comunista Fidel Castro hubiera cumplido 94 años. Fue entonces cuando los cubanos recibieron la noticia de que el país estaba desarrollando una vacuna contra el coronavirus.

Desde entonces, a pesar de la crisis económica que atraviesa el país, de que sus reservas en bancos internacionales están en mínimos históricos, según el Banco Internacional de Pagos; de que el país dispone de recursos decrecientes para comprar insumos en el extranjero y las importaciones cayeron un 34% en 2020, según las estadísticas del Fondo Monetario Internacional, Cuba se ha volcado en desarrollar vacunas lo antes posible.

Hasta el momento esto es algo que solo han logrado las principales economías del mundo o grandes empresas transnacionales.

Desde agosto pasado, Cuba ha anunciado, uno tras otro, la creación de vacunas, para un total de cinco propuestas: Soberana 01, Soberana 02, Mambisa, Abdala y Soberana Plus.

De estas, dos han llegado a la fase III: Soberana 02 y Abdala. Su eficacia está siendo probada desde marzo en unas 80.000 personas en las dos principales ciudades del país: La Habana y Santiago.

Los estudios de fase III son lentos porque implican no solo administrar la vacuna en el caso de los candidatos cubanos se trata de tres dosis, sino de esperar a que un número determinado de participantes en el estudio se contagien del virus y desarrollen la enfermedad. La eficacia de la vacuna variará en función de qué proporción de los que enfermaron integraban el grupo que recibió el placebo y cuántos fueron los que sí recibieron el tratamiento.

Por esta razón, para acelerar el proceso, muchos de los estudios de la fase III que sí han concluido se realizaron en múltiples países al mismo tiempo, en zonas especialmente afectadas por la pandemia. Pfizer/Biontech, por ejemplo, desarrolló la fase III de su vacuna en 162 puntos diferentes de Estados Unidos, Brasil, Alemania, Sudáfrica y Turquía.

Cuba, en cambio, solo está contando con la colaboración de Irán para probar la eficacia de Soberana 02 y en el caso de Abdala lo está haciendo en solitario.

DIARIO DE CUBA hace énfasis en que según la información publicada en el Registro Cubano de Ensayos Clínicos, los estudios terminarían en julio para Abdala y en noviembre para Soberana 02. Sin embargo, desde finales de marzo, unas 270.000 personas comenzaron a recibir los dos candidatos vacunales en lo que las autoridades han llamado "estudios de intervención".

A finales de abril se anunció que casi toda la población de La Habana, alrededor de 1,7 millones de personas, también será inoculada con Soberana 02 y Abdala durante este mes de mayo.

Otros países autoritarios como China o Rusia han seguido estrategias similares: han suministrado vacunas a su población sin antes concluir las tres fases imprescindibles de un ensayo clínico. Esto se ha justificado como una necesidad ante la emergencia sanitaria que supone la pandemia, ya que el riesgo que puede suponer una vacuna puede ser menor al que representa el coronavirus.

Sin embargo, el caso cubano es especial por la opacidad de la información sobre sus dos candidatos en fase III, aún en comparación con los fármacos chinos o rusos.

Pese a la escasa información real de la que se dispone sobre Soberana 02 o Abdala, los candidatos vacunales cubanos contra el COVID-19 se han convertido en uno de los temas más presentes en la propaganda oficial.

La oficina en Cuba de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) tuvo que desmentir esto.

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FUENTE: DIARIO DE CUBA

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