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ENTREVISTAS

Régimen cubano se militariza en un escenario de represión y propaganda

Un ex oficial del MININT señala que Cuba "no liberará a ningún preso político si no obtiene un beneficio en las negociaciones con EEUU"

Por IVÁN GARCÍA

LA HABANA, CUBA.- El furgón de las tropas élite, conocido como boinas negras, transita despacio por la oscura y sucia Calzada de Diez de Octubre, en La Habana. En la parte trasera del vehículo, cuatro soldados con armas largas vestidos de negro. Un militar enfoca con una batería de potentes reflectores a las personas que considera sospechosas. La camioneta está escoltada por una patrulla policial.

Cuando el convoy pasa por una cafetería privada, donde tres muchachos beben cerveza y escuchan reguetón en una bocina portátil, se detienen. Un policía, acompañado por un boina negra, de forma hosca, les pide el carnet de identidad. El soldado de tropas especiales los mira con detenimiento como si fueran enemigos y les pregunta qué hacen en la calle.

Uno de los jóvenes intenta explicar que estaban aburridos y fueron a tomarse un par de cervezas antes de acostarse a dormir. El oficial es expeditivo. “¿Ustedes no saben que el país espera una invasión yanqui? Las cosas no están para fiesta. Cuando demos la vuelta, quiero la zona despejada”, les conmina.

En los últimos dos meses, la presencia militar en la capital ha aumentado. Andrés, un señor de 56 años que recoge latas y pomos de cristal en la calle, cuenta que “unas noches atrás me pararon dos patrullas, una de la policía y otra de la Seguridad del Estado. Les acompañaba un jeep de boinas negras armados hasta los dientes. Me hicieron abrir el saco donde llevaba las latas. Creyeron que era un terrorista disfrazado de mendigo. Comentaron que estaban poniendo carteles aprovechando la oscuridad de los apagones y prendiéndole candela a instituciones sociales. Puro, vaya pa' su casa, que el horno no está para galletas".

Yasniel, vecino de reparto Sevillano, al sur de la ciudad, afirma que "esta gente (la dictadura) está cagada de miedo. Varios amigos jugábamos dominó en un parque cerca de la casa, cuando apareció un camión de tropas especiales con una patrulla policial y armaron tremendo espectáculo. Nos cacharon con violencia, nos pusieron las esposas con las manos detrás de la espalda y fuimos conducidos a una unidad policial".

"Nos hicieron pruebas caligráficas para comprobar nuestra letra, porque han aparecido carteles en la zona. Luego un oficial comenzó un interrogatorio rarísimo. Quería saber qué pensábamos del gobierno de Trump y nuestra posición si se producía una invasión. También nos preguntaron si ya habíamos firmado el mamotreto ese de firmas por la patria. En mi caso, dije que no estaba trabajando por falta de combustible y que en el CDR de mi cuadra no me habían dicho nada. Trajo una libreta y me obligó a firmar. Le están metiendo el pie al pueblo para intimidarlo. Se nota un ambiente de temor en las calles”, expresa Yasniel.

Precisamente en el Sevillano se encuentra la sede de la policía política, conocida como Villa Marista, un antiguo colegio religioso de dos manzanas reconvertido en cuartel militar. Allí radica el órgano de instrucción del Departamento de Seguridad del Estado. Al fondo, por la calle Gertrudis, se ubica el centro de detención.

Antes de llevar a los detenidos al calabozo, luego de desnudarlos e inspeccionarlos a fondo, les entregan un uniforme gris y un número por el cual se les llama mientras permanezcan detenidos en Villa Marista. Las celdas son de dos metros por tres, con cuatro camas metálicas plegables adosadas a la pared mediante anillas de hierro. En una esquina se encuentran una ducha y una letrina.

Dentro del calabozo no puedes tener nada. Ni medicamentos ni un peine. Para pedir algo tienes que tocar en la verja. Y un guardia te lo alcanza como mejor le parezca. A los militares hay que llamarles combatientes. Los interrogatorios son a cualquier hora del día o de la noche. Se pierde la noción del tiempo. Cuando te sacan de la celda, no ves a ningún otro detenido.

Si incumples las reglas, te conducen a un calabozo de castigo llamado la gaveta. Ahora mismo allí está detenido Javier Martín Gutiérrez, conocido en el circuito de artes marciales como Spiderman. Según un amigo que optó por el anonimato, “Javier, cansado de tanta mierda, denunció los apagones, la miseria y la falta de futuro de los cubanos. Lo hizo gritando desde el balcón de su apartamento. Unos tipos vestidos de civil lo detuvieron en Marianao y después de darle tremenda golpiza lo metieron a la fuerza en un auto negro”.

A la influencer Anna Bensi, con miles de seguidores en Instagram, quien ha denunciado a la dictadura militar y sus constantes violaciones de los derechos humanos, la fiscalía le pide prisión domiciliaria solo por disentir. Su madre también está bajo vigilancia y su hermana, residente en Miami, fue interrogada y amenazada por oficiales de la Seguridad del Estado durante una visita a La Habana.

Dos jóvenes holguineros de un proyecto llamado El4rtico, Jonathan Muir, de 16 años, en prisión preventiva en la cárcel de Canaleta, Ciego de Ávila, los artivistas disidentes Luis Manuel Otero y Maykel Osorbo o el veterano opositor Félix Navarro y su hija Saily, están tras las rejas por reclamar sus derechos de forma pacífica. Otros 1.250 hombres y mujeres, jóvenes en su mayoría, permanecen en prisión por salir a protestar y gritar libertad.

La represión ha ido en aumento. Un ex oficial del MININT señala que en "el nuevo escenario, con el gobierno pregonando que Cuba va a ser agredida, no liberarán a ningún preso político si no obtienen un beneficio en las negociaciones con Estados Unidos. La Isla no tiene estrecho de Ormuz ni armamento para resistir una intervención militar. Sus 'armas' son la propaganda, encarcelar a miles de personas catalogadas como enemigos potenciales, permitir que cientos de ciudadanos pidan asilo en embajadas o se tiren al mar. Van a jugar con el desespero y el deseo de emigrar de un alto porcentaje de la población”.

“Ocupar la Base Naval de Guantánamo o implementar actos de sabotaje en Miami y otras regiones de Estados Unidos es menos probable; la respuesta de Washington sería más contundente. Y lo que quiere el gobierno es tener un boleto ganador en esas negociaciones. El futuro de Cuba no es lograr una alianza con China o Rusia. El objetivo final del gobierno es lograr un trato con Estados Unidos parecido al de Venezuela. Que de la revolución socialista se pase a un país capitalista gobernado por el partido comunista y regentado por compañías americanas”, opina el ex oficial del MININT.

Como parte de ese panorama, la dictadura engrasó su maquinaria propagandística y represiva. Desde hace tres meses, por todo el país han comenzado ejercicios de preparación para la defensa. Ver a yuntas de bueyes arrastrando un pequeño cañón de la Segunda Guerra Mundial o a cuatro trabajadores de una empresa aprendiendo a utilizar una obsoleta arma antiaérea provoca risas, aunque el contexto es dramático.

“Si con esos hierros vamos a enfrentar a la 82.ª División, recoge y vámonos. Solo podemos ser útiles si nos utilizan en una operación suicida”, comenta risueño un recluta de las FAR.

Mientras tanto, la prensa estatal vende la narrativa de que Irán está ganando por goleada la guerra a Estados Unidos e Israel y no publica ni una línea sobre la traición al chavismo de Delcy Rodríguez ni de los drones de la marina estadounidense que sobrevuelan la Isla. Tampoco explican por qué Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias el Cangrejo, negocia con el Departamento de Estado sin ostentar ningún cargo gubernamental.

“El grado de surrealismo de este régimen es acojonante. Se olvidan de que existe internet y es muy simple contrastar las informaciones. El pasado domingo publicaron una nota sobre los atentados en Colombia sin citar en el texto a los terroristas de la FARC que no se acogieron al plan de paz. Claro, son sus aliados. Te pintan un cuadro en la prensa donde el capitalismo parece que está en su etapa final. Y los que están pidiendo el agua por señas son ellos. Pretenden vender una realidad que no existe”, alega Julia, ingeniera civil.

Adriana, ama de casa, piensa que Cuba es una abstracción. "Me recuerda aquel programa humorístico de San Nicolás del Peladero. El nivel político de los dirigentes es de un cretinismo impresionante”. Muchos cubanos coinciden en que la Isla es un barco a la deriva, sin un capitán para comandar la nave a puerto seguro.

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