lunes 24  de  agosto 2026
DICTADURA

Régimen de La Habana reconoce que paquete de reformas económicas traerá la "reaparición de ricos"

La crítica económica enfatiza que esta desigualdad no es producto de un mercado libre transparente, sino de un capitalismo de Estado clientelar

Por Alejandro Sardi

Las recientes reformas económicas aprobadas por el régimen cubano, sintetizadas en un paquete de 176 medidas, son señaladas por analistas independientes y sectores de la oposición como un intento desesperado por sostener la estructura de poder estatal ante el colapso del modelo de planificación centralizada.

En lugar de ofrecer una transición real hacia el libre mercado o abordar los problemas estructurales de la economía, el paquete regulatorio busca oxigenar las arcas del Estado sin ceder el control político ni garantizar libertades económicas plenas, reseña el portal web Diario de Cuba.

El propio discurso oficial ha tenido que admitir el surgimiento de brechas sociales y la "reaparición de ricos", una contradicción directa con la narrativa de equidad y justicia social sostenida durante más de seis décadas.

Sin embargo, la crítica económica enfatiza que esta desigualdad no es producto de un mercado libre transparente, sino de un capitalismo de Estado clientelar donde el acceso a divisas, licencias comerciales e importaciones permanece fuertemente condicionado por la cercanía a la cúpula gobernante.

Crítica al modelo de reformas

Los principales cuestionamientos de economistas e instituciones independientes sobre la gestión del régimen incluyen:

  • Ausencia de un plan de estabilización: las 176 transformaciones carecen de medidas prioritarias para contener la inflación descontrolada, frenar la devaluación constante del peso cubano o resolver el desabastecimiento crónico de alimentos y medicamentos.

  • Control ideológico sobre el emprendimiento: las advertencias del aparato político sobre el riesgo de consolidar una "protoburguesía" evidencian que el régimen percibe el éxito del sector privado como una amenaza a su hegemonía, manteniendo un techo regulatorio que impide la acumulación legítima de capital.

  • Ciclo recurrente de aperturas y restricciones: históricamente, las flexibilizaciones del castrismo han operado como un mecanismo de supervivencia temporal frente a crisis agudas (como el Periodo Especial en los años 90), que tiende a revertirse o hiperregularse en cuanto el Estado recupera liquidez o percibe riesgos de independencia económica ciudadana.

  • Transferencia del costo de la crisis a la población: mientras el Gobierno atribuye el colapso a factores externos, la falta de inversión en servicios públicos básicos —como la red eléctrica, el agua potable y la infraestructura de salud— contrasta con la continua construcción de infraestructura turística estatal.

Frente a este escenario, la crítica señala que la combinación de un mercado fuertemente regulado con una moneda devaluada perpetúa la precariedad de la mayoría de la población, consolidando un esquema donde solo quienes reciben recursos del exterior o se alinean con la burocracia estatal logran sortear la crisis económica.

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