viernes 21  de  agosto 2026
MÚSICA

Claudio Arrau en La Habana

A muchos de los que lean esta nota, les costará creer que antes de 1959 La Habana era una ciudad tan cosmopolita como París, Londres, Nueva York, Buenos Aires

Diario las Américas | TANIA QUINTERO
Por TANIA QUINTERO

"Mucho antes de que Taylor Swift, la nueva amazona del pop de usar y tirar, o Luis Miguel, una voz privilegiada al servicio de un repertorio de saldo, llenasen estadios, existió un pianista capaz de hechizar a multitudes con el único reclamo de su portentoso talento, esa manera sutil de llegar a lo más íntimo de cada pieza susurrándole al teclado, sin vulnerarlo, al servicio de sus adorados Liszt, Chopin, Brahms o Debussy. Se llamaba Claudio Arrau León, era chileno, y en 1946 llegó a convocar a 25.000 fieles en el Luna Park de la ciudad de Buenos Aires para escuchar su interpretación del Emperador de Beethoven", se podía leer en un artículo (El pianista que reunía a multitudes antes que Taylor Swift (eldebate.com)) publicado en junio de 2024 en el periódico español El Debate.

Cuando Cuba era Cuba, el pianista chileno Claudio Arrau tocó en el Auditorium, rebautizado como Amadeo Roldán, hoy en ruinas. Antes de que llegara Fidel Castro y empezara a destrozar el país, la Orquesta Filarmónica de La Habana solía ofrecer conciertos con directores invitados, entre ellos el austríaco Erich Kleiber, cuyas estancias habaneras investigué durante dos años (1991-1993) en el Instituto de Historia, el Museo de la Música y la Biblioteca Nacional.

Ya a inicios de la década de 1940, Claudio Arrau era muy conocido por los cubanos amantes de la buena música, que eran muchos, en La Habana y las cinco provincias restantes (Pinar del Río, Matanzas, Las Villas, Camagüey y Oriente). Un público muy diverso: los que pertenecían a las clases con niveles más altos de cultura, se dedicaban a la música o eran intelectuales y también los que se ganaban la vida como obreros, empleados, maestros, dueños de pequeños comercios,costureras o eran amas de casa, que podían adquirir una entrada para un concierto de música culta o académica.

En las revisiones que durante dos años hice de cientos de periódicos, revistas, catálogos y programas musicales de la época, recuerdo las críticas favorables que periodistas especializados hicieron de los conciertos donde se presentaron los pianistas Claudio Arrau y Artur Rubinstein, el violinista Yehudi Menuhin, el guitarrista Andrés Segovia y los compositores Igor Stravinsky y Sergei Rachmaninoff, entre otras celebridades mundiales que ofrecieron lo mejor de su arte en La Habana.

Cuando me fui de Cuba, entre otras muchas cosas, dejé (y posteriormente se perdieron) los montones de hojas donde hice las anotaciones a mano en esos dos años de investigaciones en pleno período especial. Pero gracias al blog Álbum de Folclore y Cultura Chilena. Claudio Arrau, pueden tener una idea de las exitosas actuaciones de Claudio Arrau con la Orquesta Filarmónica de La Habana, cuyo primer concierto tuvo lugar el 8 de junio de 1924 y el último el 13 de abril de 1958.

La primera presentación del pianista chileno fue el 25 de enero de 1948 en el Teatro Auditorium, en Calzada y D, Vedado. Condujo la orquesta el maestro Juan José Castro. El programa incluyó: Sinfonía en si bemol, de Bach; Concierto n.º 4 de Beethoven; Suite cubana, de José Ardévol; y El vals, de Ravel.

En el mismo teatro, el 23 y 24 de enero de 1949, condujo la orquesta el maestro Eugene Szenkar. Se interpretaron: de Schumann, Sinfonía No. 4; de Beethoven, Concierto No. 5; de Wagner, Los maestros cantores (Preludio del Acto III), Danza de los aprendices, Entrada de los maestros, El ocaso de los dioses (Viaje de Sigfrido por el Rin, Música fúnebre de Sigfrido) y La Walkiria (Cabalgata).

El 21 de abril de 1950, en la Plaza de la Catedral. Condujo la orquesta al maestro Arthur Rodzinski. El programa incluyó el Preludio Lohengrin, de Wagner; Sinfonía No. 5 y Concierto No. 4, de Beethoven; y Selecciones ("Gayane"), de Jachaturian.

El 22 y 23 de febrero de 1953, en el teatro Auditorium, condujo la orquesta el maestro Frieder Weissmann. De Kabalevski se escuchó la Obertura Colas Breugnon; de Chopin, Concierto No. 1, y de Bartók, Concierto para orquesta. Al día siguiente, 24 de febrero, en un concierto popular en el Anfiteatro Nacional, tocó obras de Wagner, Chopin, Bartók y del cubano Amadeo Roldán.

A muchos de los que lean esta nota, les costará creer que antes de 1959 La Habana era una ciudad tan cosmopolita como París, Londres, Nueva York o Buenos Aires, ruta obligada de las grandes estrellas, de la música culta y popular, del cine y el teatro, de la literatura y las artes plásticas. Pero 'gracias' al legado de Fidel y Raúl Castro, hoy es la capital en ruinas de una isla a punto de hundirse en el mar.

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