Por SARA HANNA
Rescate Venezuela de cara a la crisis humanitaria
En 2014 la inflación en Venezuela llegaba al 54%. Nicolás Maduro tenía tan solo 10 meses en el poder, pero ya se podían sentir los estragos de su gestión. Escaseaban productos básicos como la harina, el azúcar, los huevos o el café, y también las medicinas. Desde entonces, sabíamos que con el gobierno la situación no mejoraría, al contrario, pues insistía en políticas fracasadas que incluían el prolongado control de cambio y regulaciones de precios, prohibitivas para los productores. La escasez solo podría agudizarse bajo esas condiciones.
Cuando nuestros equipos viajaron a varios estados de Venezuela en el marco de nuestra gira nacional para promover el voto en 2015, recibíamos los reportes de primera mano de desnutrición y estado de salud precario a lo largo y ancho del territorio nacional, los niños eran las victimas más afectadas. Ante esta situación no podíamos quedarnos paralizados, los ciudadanos de Venezuela necesitaban una respuesta para enfrentar la aguda crisis de la que estaba siendo víctimas. El gobierno se había olvidado de estas personas.
En el 2016, decidimos crear Rescate Venezuela por iniciativa de Leopoldo López, el líder opositor venezolano fundador del partido Voluntad Popular, y preso de conciencia y de su esposa, la activista por los derechos humanos, Lilian Tintori. A través de esta plataforma, apelamos a la solidaridad y buscamos conectar a la diáspora venezolana con las necesidades de los venezolanos. La respuesta fue abrumadora, recaudamos más de 5 mil cajas de insumos médicos. Los donativos fueron recolectados en 11 ciudades del mundo: Madrid, Miami, París, Panamá, Palo Alto, Bogotá, Ciudad de México, República Dominicana, San Francisco, Orlando y Nueva York.
Desde ese momento, Rescate Venezuela dio un mensaje claro, que ante la adversidad buscaríamos soluciones. Rescate Venezuela se convirtió en un símbolo de esperanza, que tanto necesitan hoy los venezolanos.
A pesar de nuestros esfuerzos, el régimen sigue obstinado no solo en aplicar un modelo fracasado, sino en negar la ayuda humanitaria ofrecida por varios países y organismos internacionales, como gesto de solidaridad hacia el sufrimiento de nuestro pueblo. El régimen ha llegado hasta a decir que la ayuda humanitaria sería injerencia. Pero, cómo puede ser injerencia salvarle la vida a miles de venezolanos que hoy se enfrentan a un 95% de escasez de medicamentos, como lo ha llegado a reconocer el propio presidente de la Asociación Farmacéutica Venezolana.
Las organizaciones mundiales de salud han alertado sobre los brotes de enfermedades que se consideraban erradicadas, la malaria, el sarampión y la tuberculosis han resurgido en Venezuela. El ejecutivo no publica cifras desde hace más de un año, y la última ministra de la salud que se atrevió a denunciar un incremento en la mortandad infantil y materna fue destituida en tiempo record de su cargo.
Durante las entregas de insumos con Rescate Venezuela, vimos episodios muy dolorosos de persecución. La crueldad de perseguir a quienes ayudan y trancan el paso de medicinas e insumos fue un reflejo muy claro de la disposición que tiene régimen para negarse a atender la crisis. En una oportunidad, cuando quisimos repartir cajas de ayuda humanitaria, fue detenido el director del hospital y llevado a prisión. Las autoridades frenaban nuestro ingreso a los centros de salud, y aun ante su actuación, el pueblo, entre ellos los familiares de los pacientes, desafiaron a las autoridades más de una oportunidad, haciendo cadenas humanas para pasar las cajas por encima de ellos y que llegasen a los pacientes.
Desde hace más de un año también hemos pedido al gobierno que abra el canal humanitario para permitir el ingreso de alimentos y medicinas, un pedido que fue lanzado por el propio Vaticano y al que todavía el gobierno no da respuesta.
Recientemente decidimos relanzar la plataforma para atender la compleja emergencia humanitaria. Como venezolanos no podemos aceptar que, por capricho político, no se atienda la crisis que provoca un altísimo costo humanitario. Han pasado más de dos años desde entonces y el compromiso de Rescate Venezuela sigue inquebrantable, la situación se ha agudizado y nuestra responsabilidad se ha fortalecido. La enfermedad no discrimina, ni puede tener color o ideología.
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