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DESDE LA ISLA

Se calientan las calles con protestas y pintadas para exigir salida del régimen

Hay regiones del país donde los apagones se contabilizan en días; algunas familias trasladan en brazos a sus familiares fallecidos por falta de transporte

Por IVÁN GARCÍA

La Habana. - Los apagones en la Isla son desesperantes. Después de 96 horas sin electricidad en el reparto Santa Marta, que colinda con Varadero, en la provincia Matanzas, a 132 kilómetros al este de La Habana, Ana Luisa, 56 años, escuchó arrancar el compresor del aire acondicionado. Levantó a toda su familia de la cama. A esa hora, las tres de la madrugada, “mi madre se puso a cocinar, el varón conectó el motor para llenar los tanques de agua en la azotea, la hembra comenzó a limpiar la casa, mi esposo fue a buscar carbón al patio y yo prendí la lavadora pa’ lavar la ropa. La gente en la calle anda con la ropa sucia, no pueden lavarla, por la falta de agua, los apagones y lo caro que cuesta el detergente".

A las tres horas, en plena faena, volvió a irse la luz. Las quejas subidas de tono se escuchaban en el barrio. Cuenta Ana Luisa que ya los cubanos están agotados, frustrados y desbordados por la situación. "Es un abuso lo que este gobierno tiene con el pueblo. No nos merecemos llevar esta vida de mierda. Estamos a oscuras una pila de horas y te paras en la carretera y ves a Varadero todo iluminado, a pesar de que apenas hay turistas. Existe el karma y estos tipos -los gobernantes- tienen que pagar el maltrato que nos han ocasionado durante 67 años”.

Como si no existiéramos

“Vivo en un lugar conocido como el callejón Los Perros. Los apagones son de más de 20 horas. Y cuando la crisis energética arrecia, como ahora, que estamos a las puertas de la opción cero, lo normal son tres y cuatro días seguidos de apagón. Sin contar las caídas del sistema eléctrico, un mal tiempo o el paso de un ciclón, entonces estamos hasta diez días sin luz. Ya llevamos con este trajín desde 2021".

"Cada año que pasa estamos peor. La empresa eléctrica en Cuba debiera nombrarse ministerio nacional de apagones. A veces nos ‘enpingamos’ y salimos a sonar cazuelas y gritar Patria y Vida. Ya ni la policía viene. Llamas a la empresa eléctrica y nadie coge el teléfono. Las autoridades no te dan una explicación. Nos tratan como a ciudadanos de tercera. Como si no existiéramos. Estamos cansados. Nunca pasa nada”, afirma Ana Luisa.

Los apagones, agravados en la última semana, son la punta del iceberg de la desastrosa gestión gubernamental de los servicios básicos.

No hay vergüenza

“Nada funciona en el país. Somos un Estado fallido. No vienen los pocos mandados que venden por la libreta en la bodega, no puedo cobrar mi chequera en efectivo porque en los cajeros no hay dinero, hace meses estoy sin gas licuado, tengo que cocinar con leña o carbón, los medicamentos de la hipertensión están desaparecidos, no hay guaguas, no hay comida, no hay vergüenza. La única salida para que el país mejore es sacar a esta gentuza a patá por el culo. Son los peores gobernantes de la historia de Cuba”, se queja un jubilado habanero.

Oneida, 42 años, opina que "el desastre que se está viviendo es monumental. Las autoridades actúan con tremenda prepotencia. Aplican cualquier medida disparatada sin contar con la ciudadanía. Y si protestas te meten preso. Tenemos una tiranía que gobiernan por sus cojones”.

Yilma, comenta que hace unos días falleció su abuelo. "Vivimos en un edificio de veinte pisos ubicado en la Esquina de Tejas, Cerro. En medio de un apagón, no funcionaba el elevador y en el centro de atención a la población de salud pública nadie salía al teléfono. La ambulancia nunca apareció. Gracias a la solidaridad de los vecinos, que bajaron el cadáver envuelto en sábanas. Fuimos caminando en medio de la oscuridad hasta el hospital La Covadonga. Luego, un triciclo eléctrico nos llevó a la funeraria. Estamos viviendo tiempos muy duros. Cuba está igual o peor que Haití”.

El descontento en la Isla va en aumento. Las calles se calientan. Es lo más parecido a una lija de fósforos que al menor roce se puede incendiar. Cada mañana aparecen pintadas contra el gobierno en paredes, vallas publicitarias o en el asfalto.

En una escuela primaria del Vedado, escribieron Abajo la Dictadura y Díaz-Canel Singao. A las pocas horas se movilizaron agentes de la policía política y brigadas de respuesta rápida (trabajadores civiles y funcionarios que reprimen a la población) y borraron los grafitis.

El descontento popular también genera vandalismo. Pandillas juveniles rompen los teléfonos públicos. Se roban los cables, el aceite dieléctrico de los transformadores y los travesaños de las líneas férreas. Prenden fuego a los contenedores de basura, también a los cañaverales. Cuando funcionaba el transporte urbano, en horas de la madrugada, rompían cristales de los ómnibus a pedradas.

Represión en alza

Mientras, la represión va en aumento. En febrero, Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, del proyecto audiovisual El4tico, fueron detenidos y serán enjuiciados. El 24 de febrero no pudieron salir de sus casas, los opositores Manuel Cuesta Morúa, Juan Manuel Moreno y Rolando Rodríguez Lobaina, los periodistas Boris González Arenas, Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Camila Acosta, Ángel Santiesteban y Wilber Aguilar, padre de un preso político.

Las activistas Yamilka Lafita y Daniela Peral fueron detenidas varias horas cuando realizaban labores de ayuda social. La creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, más conocida por Anna Bensi, denunció que su madre fue citada por la policía en un procedimiento que estaría vinculado a presiones de la Seguridad del Estado por sus publicaciones críticas sobre la situación en Cuba.

El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), denunció que en el mes de febrero al menos se produjeron en la Isla 231 acciones represivas contra la población civil, entre ellas 31 detenciones arbitrarias y 200 abusos por parte de la dictadura.

Una vez más, el régimen de La Habana notificaba el OCDH, utilizó el sitio policial de viviendas como arma represiva, con 83 casos, entre los cuales se encuentran las periodistas independientes Camila Acosta, Yunia Figueredo y Yania Suárez. Además, se reportaron 25 amenazas e igual número de hostigamientos, 21 citaciones policiales y 32 abusos contra presos políticos y comunes.

Las protestas callejeras no paran. Por quinta noche consecutiva, en La Habana hubo cacerolazos en diversos barrios. Y una veintena de estudiantes protagonizaron una sentada el lunes 9 de marzo en la escalinata universitaria, para protestar por el colapso energético que sufre la Isla y su impacto en la enseñanza superior.

Y más inflación

En medio de extensos apagones y un desabastecimiento general, el déficit de combustible ha generado una nueva ola inflacionaria. Otra más. El precio de un litro de gasolina regular se disparó de 400 pesos, antes de la captura de Maduro, a 4 mil y 6 mil pesos (8 y 12 dólares), provocando un alza en el precio de los alimentos, taxis colectivos y otros servicios.

Cuando la noche cae en cualquier ciudad de Cuba, el denominador común es la oscuridad. Nadie sabe cuándo volverá la luz. Pero muchos perciben que el final de la dictadura verde olivo está más cerca que nunca.

Especial

@DesdeLaHabana

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